La crisis en Argentina continúa marcando el pulso social y político del país en medio de un ambicioso programa de reformas económicas. Aunque los indicadores internacionales proyectan un crecimiento destacado para 2026 —4,3 % según la OCDE y 4,5 % según el FMI—, el impacto inmediato de los recortes aún se siente con fuerza en la vida cotidiana de millones de ciudadanos. La disparidad entre la recuperación macroeconómica y el malestar social se ha convertido en el epicentro del debate nacional.
Ajuste profundo y polarización creciente
El Gobierno ha ejecutado un programa de austeridad sin precedentes: reducción de ministerios, eliminación de subsidios, despidos en el sector público y desregulaciones en áreas clave. Estas medidas, diseñadas para estabilizar la economía, han generado una fuerte polarización política y numerosas protestas.
A pesar del desgaste, el oficialismo logró consolidar su fuerza legislativa en las elecciones de medio término, superando el 40 % de los votos y asegurando avances en ambas cámaras. Sin embargo, esto no se ha traducido en mayor confianza ciudadana: el Índice de Confianza en el Gobierno cayó un 8,2 %, según la Universidad Torcuato Di Tella.
Inflación controlada, pero sin alivio social
Uno de los logros más visibles del gobierno ha sido el control de la inflación, que descendió notablemente tras años de desbordes. No obstante, la población sigue padeciendo dificultades para cubrir gastos básicos, y la crisis en Argentina continúa impactando a los sectores más vulnerables.
El equilibrio fiscal proyectado para 2026 podría convertir al país en el de mayor crecimiento regional, pero el costo del ajuste —según organizaciones sociales y analistas— recae de manera desigual en trabajadores, jubilados y jóvenes, muchos de ellos golpeados por el desempleo y la pérdida del poder adquisitivo.
Crisis en Argentina: escenario político hacia 2026
La derrota del oficialismo en la provincia de Buenos Aires, con más de 13 puntos de diferencia frente al peronismo, encendió alertas en el Gobierno. La oposición emerge fortalecida, especialmente con figuras que capitalizan el rechazo al ajuste.
De cara a las elecciones presidenciales de 2026, el país se encuentra en un clima político tenso, con una ciudadanía polarizada, altos niveles de desconfianza y la persistente incertidumbre sobre si el crecimiento proyectado podrá traducirse en bienestar social real.
Redacción: Express News UK







