Corrupción: ‘La mancha’ que asecha a España

Mapa de España con los colores de la bandera nacional. Mapa de España con los colores de la bandera nacional.
Mapa de España con los colores de la bandera, símbolo de identidad nacional y escenario de los recientes casos de corrupción.

La corrupción en España vuelve a ocupar titulares y a poner contra las cuerdas al Ejecutivo de Pedro Sánchez. En 2018, en la moción de censura que hizo caer a Mariano Rajoy, Pedro Sánchez alcanzó el poder tras haber sido defenestrado por su propio partido en 2016. Era el adalid contra la corrupción del PP.

Tras años donde la corrupción campaba a sus anchas delante del impávido Mariano Rajoy que, o no sabía reaccionar o estaba implicado hasta las barbas, especialmente por la financiación ilegal del PP (La Caja B) y el caso Gürtel, Sánchez parecía un soplo de aire fresco frente al tufo corrupto de la maquinaria del PP.

Últimamente, al alto de Sánchez le crecen los enanos por todas partes, en un gobierno que cada vez es más un circo sin gracia, los escándalos de corrupción se le amontonan: tráfico de influencias (su esposa y su hermano), presunta financiación ilegal del PSOE, amaño de elecciones (empezando por las primarias que ganó), y más mordidas millonarias en la adjudicación de obras públicas que en una pelea de perros por parte de su círculo más cercano. Como muestra la investigación de la UCO (la unidad élite de la Policía Judicial de la Guardia Civil).

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Alrededor del presidente parece haber un buffet libre para saciar la avidez de corrupción en España. Además, presuntamente, la fontanera Leire Díez ha hecho artimañas chapuceras para desprestigiar a jueces y a la Guardia Civil que acorralan a Sánchez.

La ‘Banda del Peugeot’ y el poder del sillón

El caso Koldo, que implica a quienes fueron la mano derecha de Pedro Sánchez: José Luis Ábalos, el secretario de organización del PSOE (2017-2021) y ministro de Transporte (2020-2021); Santos Cerdán, secretario de Coordinación Territorial del PSOE (2017-2021) y secretario de Organización del PSOE (2021-2025) y Koldo García Izaguirre, el intermediario entre los involucrados y que incluso, organizaba y pagaba la vida sórdida de Ábalos con dinero público.

Es una trama que evidencia un sistema de blanqueo de dinero y comisiones ilegales y que salpica a varios ministerios. Mariano Rajoy debe de estar sonriendo, mientras come pulpo de Galicia, pensando en que, con tantos tentáculos de esta trama, puede que Sánchez no sea tan diferente a él.

Los tres principales sospechosos fueron los acompañantes de Sánchez en la gira que hizo en coche por toda España para intentar reconquistar el poder de su partido; la ‘Banda del Peugeot’. El PSOE solía echarle en cara a Rajoy que éste dijera que no tenía ni idea de la corrupción de su partido. Sánchez dice que los corruptos son sólo unos pocos pétalos podridos de la rosa del icono del PSOE.

A veces se dice que en todos los países hispanos hay muchos corruptos, pero que en Latinoamérica es mucho más que en España; tal vez estemos más igualados de lo que se cree. Es una enfermedad endémica que bloquea las arterias del sistema. Este no es el aire limpio que iba a traer Sánchez. Dan ganas de coger la superficie del mapa del país; sacudirlo y tenderlo para que se vaya el mal olor.

Corrupción en España: una sombra histórica que no se disipa

La corrupción en España viene de lejos. El gobierno de Felipe González (1982-1996) terminó ahogado por escándalos de corrupción en sus últimos años. Ahora sorprende que algunos se corrompieron, no por el desgaste del poder, sino incluso antes de llegar a él. Quizás Cervantes, cuando comenzó el Quijote con: “en un lugar de la Mancha …”, estaba vaticinando ‘la mancha’ en las instituciones españolas.

En España es más fácil ganar el gordo de la lotería que un político dimita por un escándalo. Están pegados al asiento de sus puestos y del Congreso; quizás jugaron de niños mucho a las sillas musicales y ahora tienen por música, el tintineo de monedas, que les recuerdan sus bien remunerados cargos.

También, al contrario que en otros países, en España los políticos apenas han participado en el mercado laboral, sino que ven en la política la mejor forma de medrar económicamente. El asiento más codiciado no es el trono del rey, sino la silla del concejal de urbanismo o del ministro de Fomento, ya que asignar contratos a dedo en obras públicas es el ‘Santo Grial’ de los adictos al dinero.

Hay que reconocerle a Sánchez que ha resucitado varias veces; todos sus golpes de efecto le han salido bien para levantarse cuando nadie da un euro por él. Quizá su serie favorita sea Siete Vidas. Esta vez se ha volcado a la política internacional, convertido en ‘defensor destacado de Palestina y en David de las maneras autoritarias del Goliat Trump’.

Loable y valiente si fuera motivado por razones morales, pero como un único deseo al soplar las velas de cumpleaños: seguir un año más en el poder, parece que es sólo una cortina de humo para cambiar el foco, porque en España no está la cosa para hacer humo en barbacoas. Su actividad internacional parece una pose, un salto desesperado al vacío para salvar los muebles en casa, pero que tal vez, sólo postergue el salto de vuelta a la enlodada política española.

Autor: Alejandro Mulero

Licenciado en Filología

Redacción: Express News UK

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