Ocho presidentes en una década reflejan la crisis política Perú
Crisis política Perú. El país sudamericano atraviesa una profunda inestabilidad institucional tras registrar ocho presidentes en apenas diez años, una situación que evidencia el deterioro del sistema político y la fragilidad de su gobernabilidad. El fenómeno se explica por el permanente enfrentamiento entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo, la debilidad de los partidos políticos y el uso recurrente de mecanismos constitucionales para destituir mandatarios.

En esta entrevista con Express News, el jurista cusqueño Luis Andrés Portugal Pizarro, experto en derecho constitucional y profesor universitario en Perú y España, analiza las causas de la crisis política Perú, sus consecuencias para la democracia y las posibles reformas institucionales para recuperar la estabilidad.
El conflicto entre Ejecutivo y Congreso
1. ¿Cuáles son las causas principales de la inestabilidad política en Perú, reflejada en el cambio de 8 presidentes en 10 años?
Es importante precisar que el Perú ha adoptado históricamente como forma de gobierno el presidencialismo, es decir, a diferencia del parlamentarismo, como en el Reino Unido, el jefe de gobierno no es elegido por los integrantes del parlamento, sino de forma directa por la población.
Ahora bien, hay dos perspectivas del problema a partir de esta característica. Una perspectiva histórica que se evidencia en el dato dramático de que, en el Perú, al menos desde 1914, cuando el presidente no ha contado con un parlamento que lo respalde, no ha culminado el periodo para el que fue electo.

Durante el siglo XX, cuando se presentó esta situación, la salida no fue democrática, sino mediante golpes o autogolpes de Estado. La perspectiva actual es que, desde 2016 en adelante, cuando vuelve a presentarse el escenario de presidentes débiles sin apoyo parlamentario, las fuerzas políticas empiezan a hacer uso abusivo y arbitrario de herramientas prescritas en la Constitución como la vacancia del presidente por incapacidad moral o la disolución del parlamento.
La ausencia de diálogo, la polarización y la erosión del sistema de partidos políticos empujan a que el enfrentamiento entre los poderes legislativo y ejecutivo se resuelva con la activación de estos mecanismos, es decir, parlamentos intentando destituir presidentes y presidentes presentando cuestiones de confianza contra el parlamento orientadas a lograr su disolución, lo que da como resultado en diez años ocho presidentes, un parlamento disuelto y un intento de autogolpe de Estado desde el poder ejecutivo.
2. La vacancia presidencial por «incapacidad moral» es un mecanismo constitucional controvertido. ¿Cómo se puede interpretar y aplicar este concepto para evitar abusos políticos? Además, ¿considera usted que en este último cambio de presidente se debió haber utilizado la vacancia presidencial en lugar de la censura, y qué implicancias podría tener esto para la estabilidad institucional?
La vacancia por incapacidad moral es una herramienta que permite al Congreso destituir a un presidente si se evidencia que su conducta es indigna, reñida con la ética necesaria para el desempeño del cargo. Sin embargo, como lo ha reconocido el Tribunal Constitucional peruano, este concepto es indeterminado y abstracto.
Por eso, al advertir estos peligros, en el año 2003 el Tribunal Constitucional exhortó al Parlamento a que regule la exigencia de una mayoría calificada (2/3 del número de congresistas) para que proceda la vacancia, aunque ha sido insuficiente.
Desde el 2016, las mociones de vacancia presentadas por el Congreso han ido en aumento y, en los últimos años, han tomado un camino peligroso: ya no se justifican únicamente en conductas contrarias a la ética, sino también en cuestionamientos directos al desempeño del cargo del presidente, lo que es más una responsabilidad política, propia de los parlamentarismos.

Respecto al último punto de la pregunta, en el Perú ante la ausencia de presidentes y vicepresidentes, es el titular del Parlamento quien asume el cargo por sucesión. Este fue el medio por el que José Jerí, recientemente removido del cargo, llegó al poder.
Ahora, al no reunir los votos para vacarlo, el Parlamento optó por una vía inconstitucional: alegar que Jerí se mantiene como titular del Parlamento y que su censura de este cargo conlleva automáticamente su salida de la presidencia de la República.
Esto es alarmante, pues la censura, basada simplemente en la falta de confianza y con una exigencia menor de votos, vuelve el cargo presidencial más vulnerable e inestable.
3. ¿Qué reformas constitucionales o legales podrían contribuir a fortalecer la estabilidad política y la gobernabilidad en Perú?
Lo más sencillo sería eliminar tanto la figura de la vacancia como la disolución del parlamento, pero el problema es más profundo. Se deben fortalecer los partidos políticos y las instituciones. Una reforma de autocontención que me parece interesante es la “muerte cruzada”; es decir, si se vaca al presidente o se disuelve el parlamento, se convoca inmediatamente a elecciones generales para ambos poderes del Estado; así, estas herramientas serán usadas únicamente en casos extremos y no por mero cálculo político.
4. La crisis política, ¿cómo afecta el ejercicio de los derechos humanos y la percepción ciudadana sobre la institucionalidad en el país?
Si no hay estabilidad política, las instituciones dejan de funcionar correctamente y se interrumpe la continuidad de las políticas públicas en sectores críticos como salud, seguridad, educación. En un país como el Perú, esto tiene un impacto directo en el derecho de millones de personas que terminan desprotegidas ante la inseguridad o la falta de acceso a medicamentos o tratamientos médicos.
5. ¿Qué papel juegan los medios de comunicación y las redes sociales en la actual crisis política peruana?
Hoy, el mundo entero, incluido el Perú, está envuelto en un proceso de polarización en el que los extremos han terminado arrastrando a los medios de comunicación y en el que los espacios de diálogo se reducen cada vez más. Esto también se evidencia en las redes sociales, donde proliferan el insulto y las noticias falsas. Sin información veraz y sin diálogo es muy difícil sostener una democracia.
6. ¿Qué recomendaciones daría para mejorar la relación entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo en Perú?
La clase política debe abandonar los intereses inmediatistas y priorizar la estabilidad del país. Esto implica una interpretación razonable de la Constitución en medio del conflicto, evitando forzar sus límites. Al final del día, el Parlamento debe entender que su rol es legislar y fiscalizar, no la conducción o el sometimiento del Ejecutivo.
7. ¿Qué medidas concretas debería tomar el próximo gobierno para mantener la estabilidad económica del Perú a pesar de la crisis institucional?
El sólido desempeño económico del Perú sorprende al mundo, aunque aún falta que esto se refleje en todos los sectores sociales. Lo normal sería que, ante tanta inestabilidad política, la economía caiga, pero no ha sido así y la clave está en la independencia del Banco Central de Reserva, encargado de la estabilidad monetaria, que no responde al poder político y actúa únicamente bajo parámetros técnicos. Es muy ilustrativo que, desde el 2006, el Perú cuente con el mismo titular del Banco Central mientras que en la presidencia de la República han pasado diez personas. Esta independencia debe mantenerse.
8. ¿Qué características o prioridades deberían tener los candidatos en las próximas elecciones generales para que el pueblo peruano pueda elegir a líderes que aseguren un futuro más estable y próspero para el país?
Es fundamental cerrar el paso a perfiles con antecedentes penales o procesos abiertos por delitos graves. Ahora, además de asegurar la idoneidad ética, debe exigirse un liderazgo con vocación de consenso que logre tender puentes entre las diversas fuerzas políticas. La renovación de la clase política es el gran desafío en estas próximas elecciones.
Redacción: Express News UK







