
Con más de tres décadas de compromiso social, la Fundación Apoyar ha consolidado su labor en Colombia, ayudando a través de la ayuda incondicional humanitaria que permite fortalecer procesos de educación, gobernanza y desarrollo ambiental y productivo.
Desde su creación, la Fundación Apoyar ha trabajado en las comunidades más vulnerables del país sudamericano, enfrentando los desafíos de una nación con problemáticas sociales, conflicto interno y desigualdades, que batalla para adaptarse a las nuevas realidades sociales y económicas que demandan cambios sustanciales.
El director de la organización, Edilberto García, explica que la Fundación nació con la idea de trabajar en temas específicos como la educación, la empleabilidad y la formación en diversas áreas para fortalecer las capacidades de las comunidades, especialmente aquellas afectadas por el conflicto armado, la pobreza y la exclusión social. “Nuestro objetivo principal ha sido siempre acompañar a las víctimas del conflicto, en especial a mujeres, niños y jóvenes, quienes son los más afectados por las desigualdades estructurales de Colombia”, comenta García.
Hace 37 años surgió una iniciativa que con el tiempo se convertiría en un faro de esperanza para muchas comunidades vulnerables en Colombia. La Fundación Apoyar nació gracias a la visión de un grupo de expertos en trabajo social, liderados por un ciudadano suizo y su esposa colombiana, con la intención de promover cambios sociales profundos y sostenibles en el tiempo.
Desde sus inicios, la organización se centró en el trabajo comunitario, en el desarrollo local y en la formación de capacidades en las comunidades más desprotegidas. La apuesta siempre fue clara: impulsar procesos de educación, gobernanza, desarrollo ambiental y productivo, con un enfoque territorial y diferencial que permita atender las particularidades de cada comunidad.

El camino de la adaptación y el aprendizaje
A lo largo de todo este tiempo, la Fundación Apoyar ha experimentado cambios importantes, ajustándose a las realidades sociales y de desarrollo del país, pero sin perder su esencia. García relata que, en los primeros años, su trabajo estuvo enfocado en Bogotá, específicamente en el suroriente, con programas dirigidos a madres comunitarias y sus hijos, buscando mejorar la calidad de los servicios de cuidado infantil y promover prácticas de crianza saludable.
Con el tiempo, la organización fue ampliando su alcance a otras regiones del país, atendiendo comunidades en el Caribe, en el suroccidente y en el centro del país. En Cartagena, por ejemplo, implementaron programas de autoconstrucción de viviendas para mujeres viudas afectadas por el conflicto armado, con un proceso comunitario que fortaleció la organización social y la autogestión.
En regiones como Nariño, Caldas y el oriente colombiano, la Fundación ha trabajado en la sustitución de cultivos ilícitos, seguridad alimentaria y en la atención a hogares juveniles rurales. García, su director, señala que estos cambios respondieron a las demandas de los territorios y a las lecciones aprendidas: “nos dimos cuenta de que no podemos llegar a solucionar todos los problemas, pero sí podemos trabajar en aquellos donde tenemos experiencia, recursos y un impacto comprobado”.
El proceso de aprendizaje ha sido constante, reconoce García, y uno de los mayores retos ha sido entender que los problemas estructurales requieren soluciones a largo plazo y sostenibles.
«Nos dimos cuenta de que la ayuda humanitaria es importante, pero no suficiente. La verdadera transformación social requiere inversión en desarrollo y en la reconstrucción del tejido social», afirma.

