Por Laura Penagos

En Reino Unido, durante los últimos años, los ataques y delitos en torno a los sitios de esparcimiento nocturno y de alcohol han ido en aumento. Cada vez más, las agresiones van acompañadas de sustancias que alteran la conciencia y dejan a las víctimas en total indefensión, siendo presa fácil de los agresores.
La vida nocturna es para muchos y muchas un espacio donde poder divertirse y desconectar de la rutina. Desde bailar, cantar, disfrutar una bebida, compartir con compañero/as de trabajo, amistades o con la pareja hasta simplemente disfrutar de la música de un lugar. Sin embargo, para otros salir de fiesta se convierte en momento de caza y persecución, especialmente aquellos que buscan sacar algún beneficio de tener a una persona completamente drogada y sin uso de sus facultades.
Un momento de descuido, y todo cambia. Así es como comienza el infierno para miles de personas que han sido víctimas del ‘drink spiking’, una práctica criminal que consiste en adulterar bebidas con algún tipo de droga, que está alcanzando cifras preocupantes en todo Reino Unido.
En una noticia publicada en el periódico británico ITV News en marzo de 2025, se informa que la policía ha comenzado a desplegar agentes encubiertos fuera de los locales para identificar conductas predatorias antes de que se produzca un ataque, debido al elevado caso de bebidas adulteradas en fiestas de estudiantes universitarios.
Si tecleamos ‘drink spiking’ en un buscador de internet, saldrán una cantidad elevada de noticias en Reino Unido sobre este alarmante fenómeno. Uno de los artículos más impactantes encontrados fue el del violador más prolífico de UK, un hombre de Indonesia que abusó de más de 150 hombres utilizando el GHB (ácido gamma-hidroxibutírico) una droga de sumisión química muy común entre este tipo de criminales.
El nombre de este agresor es Reynhard Sinaga, quien se llevaba a sus víctimas a su apartamento drogados, en un estado de inconsciencia antes de cometer la agresión. Al día siguiente, ninguna de sus víctimas se acordaba de nada, muchos de ellos ni siquiera eran homosexuales y este criminal, se inventaba una historia que a muchos no les cuadró, razón que los llevó a denunciar y detener este tipo de conducta perversa y traumática para estos hombres.

Un delito compartido con otras regiones del planeta
En Latinoamérica, el uso de drogas como la burundanga o la escopolamina han sido ampliamente utilizadas para el robo a personas ―en su mayoría extranjeras― y quitarles sus pertenencias, vaciarles la cuenta bancaria o en el peor de los casos, abusar sexualmente de las víctimas.
No obstante, una nueva droga se está haciendo con este mercado negro latinoamericano por su fácil acceso y rapidez con la que las víctimas pueden doblegarse, provocando una sumisión incluso, con un pequeño pinchazo de una inyección, estamos hablando del fenómeno conocido como ‘injection spiking’.
Consiste en inyectar drogas a una persona sin su consentimiento con una aguja hipodérmica en lugares concurridos como discotecas, conciertos o fiestas. Esta práctica genera pánico porque puede ocurrir rápidamente, sin que la víctima se dé cuenta, y los efectos son similares a los del ‘drink spiking’ (droga en bebidas).
Según el informe publicado en 2024 por la organización británica Drinkaware, se estima que más de 700 personas fueron víctimas de bebidas adulteradas en el Reino Unido durante el año 2022. A pesar de la gravedad de estos hechos, el estudio revela que el 89 % de las víctimas no presentó denuncia ante la policía, lo que sugiere una preocupante cifra oculta.
Además, el estudio indica que, una de cada diez personas en el país ha experimentado alguna vez una situación de este tipo, y que en más del 70 % de los casos la víctima no conocía a su agresor, lo que refuerza la naturaleza aleatoria y silenciosa de este delito.
Drinkaware es una organización benéfica independiente con sede en el Reino Unido, cuya labor se centra en educar, prevenir y concienciar sobre los riesgos asociados al consumo de alcohol, entre ellos, el fenómeno creciente del drink spiking. A través de campañas públicas, estudios colaborativos y trabajo directo con establecimientos nocturnos, la entIdad busca fomentar una cultura de consumo responsable y segura.

Drogas utilizadas por los delincuentes
El éxtasis líquido o GHB
El GHB (ácido gamma-hidroxibutírico) es una droga depresora del sistema nervioso central que se ha asociado con el fenómeno del spiking, es decir, la adulteración de bebidas sin consentimiento. Es un líquido incoloro e inodoro, lo que lo hace difícil de detectar en bebidas.
Esta droga es utilizada también con fines recreativos y muchos consumidores describen su consumo como “un subidón de euforia y oleada intensa de sentimientos de felicidad”, pero, si se pasan de la dosis o la mezclan con alcohol, la persona puede caer en coma y en casos graves causar la muerte.
El GHB actúa muy rápidamente en el cuerpo (entre 15 y 30 minutos) y puede provocar:
- Somnolencia extrema
- Aumento de la libido y sensibilidad corporal
- Mareo, confusión y desorientación
- Pérdida de coordinación
- Pérdida de la conciencia
- Pérdida de memoria (amnesia temporal)
- Respiración lenta o superficial
- Convulsiones
- La muerte

Señales de que tu bebida fue adulterada
Algunas drogas utilizadas son extremadamente difíciles de detectar, pero hay algunas señales de alerta para tener en cuenta, como:
- Mayor efervescencia o espuma en tu bebida. Una bebida que sabe “raro” (por ejemplo, salada o amarga).
- Una bebida que se ve turbia (si es un líquido oscuro) o azul (si debería ser clara).
- Residuos (por ejemplo, de una pastilla o polvo que no se haya disuelto por completo).
