Nuestra Tierra: Lucrecia Martel y la voz que redefine el cine latino desde Londres

Lucrecia Martel rodando el documental Nuestra Tierra Lucrecia Martel. Lucrecia Martel rodando el documental Nuestra Tierra Lucrecia Martel.
Lucrecia Martel en el proceso de filmación de Nuestra Tierra.

Nuestra Tierra de Lucrecia Martel llegó a Londres con una fuerza inesperada y conquistó el premio a Mejor Película en la Competencia Oficial del 69° BFI London Film Festival, convirtiéndose en uno de los hitos más significativos para el cine latinoamericano en la última década.

El cine latinoamericano ha vivido en los últimos años un proceso de transformación profunda. Ya no se trata solo de narrar historias desde la periferia para ser validadas en el centro, sino de hablar con voz propia y reclamar un espacio legítimo en la conversación cultural global. Este octubre, esa voz resonó con fuerza en Londres: Landmarks (Nuestra Tierra), el nuevo documental de la cineasta argentina Lucrecia Martel, ganó el premio a Mejor Película en la Competencia Oficial del 69° BFI London Film Festival, uno de los certámenes más prestigiosos del mundo.

El reconocimiento no es menor. El festival británico, puerta de entrada para el cine internacional en el Reino Unido, ha sido históricamente dominado por producciones europeas o anglosajonas. Que un documental latinoamericano, con un enfoque profundamente político y cultural, se alce con el máximo galardón dice mucho sobre el momento que atraviesa nuestro cine y, sobre todo, sobre el lugar que Martel ocupa dentro de él.

Advertisement

El legado de Nuestra Tierra Lucrecia Martel

Nuestra Tierra reflexiona sobre el asesinato en 2009 del activista indígena Javier Chocobar, miembro del pueblo diaguita en el noroeste argentino. A través de un trabajo minucioso de memoria oral, archivo y testimonio colectivo, Martel construye un retrato de resistencia y dignidad, dando voz a una comunidad silenciada por siglos de violencia estructural. “Al poner en primer plano voces actuales e historias olvidadas, Martel logra un retrato de —y para— una comunidad indígena, y les otorga una medida de la justicia que los tribunales les han negado”, señaló el jurado del festival al otorgar el premio.

Póster de Nuestra Tierra Lucrecia Martel seleccionado en Venecia 2025.
Póster oficial de Nuestra Tierra, el documental de Lucrecia Martel reconocido en festivales internacionales.

La película debutó fuera de competencia en el Festival de Venecia en agosto, y posteriormente pasó por Toronto, San Sebastián y Nueva York, consolidando un recorrido internacional que culminó con su triunfo en Londres. Es el primer largometraje de Martel desde Zama (2017), y marca un regreso esperado por la crítica internacional. La distribuidora The Match Factory gestiona sus ventas globales, mientras que Cinetic Media representa la película en Norteamérica.

Lucrecia Martel, una mirada necesaria

Lucrecia Martel (Salta, 1966) es, desde hace más de dos décadas, una de las voces más influyentes del cine contemporáneo. Su filmografía —La ciénaga (2001), La niña santa (2004), La mujer sin cabeza (2008) y Zama (2017)— ha sido celebrada por su capacidad para desafiar las estructuras narrativas tradicionales y explorar el poder, la memoria, la clase y el género desde perspectivas profundamente latinoamericanas. Con Nuestra Tierra, Martel reafirma su lugar en el cine mundial, pero también amplía su apuesta: si sus ficciones diseccionaban con sutileza el tejido social argentino, este documental lo confronta directamente, desde la voz de los marginados.

“Para mí, Lucrecia Martel no es solo una gran directora latinoamericana, es una de las voces cinematográficas más relevantes de nuestro tiempo. Su cine nos obliga a repensarnos como sociedad y como región”, escribo estas líneas convencido de que Martel representa mucho más que un triunfo individual: es un símbolo del poder transformador del cine cuando se atreve a mirar desde el sur y hacia el mundo.

El pulso latinoamericano en Londres

El éxito de Nuestra Tierra no ocurrió en el vacío. La edición 2025 del BFI London Film Festival incluyó una presencia notable de cine latinoamericano que confirma el momento de efervescencia creativa de la región. Desde Brasil, Kleber Mendonça Filho presentó The Secret Agent, un thriller político ambientado en 1977 que ya había triunfado en Cannes. Desde México, The Devil Smokes de Ernesto Martínez Bucio sorprendió con su audacia formal, mientras que La memoria de las mariposas, de la peruana Tatiana Fuentes Sadowski, conmovió al público británico con su exploración de la memoria colonial desde la Amazonía.

También se destacaron producciones híbridas y coproducciones, como The Blue Trail, una aventura fluvial firmada por Gabriel Mascaro (Brasil) en colaboración con México y Chile, o el cortometraje animado Capybaras, resultado de una alianza entre Uruguay, Chile y Francia. Todas estas obras, desde distintos registros y géneros, demuestran que el cine latinoamericano ya no es una excepción en los grandes festivales, sino un protagonista con voz propia.

Un gesto político y cultural

Más allá de su valor cinematográfico, Nuestra Tierra es un gesto profundamente político. Al dar espacio a las voces indígenas, Martel desafía siglos de exclusión y propone otra manera de narrar la historia: no desde el poder, sino desde la resistencia. En tiempos de polarización global, su trabajo recuerda que el cine no solo entretiene, sino que también puede ser una herramienta de denuncia, memoria y transformación.

Comunidad diaguita representada en Nuestra Tierra Lucrecia Martel.
Archivo histórico de la comunidad diaguita cuya memoria inspira Nuestra Tierra.

El hecho de que este gesto sea reconocido en un festival como el BFI tiene un peso simbólico enorme. Significa que el público europeo está dispuesto a escuchar otras narrativas y que la industria internacional empieza a reconocer el valor estético y político del cine hecho desde América Latina.

Nuestra Tierra Lucrecia Martel: mirando hacia el futuro

El triunfo de Nuestra Tierra es también una señal del camino que viene. La creciente presencia de películas latinoamericanas en festivales europeos, las alianzas de coproducción transatlánticas y el interés de plataformas globales por voces nuevas muestran que el cine de la región atraviesa un momento crucial. Sin embargo, los desafíos siguen siendo grandes: financiación insuficiente, distribución limitada y brechas estructurales aún dificultan que estas historias lleguen a más públicos.

En este contexto, la victoria de Martel no solo celebra una película, sino una forma de mirar y narrar. Desde Londres hasta Buenos Aires, desde el mundo indígena diaguita hasta las salas europeas, Nuestra Tierra demuestra que el cine latinoamericano tiene mucho que decir y que sus voces —diversas, críticas, poderosas— están aquí para quedarse.

Autor: Gustavo Portugal

Corresponsal Express News UK

Add a comment

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Advertisement