
Medios británicos como The Mirrory The Sunhan hecho eco de las quejas de turistas que consideran desproporcionada la posible tasa y aseguran que ya han cancelado sus reservas. “Antes me encantaba España, pero no he vuelto desde que pusieron el impuesto turístico”, afirmaba un ciudadano británico. Otros se quejan de que las vacaciones en Canarias han pasado a costar “hasta 2000 libras por semana”, y ven en esta iniciativa un castigo al turismo de bajo coste.
Algunos incluso, la interpretan como un gesto hostil, alentado por mensajes radicales que han circulado en redes, como el cartel que apareció en Tenerife con la frase “matar a un turista” o los ataques vandálicos a coches de alquiler, incidentes que, si bien aislados, han sido ampliamente difundidos por la prensa, suman para que los británicos ya no quieran ir de viaje a las famosas islas ibéricas.





