La crisis en Irán ha entrado en una fase crítica que muchos analistas califican como la más grave desde la Revolución Islámica de 1979. En ciudades como Teherán e Isfahán, el malestar social ya no se expresa en protestas aisladas, sino en una insurrección sostenida, alimentada por el colapso económico, la represión interna y un cerco internacional cada vez más asfixiante.
La República Islámica de Irán se encuentra en lo que muchos analistas definen como su hora más oscura desde la revolución de 1979. En las avenidas de Teherán e Isfahán, el aire no solo está cargado de polución, sino de un resentimiento social que ha mutado de la protesta esporádica a la insurrección estructural.
Mientras las facciones más conservadoras del clero intentan mantener el control mediante un despliegue asfixiante de la policía moral y las fuerzas Basij, el país se desangra económicamente bajo el retorno de la política de «Máxima Presión» de Washington.
Este 2026 no es solo un año de crisis; es el escenario de una «tormenta perfecta» donde el colapso del poder adquisitivo, la sucesión incierta del Líder Supremo y la amenaza de un conflicto directo con Israel convergen en un punto de no retorno.
Crisis en Irán: fractura interna y una generación sin miedo
A diferencia de oleadas anteriores, las protestas actuales no tienen un solo rostro, sino miles. La Generación Z iraní, hiperconectada a pesar de los apagones digitales, ha dejado de reclamar reformas para exigir un cambio de régimen.
Según reportes filtrados y datos de organizaciones como Iran Human Rights, la represión ha sido feroz, pero ineficaz para silenciar a una clase media que ha visto cómo la inflación devora sus ahorros. Organizaciones humanitarias hablan de cerca de cuatro mil muertos (algunos asesinados en la horca), 10 mil heridos y una cifra cercana a los 25 mil detenidos.
«El régimen iraní se enfrenta a un dilema existencial: si cede ante la presión externa, pierde su identidad revolucionaria; si no cede ante la presión interna, corre el riesgo de ser devorado por una calle que ya no tiene nada que perder»
El pan y el velo son los dos motores de esta revuelta, porque la lucha por las libertades civiles se ha unido indisolublemente a la desesperación de un pueblo que ve cómo sus recursos se destinan a financiar conflictos regionales mientras el hambre toca a sus puertas.
La sombra de Israel y la presión atómica
En el plano externo, la «guerra en la sombra» con Israel ha cruzado el umbral de la contención. El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), bajo la dirección de Rafael Grossi, ha advertido en sus informes más recientes que Irán ha alcanzado niveles de enriquecimiento de uranio cercanos al 84%, un umbral que lo sitúa a semanas técnicas de poder producir una ojiva nuclear.
Esta realidad ha llevado al gobierno de Benjamín Netanyahu a intensificar los ataques quirúrgicos contra instalaciones de investigación y nodos logísticos del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI).
La respuesta de Irán, a través de sus «proxis» como Hezbolá en el Líbano y los Hutíes en el Mar Rojo, ha estirado la cuerda de la estabilidad regional hasta el límite, convirtiendo a Oriente Medio en un polvorín a la espera de una chispa definitiva.
Crisis en Irán: Washington y el retorno del cerco financiero
La administración de Donald Trump 2.0 ha eliminado cualquier rastro de la diplomacia cautelosa de años anteriores. Bajo la batuta de un Departamento de Estado liderado por figuras de línea dura como Marco Rubio, Washington ha implementado una asfixia total a las exportaciones de crudo iraní, dirigiendo sus sanciones no solo a Teherán, sino a la «flota fantasma» y a las entidades financieras chinas que facilitan el comercio.
El objetivo es claro: forzar al régimen a un colapso financiero o a un nuevo acuerdo nuclear que desmantele totalmente sus capacidades balísticas. En este tablero, Irán ha buscado refugio en la alianza militar con Rusia, suministrando drones y misiles para la guerra en Ucrania a cambio de sistemas de defensa aérea avanzada S-400, consolidando un bloque euroasiático que desafía abiertamente el orden liderado por Occidente.
Redacción: Express News UK







