Inteligencia artificial latinoamericana: La IA de y para Latinoamérica

Mapa digital de América Latina iluminado que representa la interconexión tecnológica de la región. Mapa digital de América Latina iluminado que representa la interconexión tecnológica de la región.
América Latina se proyecta como una potencia tecnológica con la creación de Latam-GPT, el primer modelo de IA con identidad latinoamericana.

La inteligencia artificial latinoamericana ya es una realidad. En septiembre de este año vio la luz un proyecto que podría marcar un antes y un después en la historia digital de América Latina: Latam-GPT, el primer modelo de inteligencia artificial entrenado para comprender nuestras culturas, nuestros matices lingüísticos y nuestras formas de ver el mundo.

Impulsado por el Centro Nacional de Inteligencia Artificial de Chile (Cenia) junto a más de treinta instituciones de la región, este modelo no busca competir con gigantes globales como ChatGPT, sino ofrecer algo que hasta ahora ha estado ausente: una inteligencia que piense, hable y aprenda desde lo latinoamericano.

La ministra chilena de Ciencia, Aisén Etcheverry, lo resumió con claridad: este proyecto “podría ser un elemento democratizador de la inteligencia artificial”. Su meta es ambiciosa y urgente: llevar aplicaciones tecnológicas a escuelas, hospitales y comunidades, pero desde un marco que refleje nuestra cultura y nuestra lengua, no solo las de otros.

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Latam-GPT busca transformar la tecnología global con una visión enraizada en la cultura, los idiomas y las realidades de América Latina.

Porque hasta hoy, la inteligencia artificial global ha tenido un sesgo evidente: ha sido entrenada sobre todo en inglés, con referencias culturales anglosajonas o europeas. Habla desde “otros mundos”, piensa con “otros códigos”. Y aunque nos sirve, no siempre nos representa.

Latam-GPT quiere cambiar eso. Y lo más hermoso del proyecto es su vocación por preservar las lenguas originarias, esas que existían mucho antes de que el español llegara a nuestras tierras. Como gesto inaugural, ya ha desarrollado un traductor para Rapa Nui, el idioma ancestral de la Isla de Pascua. Es un paso pequeño, pero profundamente simbólico: reconocer que el futuro también se escribe en las lenguas del pasado.

La memoria en el código

Durante siglos, la historia de América Latina ha estado marcada por silencios. Lenguas que se extinguieron sin dejar rastro. Saberes ancestrales borrados de los libros. Historias que quedaron fuera de los relatos oficiales. La inteligencia artificial puede ser, en ese sentido, un instrumento de reparación: un modo de registrar, revitalizar y compartir ese conocimiento que casi perdimos.

Pensemos en el Perú, un país cuya identidad es una sinfonía de mezclas: culturas precolombinas como la mochica, la wari, la chimú o la incaica; influencias africanas, europeas y asiáticas; y una riqueza lingüística que hoy sobrevive en el quechua, el aimara, el asháninka, el shipibo y decenas de lenguas más.

Y, sin embargo, muchas de ellas están en peligro. No porque hayan perdido su valor, sino porque hemos olvidado reconocerlo. Hemos dejado que el español —y, más recientemente, el inglés— se impongan como lenguas del “progreso”, relegando a las originarias al ámbito doméstico o folclórico.

Latam-GPT propone otra cosa: una inteligencia que no traduzca solo palabras, sino cosmovisiones. Que entienda que una lengua indígena no solo un conjunto de sonidos, sino una manera distinta de nombrar el mundo, de organizar el tiempo, de habitar la tierra. Y que, por tanto, preservar esas lenguas no es un gesto romántico: es un acto político, cultural y existencial.

Inteligencia artificial latinoamericana: Una oportunidad para reconocernos

La pregunta de fondo no es tecnológica, sino identitaria. ¿Quiénes somos los latinoamericanos en un mundo digital que piensa en inglés? ¿Cómo queremos contarnos a nosotros mismos en esta nueva era?

Una inteligencia artificial entrenada desde nuestras realidades puede ser un espejo distinto. Puede ayudarnos a narrar nuestras historias sin pasar por el filtro ajeno, a enseñar nuestras lenguas sin traducirlas a marcos externos, a investigar desde nuestras epistemologías. Puede ser un puente entre lo ancestral y lo contemporáneo.

Y no solo eso: puede ser también una herramienta poderosa para el desarrollo social. Aplicaciones de IA adaptadas al contexto latinoamericano podrían mejorar la atención médica en comunidades rurales, apoyar la educación bilingüe en regiones indígenas, o servir como traductores automáticos para facilitar el acceso a servicios públicos.

Un futuro con voz propia

En el fondo, Latam-GPT no es solo un avance tecnológico. Es una declaración de principios: que también en el mundo digital tenemos derecho a existir con nuestra propia voz. Que nuestras lenguas no son reliquias del pasado, sino llaves para construir el futuro. Que la inteligencia artificial puede servir no para uniformarnos, sino para celebrar la diversidad que nos hace únicos.

Persona usando un ordenador con iconos de inteligencia artificial y datos digitales.
Latam-GPT busca democratizar la tecnología en la región y construir una inteligencia artificial que piense desde lo latinoamericano.

Y quizás esa sea la lección más importante: que la identidad latinoamericana no es algo que se deja atrás al migrar, ni algo que se conserva solo en los museos. Es algo que evoluciona, que se reinventa, que puede vivir incluso en un algoritmo.

Porque al final, las máquinas también pueden aprender a hablar con acento latino. Solo tenemos que atrevernos a enseñarles.

Inteligencia artificial latinoamericana: y el reto pendiente

Pero no basta con celebrar el anuncio. Este proyecto necesita apoyo político, inversión sostenida y voluntad colectiva. No puede quedar como un experimento aislado. Debe ser parte de una política regional que entienda que la soberanía tecnológica también es soberanía cultural.

Y en países como el Perú, donde la diversidad lingüística y cultural es un tesoro muchas veces olvidado, este tipo de iniciativas deberían haber empezado hace mucho. No podemos permitir que la inteligencia artificial sea otra herramienta importada sin alma. Debe ser un espacio donde nuestra memoria viva, se proyecte y evolucione.

Autor: Gustavo Portugal

Corresponsal Express News UK

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