La cocina autonómica española es un mosaico de tradiciones que refleja la diversidad cultural, geográfica e histórica del país. Desde los arroces levantinos hasta los guisos castellanos y las sopas frías andaluzas, cada comunidad autónoma aporta un plato que es emblema de su identidad y del arte de vivir a la española.
Un viaje culinario imperdible a través de España: desde los arroces levantinos hasta los pucheros del sur, cada región ofrece un mosaico de platos únicos, forjados por la historia y el clima.
Recorriendo la rica cocina autonómica española
La península ibérica, más que una nación, es un festín de culturas y paisajes, una diversidad que se traduce directamente en su gastronomía. Cada una de las diecisiete comunidades autónomas de España atesora un recetario propio, diferenciado por el uso de productos locales, influencias históricas y un clima variado que determina la cosecha del campo y la pesca del mar.

La cocina española es un tapiz donde la austeridad castellana convive con el frescor mediterráneo, y el sabor atlántico se fusiona con la herencia andalusí. Explorar sus platos típicos no es solo comer, es sumergirse en la identidad de un pueblo.
De las tradiciones rurales al patrimonio mundial
Desde el Norte, la cocina gallega nos regala el inconfundible pulpo á feira, cocido en ollas de cobre y servido con aceite de oliva virgen extra, sal gruesa y pimentón, simpleza que realza la calidad del producto. Muy cerca, el País Vasco es el epítome de la alta cocina tradicional con sus sociedades gastronómicas y sus famosos pintxos, pequeñas obras de arte culinarias que se disfrutan de pie.
El bacalao al pil pil o la merluza en salsa verde son estandartes de una técnica depurada. En contraste, la cocina asturiana nos calienta el alma con la fabada, un potente guiso de alubias blancas (fabes) con embutidos como el chorizo, la morcilla y el lacón. Esta contundencia es vital para combatir los fríos del Cantábrico.
El viaje hacia el centro nos lleva a Castilla y León, tierra de asados y guisos rotundos. El lechazo (cordero lechal) o el cochinillo asado en horno de leña son platos que definen la sobriedad y la excelencia de la materia prima.
Madrid, como crisol cultural, adopta y refina tradiciones, siendo su plato estrella el cocido madrileño, un caldo que se sirve en tres vuelcos: primero la sopa, luego los garbanzos y verduras, y finalmente las carnes (la pringá).
Cocina autonómica española y la paella valenciana, símbolo del Levante

Al llegar al Levante, el arroz se convierte en el ingrediente sacrosanto. La Comunidad Valenciana es mundialmente conocida por la paella, un plato cuyo nombre deriva del recipiente (paella o paellera) en el que se cocina. Aunque existen innumerables variantes, la paella valenciana auténtica lleva pollo, conejo, ferraura (judía verde plana), garrofó (una variedad local de judía blanca grande), azafrán y, en ocasiones, caracoles.
Es una liturgia culinaria que simboliza la reunión familiar y la vida al aire libre. La cercanía al mar también ha creado el arroz a banda, donde el arroz se cocina con el caldo de pescado y se sirve aparte del pescado en sí.
La diversidad gastronómica de España
En el sur, Andalucía aporta la alegría y la frescura del clima. El gazpacho y el salmorejo son sopas frías esenciales que combaten el calor del verano, hechas a base de tomate, pan, aceite de oliva, vinagre y ajo. La influencia árabe se percibe en el uso de especias y en la repostería.
Las tapas, esas pequeñas porciones de comida que acompañan una bebida, son un modo de vida en esta región, ofreciendo desde pescaíto frito en la costa hasta jamón ibérico y quesos curados.

Finalmente, las islas tienen su propia personalidad. En Canarias, el mojo picón acompaña a las papas arrugadas, pequeñas patatas cocidas con mucha sal hasta que su piel se arruga, un testimonio de la adaptación a los recursos volcánicos. En las Baleares, la sobrasada, un embutido curado y untable, y la ensaimada, un dulce hojaldrado, son productos con denominación de origen que capturan la esencia del Mediterráneo.
La cocina autonómica española es, en esencia, una celebración del producto de temporada y de la tradición inmutable. Cada plato es una historia, una técnica y una forma de entender la vida.
- Mar y Montaña: España es uno de los pocos países con una gastronomía tan rica y variada, que equilibra a la perfección los frutos del mar con los productos de la montaña.
- Aceite de Oliva: El aceite de oliva virgen extra (AOVE) es el pilar indiscutible de casi toda la cocina regional, considerado un «oro líquido» que otorga identidad.
- Patrimonio Inmaterial: La dieta mediterránea, de la que la cocina española es una representante fundamental, fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco
El arte de cocinar la paella paso a paso
La paella es un emblema de la cocina española, aunque la receta auténtica es rigurosa y específica de la región de Valencia.
Ingredientes (Para 4 personas)
- 400 g de arroz Bomba o Senia (variedades valencianas).
- 1 kg de carne troceada (mezcla de pollo y conejo).
- 200 g de ferraura (judía verde plana).
- 100 g de garrofó (judía blanca grande y plana).
- 1 tomate maduro rallado.
- Aceite de oliva virgen extra.
- Hebras de azafrán o colorante alimentario (opcional).
- Pimentón dulce.
- Sal al gusto.
- Agua.
Paso a Paso (El arte de la Paella)
- Sofrito de carnes: En una paella (sartén amplia y plana), añada aceite de oliva y, cuando esté caliente, selle la carne de pollo y conejo con sal hasta que estén doradas por todos lados. Retire ligeramente a los lados del recipiente.
- Verduras y condimento: En el centro de la paella, añada las judías verdes y el garrofó, sofriendo hasta que estén tiernas. Incorpore el tomate rallado y cocine hasta que se evapore el agua.
- El toque del pimentón: Agregue una cucharadita de pimentón dulce. Sofría muy brevemente y con cuidado; nunca debe quemarse, ya que amargaría.
- El Caldo (agua): Cubra todo con agua hasta los remaches de la paella. Sazone con sal e incorpore el azafrán o el colorante. Deje que el caldo hierva a fuego medio-alto durante unos 20 a 30 minutos para crear el sabor base (el caldo debe ser sabroso).
- Adición del arroz: Cuando el caldo haya reducido ligeramente, distribuya el arroz uniformemente por toda la paella. Importante: A partir de este momento, no debe remover el arroz. Cocine a fuego fuerte durante 8-10 minutos.
- Fuego lento y Socarrat: Baje el fuego y cocine otros 8-10 minutos, o hasta que el arroz esté en su punto (al dente). Al final, suba el fuego un minuto para crear el crujiente y dorado socarrat en el fondo, cuidando de no quemar el arroz.
- Reposo: Retire la paella del fuego, cúbrala con papel de periódico o un paño de cocina y deje que repose por 5 minutos. Esto permite que el arroz termine de absorber el vapor y los sabores. Sirva directamente en la paella.
Redacción: Express News UK