La sumatorias de esfuerzos
Uno de los pilares del trabajo de la Fundación Apoyar ha sido su capacidad para establecer alianzas estratégicas con organizaciones internacionales, organizaciones gubernamentales y donantes dentro y fuera de Colombia, sumando esfuerzos y extendiendo conexiones.
Su director explica que, la relación de confianza, basada en la transparencia y en resultados de calidad, ha sido fundamental para mantener el apoyo durante tantos años, a lo que García añade y destaca que la experiencia y buena reputación adquiridas en estos años han permitido que otros donantes confíen en el trabajo que se realiza y decidan empezar a apoyar.
Sin embargo, es claro que poco a poco se ha ido presentando una disminución en los recursos provenientes del exterior. García explica que, esto se debe a diversos motivos, pero los cambios en la política internacional, en el contexto de los conflictos en otros países y en la percepción global sobre Colombia, influye en que se disminuya o redistribuya la ayuda.
Además, cambios en la política internacional, como la salida de agencias como USAID o la reducción de fondos destinados a cooperación en Latinoamérica, han afectado la disponibilidad de recursos para proyectos sociales en el país. García señala que, en 2023, tuvieron que cancelar un proyecto importante para jóvenes, a pesar de contar con todo listo y un acuerdo simplemente, por la falta de financiamiento.
También cabe decir que “Colombia ya no es vista como un país que requiere tanta asistencia, y eso ha afectado nuestros recursos y la capacidad de ampliar nuestro impacto”. En la actualidad, la Fundación Apoyar ha logrado diversificar sus fuentes de financiamiento, incluyendo recursos nacionales, convenios con entidades gubernamentales como el ICBF y aportes de la comunidad local mediante donaciones y voluntariados. “Hoy, aproximadamente el 70 % de nuestros recursos provienen del país, y solo el 30 % del exterior”, indica García.
Por lo anterior, y pese a los logros, la Fundación enfrenta desafíos económicos importantes. La disminución de la ayuda internacional, el aumento de los costos de operación y la dificultad para mantener presencia en los territorios a largo plazo, son obstáculos que requieren atención.
Por ello, la organización ha decidido fortalecer su gestión interna, mejorar la difusión de sus resultados y ofrecer servicios y consultorías a otros actores interesados en replicar su modelo de intervención social.
Lo importante de todo esto, dice García, es destaca que estos resultados tienen un impacto profundo en los territorios: “para un municipio con recursos limitados, que llega a atender a cientos de niños y jóvenes, esto representa un cambio real, una oportunidad para romper el ciclo de pobreza y exclusión”.

Visión futura: consolidar la experiencia y ampliar el impacto
El plan estratégico a seguir por la organización sin ánimo de lucro, con vigencia a 2027, apunta a consolidar su liderazgo como referente en trabajo social y comunitario en Colombia. García expresa que su objetivo es que la Fundación deje de ser solo una implementadora de proyectos y pase a ser una generadora de conocimientos y políticas públicas.
“Queremos convertirnos en un referente nacional e internacional, que venda sus servicios y experiencia a gobiernos, organizaciones y agencias de cooperación. Nuestro modelo probado y nuestras metodologías pueden ser replicados en otros territorios del país y de cualquier lugar”, afirma.
Además, la organización trabaja en mejorar su área de gestión del conocimiento, en desarrollar módulos y herramientas que puedan ser transferidas a otras organizaciones, y en fortalecer alianzas con universidades y entidades académicas para ampliar su impacto.

Un llamado a la solidaridad internacional
Para García, la colaboración internacional sigue siendo vital, por lo que hace un llamado a la comunidad global, especialmente a los colombianos en el exterior, para que apoyen desde sus posibilidades. “Colombia requiere seguir invirtiendo en sus comunidades vulnerables, en su juventud, en su desarrollo territorial. Desde el exterior, pueden ayudar a través de donaciones, voluntariados, asistencia técnica y apoyo en la difusión del trabajo que hacemos”.
El director comparte que es tan real su impacto que, nada más verás que su propia historia, pues él es un ejemplo de cómo la ayuda puede cambiar vidas: “soy hijo de campesinos, tuve la oportunidad de formarme gracias a la Fundación Apoyar, y hoy puedo liderarla. Esa transformación solo es posible cuando todos aportamos un poco y confiamos en el trabajo de organizaciones como esta”.





