
Las nuevas directrices del Partido Laborista han generado polémica al permitir recolecciones de basura mensuales o trimestrales, una medida que deja a miles de hogares enfrentando semanas con montones de desechos. La decisión coincide con un aumento promedio del impuesto municipal de 109 libras anuales, lo que ha desatado la indignación de los residentes.
Anteriormente, los conservadores habían propuesto garantizar recogidas quincenales para evitar malos olores y plagas, pero estos planes quedaron en pausa tras la disolución del Parlamento. Ahora, los ayuntamientos tienen autonomía para establecer sus propios horarios, lo que ha llevado a casos como el de Bristol, que ya considera recoger la basura negra una vez al mes.
El País de Gales, también bajo administración laborista, ha convertido las recolecciones mensuales en norma. Según las autoridades, estos recortes son necesarios para alcanzar objetivos de emisiones netas cero. Sin embargo, los residentes critican que esta medida impactará la calidad de vida mientras los impuestos continúan al alza.
El secretario de Comunidades en la Sombra, Kevin Hollinrake, denunció que Keir Starmer está incumpliendo su promesa de congelar el impuesto municipal y permite que las condiciones de los servicios públicos empeoren. Los hogares, por su parte, se preparan para pagar más de 2,280 libras anuales sin mejoras visibles en los servicios básicos.
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