El sorprendente renacimiento del cine británico

Pese al auge de las plataformas digitales de streaming las cadenas de cine en Reino Unido y otras partes de Europa han renacido después de la pandemia con estrategias de mercadeo y adecuación a alto nivel de sus salas. Además, porque todavía existe un público importante que prefiere la experiencia de la gran pantalla.

“El cine es fundamental para el sector cultural, el poder blando y la identidad del Reino Unido”, así lo declaró The Guardian en su editorial del 10 de mayo pasado, donde evaluaba el “impacto potencialmente desastroso” de la amenaza del presidente Trump de imponer aranceles del 100 % a todas las películas “producidas en el extranjero”. La industria, según el periódico británico, debido a diversos factores adversos, ya se encuentra en una “situación bastante precaria”, entre otros, las plataformas de transmisiones como Netflix y el incremento de los costes de producción.

A pesar de estas preocupaciones, Laura Carollo, colaboradora del sitio web Statista, detectó el 5 de mayo, un repunte en la venta de entradas de cine alrededor del Reino Unido. Sin embargo, su aparente optimismo contrasta marcadamente con los informes, en algunos medios británicos, como el del 7 de mayo, en el que el periodista del Sun, Naval Abdisamad, notó que el grupo Odeon Cinema cerraría su sucursal en Bracknell, Berkshire, tras una serie de clausuras, incluso sus cines londinenses en Surrey Quays y Covent Garden. La cadena Cineworld ha tomado medidas similares en West Yorkshire, Gran Manchester, Middlesborough, Poole y Weymouth (ambos en Dorset).

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Phil Clapp, director ejecutivo de la Asociación de Cine del Reino Unido (UKCA), reconoció ante el corresponsal de Noticias BBC, Pete Cooper, el 2 de enero de este año que, desde la pandemia, la gestión de algunos cines se ha vuelto antieconómica, pero insistió en que hay muchos nuevos operadores que ofrecen algo más de lo que es disponible en casa y que “todavía existe un público importante que prefiere la experiencia de la gran pantalla”.

La colega de Cooper, Bethan Nimmo, coincidió con Clapp y Carollo, en que hay indicios de una mejora significativa en la ocupacion de asientos y el hecho de compartir la magia incomparable de ver una película con la presencia de una audiencia.

Cifras alentadoras

El 17 de enero, la UKCA publicó cifras que mostraban que las entradas en 2024 habían sido de 126’514.784, un 2,3 % más que en 2023, sobrepasando sus homólogos europeos y norteamericanos. Diciembre fue el mes con mayor afluencia de público en cines británicos en 2024, con 15.679.232 admisiones, casi un 36 % más que en 2023. Ian Jacob, director ejecutivo de ‘Cine Primero’, lo elogió como una prueba concluyente de que “el cine conserva una posición única en el corazón del público”.

Un análisis del Banco Barclays sobre ‘cómo recuperaron su atractivo los cines del Reino Unido’, publicado el 28 de marzo, destaca que 2025 ha comenzado fuertemente, con un aumento de los gastos para ir al cine del 15,1 % en enero y del 9 % en febrero, superando sus rivales digitales y los espectadores con suscripciones.

Además, entre el 7 de febrero y el 6 de marzo de 2025, los cines en Gran Bretaña ganaron £100,7 millones, un 20 % más de los £83,8 millones del mismo período en 2024. Barclays atribuye gran parte de este éxito a Gladiador II, Bridget Jones: Loco por el Chico y Capitán América: Un Mundo Feliz, y anticipa que esta cifra podría ser excedida este año por la nueva película de Superman, la última entrega de Jurasico Mundial, las secuelas de Wicked y Avatar, y el debut en pantalla del megajuego Minecraft.

A los londinenses les gusta ir al cine 

El sondeo de Barclays, no obstante, también revela que el 55 % de los encuestados y el 69 % de los mayores de 55 años, admitieron ir al cine menos que 10 años atrás, excepto los residentes en Londres, que afirman que su frecuencia continua siendo la misma que antes.

Los cines, observa Barclays, están afrontando este reto y la feroz batalla por el tiempo libre del consumidor, haciendo que la salida al cine sea más agradable, por ejemplo, instalando sofás y sillas reclinables, ofreciendo servicio de mesa a las butacas y mejorando la calidad y la variedad de la comida y bebida.

La principal amenaza para la industria cinematográfica, manifiesta Mintel.com, es la percepción de los clientes prospectivos de que los precios de las entradas se han encarecido y que la competencia de los servicios de las difusiones en línea ha transformado la estimación de la relación calidad-precio.

FRANCIA E ITALIA TAMBIÉN EN LA ONDA

Según un análisis publicado el 12 de febrero por la Unión Internacional de Cines (UNIC), con sede en Bruselas, no solo el Reino Unido logró mantener una sólida recaudación de taquilla el año pasado. Los datos de la UNIC confirman que, en 2024, la asistencia a los cines también se adelantó a aquella del 2023, en otros 11 países europeos, principalmente Francia, Irlanda, Grecia, Polonia y Turquía.

Por ejemplo, la cuota de mercado nacional de España ascendió al 19 %, dos puntos más que en 2023 y Francia registró 181,3 millones de admisiones, un crecimiento de casi un millón. Esto se debe sobre todo, a que el 44,4 % de las películas proyectadas fueron de producción francesa.

El verano de 2024 fue el mejor de la historia de la taquilla italiana y, durante Navidad, la asistencia aumentó un 28 %, con un 48 % de los boletos adquiridos durante ese período destinados a películas italianas. Como ha subrayado UNIC, las producciones locales han desempeñado un papel fundamental en el resurgimiento del cine a través de Europa.

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