Crisis en Cuba: la agonía del castrismo en un colapso energético y una profunda crisis social

crisis en Cuba reflejada en una calle de La Habana con apagones y deterioro urbano crisis en Cuba reflejada en una calle de La Habana con apagones y deterioro urbano
La crisis en Cuba se refleja en las calles de La Habana, marcadas por el abandono y la escasez.

La crisis en Cuba atraviesa uno de sus momentos más críticos tras el colapso energético, el aislamiento internacional y el fin del subsidio petrolero venezolano, en un escenario que pone en jaque la continuidad del régimen castrista.

La imagen de las 32 cajas fúnebres llegando al aeropuerto José Martí con los restos de la élite de la inteligencia cubana, aquellos que no pudieron evitar la captura de Nicolás Maduro en Caracas, no solo fue un golpe al orgullo militar de La Habana; fue el acta de defunción de una era geopolítica.

Hoy, Cuba no solo llora a sus «avispas negras», sino que se enfrenta a una realidad que muchos creyeron imposible: el aislamiento total de sus fuentes vitales de energía.

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Desde Washington, bajo la administración de Donald Trump y la ejecución estratégica de Marco Rubio, el cerco sobre la isla ha pasado de las sanciones diplomáticas a una asfixia energética sin precedentes.

La caída del régimen de Maduro ha cerrado el «grifo» petrolero que durante un cuarto de siglo mantuvo las luces encendidas en la isla a cambio de servicios de seguridad y médicos. Sin el crudo venezolano, la economía cubana ha entrado en una fase de colapso que los analistas califican como «más severa que el Periodo Especial de los años 90».

El factor Trump-Rubio y su diplomacia del petróleo

La estrategia de la Casa Blanca ha sido quirúrgica. Una vez asegurado el control en Miraflores tras la salida de Maduro, la orden de Washington fue tajante: «Ni un solo barril más para Cuba». Pero el plan no se detuvo en Venezuela. Según informes de inteligencia y reportes de medios internacionales, Marco Rubio ha liderado una ofensiva para presionar a otros proveedores clave.

«La caída de Maduro no fue solo política, fue el fin del subsidio energético que permitía la existencia misma del Estado cubano»

Rusia, asfixiada por sus propios frentes bélicos y la necesidad de divisas reales, ha reducido drásticamente sus envíos, reacia a arriesgar su «flota fantasma» en el Caribe ante la presencia del portaaviones Gerald Ford y el despliegue naval estadounidense.

Argelia, Angola y Brasil, otros aliados históricos, han optado por la prudencia, evitando desafiar la advertencia de Trump: quien ayude al régimen castrista, enfrentará consecuencias arancelarias y diplomáticas.

Crisis en Cuba: México es el último y frágil salvavidas

En este tablero, México ha emergido como el protagonista inesperado. Bajo la presidencia de Claudia Sheinbaum, el país azteca se convirtió en 2025 en el mayor proveedor de crudo para la isla, superando a Venezuela con envíos de más de 12,000 barriles diarios. Sin embargo, este auxilio, descrito por México como «ayuda humanitaria» y operado a través de la filial Gasolinas Bienestar de Pemex, ha puesto a la Ciudad de México en la mira directa de Washington.

Aunque Estados Unidos ha dado una «luz verde» momentánea y condicionada para evitar un caos humanitario incontrolable, la presión sobre Pemex ha forzado un desplome en los suministros en el último trimestre.

La estrategia de Rubio parece ser mantener a Cuba en un estado de «agonía controlada»: lo suficiente para que no colapse en una guerra civil de inmediato, pero lo necesario para forzar a Miguel Díaz-Canel a sentarse en una mesa de negociación.

Crisis en Cuba: sin luz, sin agua, sin narrativa, la realidad en las calles cubanas

crisis en Cuba con un ciudadano preparando alimentos en la vía pública
La crisis en Cuba ha llevado a miles de personas a sobrevivir en condiciones extremas.

La situación interna es crítica. Los apagones ya no se miden en horas, sino en días. Recientemente, la propia radio y televisión estatal tuvieron que suspender transmisiones por falta de diésel para sus generadores, un símbolo potente del declive. Sin electricidad, el bombeo de agua ha cesado en gran parte de La Habana, y la falta de combustible ha paralizado el transporte público y la producción agrícola.

El turismo, la joya de la corona y principal fuente de divisas controlada por el conglomerado militar GAESA, ha caído un 70% desde 2019. El icónico hotel Torre K, el rascacielos más alto del país inaugurado recientemente con un costo de hasta 500 millones de dólares, permanece como un «elefante blanco» vacío, un monumento al derroche de una cúpula que hoy parece desconectada de la realidad de un pueblo que busca leña para cocinar.

¿Hacia una transición inevitable?

El régimen castrista, liderado por un Miguel Díaz-Canel que se aferra a la narrativa de la «resistencia heroica», asegura que no aceptará imposiciones. Sin embargo, con reservas de combustible que algunos analistas estiman para menos de 60 días, el tiempo juega en su contra. La posibilidad de un levantamiento popular por desesperación, similar al 11J pero exacerbado por la falta total de servicios, es una sombra que recorre los pasillos del poder.

Washington espera que el colapso energético obligue a una «reforma por petróleo». La pregunta que queda en el aire de este 2026 es si el castrismo logrará reinventarse una vez más o si, tras la caída de su benefactor en Caracas y el cierre del grifo por parte de Trump, estamos presenciando los últimos estertores de una dictadura de 67 años.

Redacción: Express News UK

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