La crisis en Brasil ha entrado en una fase crítica marcada por tensiones económicas y políticas que afectan a todos los sectores del país. Desde agosto, la imposición de aranceles del 50 % por parte de Estados Unidos golpea a productos clave de exportación, debilitando aún más el desempeño de la economía más grande de Latinoamérica. La decisión, atribuida a discrepancias políticas y acusaciones cruzadas entre gobiernos. Aunque las previsiones del crecimiento de la economía serán de un 2,4% para 2025 según el FMI, se ha generado incertidumbre en mercados y un shock en la industria brasileña.
Crisis en Brasil: aranceles que frenan la economía más grande de la región
La medida estadounidense ha sido interpretada por analistas como una advertencia diplomática y un castigo económico con impacto inmediato. Estos aranceles, considerados los más altos aplicados hoy a un país latinoamericano, complican la recuperación económica de Brasil y presionan a sectores como el agrícola, siderúrgico y automotriz.
El crecimiento previsto para 2025 se mantiene por debajo de lo esperado, con señales de desaceleración particularmente visibles en la industria y el consumo interno. Como parte de la crisis en Brasil, la devaluación del real y una inflación persistente han deteriorado la capacidad adquisitiva de los hogares, mientras aumenta la preocupación por el déficit fiscal.
Crisis en Brasil y la polarización política: el factor Bolsonaro
A nivel político, el país enfrenta un panorama de alta tensión. La condena de 27 años de prisión impuesta al expresidente conservador por su intento de desconocer el resultado electoral de 2022 ha reavivado la polarización nacional. Aunque cumple sentencia en prisión domiciliaria, su figura permanece al centro del debate público y moviliza tanto a sus críticos como a defensores.
Brasil se acerca a las elecciones presidenciales de mayo de 2026 sin claridad sobre si la derecha logrará articular una candidatura capaz de reemplazar al expresidente condenado. La pregunta recurrente es si el bolsonarismo podrá sobrevivir políticamente sin su líder.
Violencia, desigualdad e incertidumbre social
La crisis en Brasil no es solo económica y política: la desigualdad social se mantiene entre las más altas del continente. Zonas urbanas como las favelas continúan sufriendo violencia crónica, presencia del crimen organizado y un deterioro en los servicios básicos.
A esto se suman tensiones ambientales y conflictos internos sobre políticas extractivas, que limitan la confianza internacional en el rumbo del país.
Un país clave en un momento de fragilidad
Brasil sigue siendo un actor fundamental en el equilibrio político y económico de América Latina. Sin embargo, el desafío para los próximos meses será contener los efectos de los aranceles, estabilizar la economía y enfrentar un proceso electoral con alta polarización y una ciudadanía fragmentada.
La pregunta abierta es si el país logrará retomar el crecimiento de forma sostenida o si la crisis en Brasil continuará marcando su trayectoria hacia 2026.
Redacción: Express News UK







