La Plaza de Cibeles es uno de los símbolos más reconocidos de Madrid, un lugar donde la historia, la cultura y la tradición se encuentran. Su emblemática fuente y el majestuoso Palacio de Cibeles convierten a este espacio en un ícono arquitectónico y cultural que atrae a turistas, locales y visitantes de todo el mundo. Más allá de ser un punto de referencia urbano, la Plaza de Cibeles es también escenario de celebraciones deportivas y un reflejo de la identidad madrileña.
La emblemática Plaza de Cibeles es un símbolo imperdible en la visita a Madrid. Pese al tráfico constante y el bullicio. Allí se levanta el imponente palacio del mismo nombre que es el telón de fondo de los miles de turistas que cada día fotografían en la incomparable e imponente construcción.
Los visitantes se mezclan con deportistas que tratan de alcanzar con grandes zancadas el parque del Retiro y con los viandantes que acuden al Museo del Prado o el Thyssen.
Así mismo, los aficionados del Real Madrid posan junto a la Diosa que protege al Club y que lleva, ostenta también una Diosa: Cibeles, símbolo de la Madre Tierra y la fertilidad, que resguarda al edificio desde donde se gobierna la ciudad.
En muchas ocasiones y durante los fines de semana, manifestantes toman como referencia la plaza, en la que también se han celebrado los más multitudinarios entierros. Es el corazón de la capital y el eje que parte en cuatro cuadrantes la villa. Norte y sur con los paseos de Recoletos y del Prado; y este y oeste, con la calle Alcalá.
Historia de la Plaza de Cibeles

Su localización es una de las claves del éxito de esta construcción que se levantó a principios del siglo XX: “era un lugar muy bien comunicado para quienes vivían en el centro, pero también para los nuevos vecinos de los recién construidos ensanches”, puntualiza Jacobo Armero, arquitecto de profesión y actual comisario de la exposición Vida en el Palacio de Cibeles, una exposición permanente que cuenta la historia de la edificación y de las instituciones que ha albergado a lo largo del tiempo.
“La historia del edificio es la historia urbanística de Madrid”, añade Armero. La muestra que custodia Armero cuenta con cuatro perspectivas: la de emblema de Madrid, la visión administrativa e industrial, la arquitectónica y la de función pública. Y lo hace con documentos, fotografías y elementos de la propia estructura.
El Palacio de Cibeles, centro cultural de Madrid

Aunque sea un edificio muy conocido, su historia y función no lo son tanto. “Es una pena porque especialmente las generaciones más jóvenes y quienes son de fuera de Madrid no saben qué ha sido esta edificación tan importante”, subraya el arquitecto. Esta falta de información fue la que propició la apertura de la exposición, que puede visitarse de forma permanente y gratuita en el interior del edificio.
La muestra está concebida como un túnel del tiempo en el que puede apreciarse el cambió de la capital a través de su edificio más reconocible. “A principios del siglo XX, Madrid se transformó completamente porque se empezaron a construir los ensanches. En ese momento todos los servicios de correos estaban en la Puerta del Sol”, cuenta Armero y continúa: “pero el crecimiento de Madrid hizo necesario un nuevo centro”.
Entonces, se decidió hacer un concurso público para centralizar todos los servicios de correos, telégrafos y teléfonos en un nuevo edificio y se eligió la plaza de Cibeles “—que se denominaba de Emilio Castelar—, como nuevo centro de la ciudad. La plaza, el palacio y la zona en sí misma, son la historia de la transformación de Madrid en una gran capital”.







