La cooperación Reino Unido-EEUU quedó bajo revisión después de que el gobierno británico suspendiera parcialmente el intercambio de datos de inteligencia, tras considerar que recientes ataques estadounidenses contra embarcaciones en el Caribe podrían constituir violaciones al derecho internacional.
Washington defiende sus acciones como parte de la lucha global contra el narcotráfico, juristas y organismos internacionales alertan sobre posibles “ejecuciones extrajudiciales”.
Preocupaciones sobre el uso de inteligencia británica
El gobierno británico ha suspendido parcialmente su acuerdo de intercambio de inteligencia con Estados Unidos, tras expresar preocupación por las operaciones militares estadounidenses en el Caribe, que podrían haber violado el derecho internacional, según informes de CNN, The Guardian y Sky News.
La decisión se produce luego de una serie de ataques aéreos y navales de EE. UU. contra embarcaciones sospechosas de narcotráfico en el Caribe y el Pacífico oriental desde septiembre de 2025. Según Sky News, se han registrado al menos 14 ataques que dejaron más de 70 muertos, entre presuntos narcotraficantes y civiles no identificados.
Las autoridades británicas temen que la información proporcionada por sus agencias de inteligencia haya sido utilizada para localizar o identificar esas embarcaciones, haciendo a Londres cómplice de posibles asesinatos ilegales. Aunque el gobierno británico no ha confirmado oficialmente la suspensión, varios medios, citando fuentes de defensa, informaron que el intercambio de datos “ha sido detenido” mientras se realiza una revisión legal.
¿Defensa propia o ejecuciones extrajudiciales?
Reino Unido y Estados Unidos han cooperado durante años en operaciones marítimas contra el narcotráfico dentro de la Fuerza de Tarea Interinstitucional Conjunta Sur (JIATF-South). Territorios británicos como las Islas Caimán y las Islas Vírgenes Británicas son puntos clave para la vigilancia regional.

Sin embargo, en los últimos meses, las tácticas de EE. UU. cambiaron: en lugar de interceptar y detener embarcaciones, pasaron a realizar ataques directos con drones y aviones. Washington argumenta que estas embarcaciones estaban vinculadas con cárteles de la droga e incluso con redes terroristas, justificando la “acción letal bajo el principio de defensa propia”.
Expertos legales y organizaciones de derechos humanos discrepan. Han calificado los ataques como “ejecuciones extrajudiciales” que violan las normas del derecho marítimo e internacional humanitario. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, pidió una investigación independiente sobre la legalidad de estas acciones.
Cooperación Reino Unido-EEUU: puntos de vista contrapuestos
Desde la perspectiva británica, seguir compartiendo inteligencia sin garantías sobre su uso podría exponer al Reino Unido a responsabilidad legal. Un alto funcionario británico declaró a The Guardian: “no podemos proporcionar información que pueda utilizarse en operaciones letales fuera de zonas de conflicto reconocidas.”
Por su parte, Estados Unidos defiende sus acciones como parte de la guerra global contra el narcotráfico, asegurando que todos los objetivos eran “amenazas legítimas”. Un portavoz del Pentágono se negó a confirmar la suspensión británica y se limitó a decir: “No comentamos sobre asuntos de inteligencia.”
Algunos analistas advierten que esta ruptura podría tensar la alianza transatlántica, aunque sea de forma temporal. El intercambio de información entre ambos países, dentro de la red Five Eyes, es uno de los más estrechos del mundo. Otros opinan que el gesto británico demuestra una “rendición de cuentas saludable” dentro de las democracias aliadas.
Cooperación Reino Unido-EEUU: lo que está en juego
La decisión del Reino Unido podría reducir el flujo de datos críticos que EE. UU. utiliza para rastrear cargamentos de drogas, pero su peso simbólico es aún mayor: un aliado cercano recordando que los límites legales y éticos deben guiar la guerra contra el narcotráfico.
Observadores internacionales ven este episodio como parte de un patrón más amplio: países como Colombia también han expresado dudas sobre la legalidad de las recientes operaciones estadounidenses. El tema podría ser debatido en la próxima cumbre del G7, donde funcionarios norteamericanos enfrentarán preguntas sobre el cumplimiento del derecho internacional.
Redacción: Express News UK







