Moda británica enfrenta incertidumbre comercial y arancelaria

modelos desfilan en London Fashion Week mostrando la creatividad de la moda británica modelos desfilan en London Fashion Week mostrando la creatividad de la moda británica
Diseñadores y nuevos talentos muestran sus colecciones en la pasarela de la London Fashion Week.

La moda británica atraviesa un momento de transformación marcado por desafíos económicos, cambios en el comercio internacional y las secuelas del Brexit. En este contexto, la reciente Semana de la Moda de Londres (London Fashion Week) volvió a demostrar la capacidad creativa del sector, aunque también evidenció las presiones financieras y regulatorias que enfrentan diseñadores y empresas del Reino Unido.

Gran confusión arancelaria para los minoristas británicos

“La industria de la moda del Reino Unido está experimentando un período dinámico de crecimiento y transformación. Con su enfoque en la innovación y la sostenibilidad, está marcando nuevas tendencias”.

Además, según el periódico UK Reporter, la capital del país ha consolidado su reputación como centro de creatividad y la Semana Bianual de la Moda de Londres (LFW) sigue siendo una prestigiosa ocasión tanto para diseñadores reconocidos como para nuevos talentos emergentes.

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Las declaraciones de la directora ejecutiva del Consejo de la Moda Británica (BFC), Laura Weir, antes del inicio de la última LFW (del 19 al 23 de febrero), si bien no contradecían directamente nada de esto, reflejaban el actual estado de ánimo pragmático del sector.

“El evento alcanza su máximo potencial cuando combina lo ingenioso con lo comercial”, subrayó la editora de moda del The Guardian, Jessica Cartney-Morley, quien también reconoció que las presiones financieras han llevado a algunos diseñadores a ausentarse no solo de las programaciones de Londres, sino también de las de Nueva York y París.

Esto explica por qué el BFC no ha cobrado por algunas pasarelas. Como comentó Cartney-Morley, organizar un desfile puede costar hasta £50.000, así que «si eso lo va a endeudar mucho, no lo haga».

Moda británica : consumo estable pese a la inflación

Según las últimas cifras sobre Gasto Familiar publicadas por la Oficina de Estadísticas Nacionales (ONS), el hogar promedio del Reino Unido destina aproximadamente entre el 3,9% y el 4,1% de su gasto anual a ropa y calzado; lo que equivale a unas £27 semanales.

Esto, afirman los datos, «demuestra la resiliencia de la moda como prioridad del consumidor, incluso en medio de presiones inflacionarias y una renta disponible más limitada». No obstante, el informe «Estado de la Moda 2026» de McKinsey & Company destaca que esta actividad a nivel mundial se enfrenta ahora a nuevos retos, como la considerable volatilidad económica y la disrupción tecnológica derivada de la Inteligencia Artificial, que obliga a las marcas a replantear su infraestructura de marketing digital y comercio electrónico.

Brexit y tensiones arancelarias complican el panorama

En el Reino Unido, el factor de complicación adicional es que continúan sufriendo las consecuencias del Brexit, a pesar de que han pasado casi diez años desde que el Reino Unido votó a favor de abandonar la Unión Europea (23 de junio de 2016).

Como ha recalcado la Comisión Independiente sobre las Relaciones Entre Gran Bretaña y la UE, la industria textil y de la moda del país no es solo una potencia cultural, sino también una fuerza económica que comprende 72.000 empresas y 714.000 personas, y que aporta £109.900 millones al Tesoro Público.

Declara la Comisión, los requisitos de visado y permiso de trabajo que ahora enfrentan diseñadores, estilistas, modelos y fotógrafos británicos y de la UE han restado competitividad al Reino Unido en comparación con centros como París y Milán, mientras que el éxodo del 60 % del personal cualificado europeo ha supuesto una grave pérdida de mano de obra.

El reducido acceso a mercados claves de la UE ha obligado a muchas marcas a buscar nuevas oportunidades en otros lugares. Por ello, la decisión del presidente de Estados Unidos, el 2 de abril de 2025, de establecer lo que denominó «aranceles recíprocos» causó tanta consternación en Gran Bretaña.

En aquel momento, la Asociación de Moda Británica y Textiles del Reino Unido (UKFT) notó que Estados Unidos es el segundo mayor mercado de exportación británico para la moda y los textiles. Además, identificó que el nuevo régimen arancelario estadounidense no beneficiaría a nadie, dado que los consumidores norteamericanos tendrían que pagar más y que, posiblemente, los fabricantes británicos, que ya deben afrontar unos costes sin precedentes, disminuirían sus ventas en los mercados de Estados Unidos.

La decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos, emitida el 20 febrero y que recuerda que el presidente no tiene autoridad para imponer aranceles sin la aprobación del Congreso, no significa que los acuerdos comerciales previos puedan reanudarse de inmediato.

El presidente Donald Trump, tras haber sido impedido de emplear la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) de 1977, proclamó enseguida que, en su lugar, invocaría la sección 122 de la Ley de Comercio de 1974 para aumentar los aranceles a nivel mundial en un 15%.

Moda británica y el apoyo simbólico del rey Carlos III

Evento de moda británica con invitados en primera fila durante un desfile en Londres mientras el público aplaude la presentación.
Invitados y personalidades del público entre ellos el rev Carlos III asisten a la pasarela de la London Fashion Week.

Mientras tanto, en medio de todo esto y del frenesí mediático internacional por el arresto de Andrew Mountbatten-Windsor, la LFW se desarrolló prácticamente según lo previsto. De hecho, el propio rey Carlos III asistió al día de inauguración (el 19 de febrero), en los estudios BFC al 180 el Strand, sentado en primera fila para el desfile de la diseñadora británico-nigeriana Tolu Coker, rodeado por Stella McCartney y Laura Weir.

Era la primera vez, reportó la columnista del Independent Lara Owen, desde la aparición de la Reina Isabel II en 2018, que un monarca británico reinante había acudido a una presentación LFW, en un gesto de apoyo a la escena de la moda británica. Los cuatro días restantes contaron con la presencia de figuras habituales como Burberry, Erdem, Emilia Wickstead, Temperley London y Simone Rocha, además de varios diseñadores que participaban por primera vez.

Autor: COLIN GORDON

www.colindgordon.co.uk

Redacción: Express News UK

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