La paz en Gaza ha sido proclamada tras la firma del histórico acuerdo entre Israel y Hamas, que incluye la liberación de rehenes, la excarcelación de presos palestinos y un cese al fuego mediado por Estados Unidos y Egipto. Sin embargo, los expertos advierten que la confianza entre las partes será clave para garantizar su durabilidad.
Del apoyo internacional dependerá la estabilidad del nuevo pacto
Parece un final de película de acción: el alto el fuego alcanzado entre Israel y el grupo Hamas (considerado como grupo terrorista por Estados Unidos y otros países). El presidente Donald Trump dijo hace una semana que daba por terminada la guerra y sus palabras se están cumpliendo. Por su parte, el jefe negociador de Hamás dijo enfáticamente que “Estados Unidos y los mediadores nos han dado garantías de que la guerra ha terminado completamente”, según una versión del diario El País de España.

Cumbre por la paz en Egipto
Tras largos meses de negociaciones, todas ellas fallidas, este primer acuerdo entre Israel y Hamas se reduce, en efecto, a tres compromisos básicos: alto el fuego, intercambio de prisioneros y liberación de rehenes entre las partes. Israel retiró sus tropas a una línea determinada y puso en libertad a 2000 presos mientras Hamas liberó a 20 rehenes israelíes vivos (y entregará 28 restos humanos de fallecidos).

Quedan por supuesto, temas pendientes de fundamental importancia: ¿cuál será el futuro gobierno de Gaza?, la promesa de la desmilitarización del grupo palestino y las garantías a la población palestina, entre otros.
La paz en Gaza y el papel de la comunidad internacional
Si bien, tras la firma del acuerdo de paz, con más de 20 líderes internacionales como garantes y los presidentes de EE. UU. y Egipto a la cabeza de la firma, resulta inquietante que ni Israel ni Palestina se hicieran presentes en el acto, con excusas poco convincentes. Sin embargo, la esperanza entre la comunidad internacional sobre la durabilidad y sinceridad del acuerdo se mantiene. Lo cierto es que anteriores treguas y acuerdos han fracasado a los pocos meses, y el problema es que Hamas asegura que no ha sido derrotado y que su disposición a dejar las armas dependerá del reconocimiento de un Estado palestino, asunto que no se ha resuelto y que el gobierno israelí considera innegociable, a pesar de que esa es la solución apoyada por varios países europeos, inclusive Colombia.
Para la paz en Gaza se necesita más que confianza
Como reconocen diversos analistas, Israel quiere tener la absoluta certeza de que no habrá nuevos levantamientos o amenazas futuras contra su existencia como Estado. Ayuda, eso sí, en la búsqueda de ese acuerdo, el hecho de que hay un ambiente propicio hacia la paz y, especialmente, el aumento de la creciente presión y garantías internacionales para una solución definitiva.

De cualquier manera, este acuerdo logrado no garantiza la reducción inmediata de la violencia en la región ni una reconciliación integral entre los países que componen el diverso mapa político del Medio Oriente, cuyos gobiernos no confían en las intenciones de Israel, y cuya credibilidad y sinceridad resultó afectada después del bombardeo del pasado 9 de septiembre de 2025, perpetrado por las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), de manera aérea sobre el distrito de Leqtaifiya de la capital de Qatar, Doha, contra los dirigentes de Hamas, alojados en un complejo residencial del gobierno qatarí, mientras se reunían para discutir una propuesta de alto el fuego activo presentada por Estados Unidos.

Ahora bien, ¿cuáles serían los factores que podrían hacer fracasar el cese al fuego? En primer lugar, las diferencias entre la duración y la naturaleza del acuerdo. Israel tiende a pactar ceses temporales mientras Hamas quiere treguas permanentes y condiciones políticas amplias. Un segundo punto es la falta de confianza: Israel acusa a Hamas de incumplir lo pactado a través del rearme y los ataques a su territorio y éste denuncia los bloqueos, restricciones y ataques israelíes. Otras consideraciones para tener en cuenta es que Israel exige la destrucción del aparato militar y terrorista en Gaza, asunto que Hamas ni siquiera considera; así también, el bloqueo económico y las restricciones en Gaza que afectan el día a día de la población y conducen a exacerbar la tensión política y social. En este punto la influencia de países involucrados en el conflicto, como Egipto, Qatar, Irán o Estados Unidos influyen en el proceso de una solución, pues tienen razones geopolíticas que no siempre concuerdan con los intereses palestinos e israelíes.
El tiempo, lo dirá todo
Lo importante, por ahora, es que sí hay factores que ayudan a que la paz se mantenga tras el acuerdo logrado como: el apoyo de la comunidad internacional, y particularmente de Estados Unidos, Egipto y Qatar; el intercambio de prisioneros y la liberación de rehenes, y el agotamiento mutuo de conflictos armados prolongados con alto costo humanitario y político, lo que impulsa a ambas partes a buscar una estabilidad temporal.
¿Qué ocurrirá en las próximas semanas? Esa es la gran pregunta. Lo importante es que la entrada de ayuda humanitaria puede mermar el sufrimiento de los gazatíes y disminuir las tensiones para que no se repitan las hostilidades. Si la comunidad internacional mantiene un rol activo es posible pensar en la perdurabilidad de lo acordado. La consolidación de la paz requiere superar obstáculos estructurales y políticos, así como una gobernanza efectiva y reconocida en Gaza que no ha sido lograda hasta ahora.

Constanza Lizcano. Comunicadora social-periodista, doctora en Ciencias de la Educación y actual docente investigadora del Politécnico Grancolombiano. Analista experta en medios, con una trayectoria sólida en temas de género, relaciones internacionales y violencias contra mujeres y las personas LGBTIQ+.
Redacción Express News UK







