Delcy Rodríguez, hasta ahora vicepresidenta de Venezuela, asumió la presidencia encargada del país tras la captura del presidente Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses, en una operación militar sin precedentes el pasado 3 de enero de 2026. La transición, llena de advertencias internacionales y desafíos internos, marca un punto crítico en la historia reciente del país sudamericano.
Un ascenso inesperado en medio de la crisis
La captura y traslado de Maduro a Estados Unidos para enfrentar cargos por narcotráfico y otros delitos ha desatado una nueva etapa de incertidumbre política. Ante la “ausencia forzosa” del jefe de Estado, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) venezolano ordenó que Delcy Rodríguez asuma la jefatura del Ejecutivo como presidenta encargada para garantizar la continuidad administrativa y la defensa integral de la nación, según comunicados oficiales.
Rodríguez, de 56 años, es una figura central del chavismo desde hace más de dos décadas. Abogada de formación y militante del proyecto político iniciado por Hugo Chávez, ha ocupado cargos de alta responsabilidad: desde ministra de Comunicación y de Relaciones Exteriores hasta encargada de diversas carteras económicas, incluida la del petróleo y las finanzas.
Su influencia dentro del poder chavista la convirtió en la mano derecha de Maduro, con fuertes vínculos tanto en el aparato estatal como con las élites políticas y militares.
¿Quién es Delcy Rodríguez en Venezuela?
Nacida en Caracas en 1969, Rodríguez es hija de Jorge Antonio Rodríguez, un líder de izquierda cuya muerte bajo custodia estatal en los años setenta marcó su temprano compromiso con la política. Estudió derecho en la Universidad Central de Venezuela y se fue consolidando como una de las figuras clave del llamado “proceso bolivariano”.
Su carrera política la llevó a presidir la Asamblea Nacional Constituyente en 2017, un órgano creado para ampliar las potestades del régimen en respuesta a protestas opositoras. En 2018 fue nombrada vicepresidenta por Maduro, cargo que desempeñó simultáneamente con ministerios estratégicos que la colocaron al centro de la economía, especialmente en momentos de crisis e hiperinflación.
Delcy Rodríguez Venezuela y la toma del poder interino
La asunción de Rodríguez como presidenta encargada, si bien está respaldada por el TSJ y la Constitución venezolana en ausencia del presidente, ha generado incertidumbre dentro y fuera del país.
En su primer discurso público, hizo un llamado a la calma y definió la acción estadounidense como una “barbarie” y una violación flagrante de la soberanía nacional, insistiendo en que “en Venezuela solo hay un presidente, que se llama Nicolás Maduro Moros”.
Rodríguez agravó la tensión al exigir la prueba inmediata de vida de Maduro y Cilia Flores, algo que hasta ahora no ha sido proporcionado por las autoridades estadounidenses. Este reclamo simboliza tanto su posición política como su intento de mantener cohesión interna entre simpatizantes del chavismo.
¿Traidora o figura vulnerable del chavismo?
Aunque inicialmente endurecida en el discurso contra la intervención estadounidense, el entorno de Rodríguez ha señalado una apertura a establecer una “agenda de cooperación” con Washington, con la idea de construir “desarrollo compartido” dentro del marco del derecho internacional y el respeto mutuo. Esto representa un cambio potencialmente pragmático, dada la presión y el aislamiento internacional que enfrenta el país.
Analistas consideran que su capacidad para equilibrar su lealtad al legado chavista y la necesidad de un diálogo constructivo con Estados Unidos será determinante para la estabilidad del país, cuya economía y sociedad han estado al borde del colapso durante años.
Mientras Rodríguez tomaba las riendas del Ejecutivo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó advertencias directas que tensan aún más el escenario. En una entrevista concedida a The Atlantic, Trump afirmó que la nueva mandataria “pagará un precio muy alto, probablemente más que Maduro”, si no cumple con lo que Washington considera necesario para la “transición” venezolana.
Trump ha insistido en que Estados Unidos “está a cargo” de Venezuela hasta que se pueda realizar una transición considerada “segura y sensata”, incluyendo el acceso completo a la infraestructura del país y la participación estadounidense en sectores clave, especialmente el petrolero. El mandatario también ha rechazado respaldar a líderes de la oposición como María Corina Machado, argumentando que no cuentan con apoyo suficiente en el país.
Estas declaraciones colocan a Rodríguez en una posición complicada: cooperar con Washington podría asegurar cierta estabilidad y recursos para Venezuela, pero podría alienar a sectores de su base política que ven la presencia estadounidense como una forma de colonialismo moderno.
¿Por qué Estados Unidos ve a Delcy Rodríguez como interlocutora en Venezuela?
Aunque el gobierno de Trump afirma que no habrá una ocupación prolongada, ha subrayado la importancia de tener una figura con quien negociar en Caracas. Rodríguez, por su trayectoria y su influencia sobre el aparato estatal y militar, es vista por algunos analistas como una figura capaz de mediar entre el régimen chavista y las exigencias estadounidenses sin desencadenar un conflicto civil.
Además, su conocimiento profundo de la economía venezolana y los sectores estratégicos (como el petróleo) la posicionan como una interlocutora práctica frente a una transición que, según Washington, debería incluir cambios estructurales y apertura para la inversión y reconstrucción nacional.
La llegada de Delcy Rodríguez a la presidencia interina de Venezuela se da en medio de una crisis sin precedentes. La polarización interna, la presión internacional y la expectativa de millones de venezolanos que desean cambios reales dibujan un escenario de alta complejidad.
Su habilidad para construir consenso dentro del país y navegar la relación con Estados Unidos determinará si su gestión se convierte en una etapa de diálogo y reconstrucción o en un prolongado capítulo de tensiones y disputas.
Mientras tanto, la comunidad internacional observa con cautela. Las advertencias de Trump y la firme defensa de la soberanía por parte de Rodríguez ilustran un choque de visiones con consecuencias que trascienden a Venezuela y podrían redefinir la geopolítica regional en los años por venir.
Autor: Fausto Arciniegas López
Editor general – Express News
Redacción: Express News UK







