El cáncer de páncreas vuelve al centro de la investigación científica tras un avance liderado por el oncólogo español Mariano Barbacid en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) de Madrid. El estudio, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), logró la desaparición completa de tumores pancreáticos en modelos experimentales, un resultado que podría marcar un cambio histórico en la lucha contra una de las enfermedades más letales de la oncología.
El hallazgo se produjo tras años de investigación sobre el adenocarcinoma pancreático, un tumor conocido por su agresividad, diagnóstico tardío y resistencia a los tratamientos tradicionales.
El hito histórico de Mariano Barbacid
En los pasillos del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) en Madrid, el silencio suele ser el compañero de la paciencia. Sin embargo, un susurro de esperanza ha comenzado a recorrer la comunidad científica global. Mariano Barbacid, el hombre que hace cuatro décadas identificó el primer oncogén humano, ha liderado un avance que desafía lo que hasta ahora se consideraba una sentencia inevitable. En un estudio que combina precisión molecular y una determinación casi poética, su equipo ha logrado, por primera vez, la desaparición total de tumores de páncreas en modelos experimentales, abriendo una rendija de luz en la habitación más oscura de la oncología.
El cáncer de páncreas es, para médicos y pacientes, el adversario más temido. A diferencia de otros tumores donde la ciencia ha ganado terreno, el adenocarcinoma de páncreas se ha mantenido como una fortaleza inexpugnable. Es una enfermedad silenciosa, que suele diagnosticarse cuando ya ha extendido sus raíces, y que posee un «escudo» de tejido fibroso que impide que la quimioterapia llegue a su objetivo.
La estrategia de la “llave triple” contra el cáncer de páncreas
Lo que el equipo de Barbacid ha publicado recientemente en la prestigiosa revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) no es un golpe de suerte, sino una obra de ingeniería biológica. El 95% de estos tumores son impulsados por una mutación en un gen llamado KRAS. Durante décadas, KRAS fue considerado un objetivo «no farmacológico», una cerradura sin llave.
El equipo del CNIO decidió que, si no podían romper la puerta, debían desmantelar los soportes que la mantienen en pie. Para ello, diseñaron una terapia combinada triple que ataca simultáneamente tres puntos críticos: el propio KRAS, el receptor EGFR y la proteína STAT3.
Para lograrlo, utilizaron una combinación de fármacos de vanguardia: daraxonrasib (un inhibidor de KRAS), afatinib (que bloquea el EGFR) y un degradador de la proteína STAT3 denominado SD36. El resultado fue asombroso, porque en un grupo experimental de 18 ratones con tumores humanos implantados, 16 quedaron completamente libres de la enfermedad. No hubo reducción parcial ni estancamiento; el tumor simplemente desapareció.
Mariano Barbacid, pionero en la investigación del cáncer
Mariano Barbacid no es un recién llegado. En 1982, mientras trabajaba en el Instituto Nacional del Cáncer de EE. UU., aisló el gen H-ras, el primer oncogén humano. Ese descubrimiento cambió la historia de la medicina. Hoy, desde el CNIO, Barbacid sigue empujando los límites.
Su enfoque no es solo científico, es profundamente humano; entiende que detrás de cada ratón libre de enfermedad hay miles de familias esperando que ese resultado se traduzca en una receta médica.
A pesar del entusiasmo, el propio Barbacid mantiene los pies en el suelo. El paso de ratones a humanos es el «valle de la muerte» de la investigación. «Estos resultados son espectaculares, pero ahora necesitamos los ensayos clínicos», advierte el equipo. El proceso podría tardar años y requiere una inversión masiva.
Aquí es donde organizaciones como la Fundación CRIS contra el Cáncer juegan un papel vital. Gracias a la inversión privada y civil (que a menudo supera los 10 millones de euros en proyectos específicos de larga duración), la investigación no se detiene cuando los fondos públicos flaquean. El apoyo de la sociedad civil es el motor que permite que científicos de la talla de Barbacid no tengan que abandonar sus laboratorios.
Para los pacientes que hoy luchan contra esta enfermedad, esta noticia no es una cura inmediata, pero es una validación de que no están olvidados. La ciencia ha demostrado que el cáncer de páncreas tiene puntos débiles. El «Muro de Hierro» tiene grietas.
La meta es que, en la próxima década, ese 9% de supervivencia sea solo un mal recuerdo de una época en la que aún no sabíamos cómo usar la llave triple que Barbacid acaba de forjar.
Redacción: Express News UK







