Vista Pictures gemelos peruanos representa hoy un caso de emprendimiento migrante consolidado en el Reino Unido. Juan y Daniel Montánchez pasaron de dormir en un sofá durante su primer mes en Londres a dirigir una empresa creativa que factura más de £45,000 anuales, en uno de los mercados más competitivos de Europa.
Londres suele presentarse como la ciudad de las oportunidades, pero pocas veces se cuenta el precio real que implica construir un futuro desde cero. Juan y Daniel Montánchez, gemelos peruanos y fundadores de Vista Pictures, conocen bien ese costo: sacrificio, incertidumbre y una fe obstinada en que la creatividad también puede ser un camino de supervivencia.
Llegaron al Reino Unido desde Lima con una idea clara, pero sin un plan definitivo. Londres los atrajo por su potencia cultural, por ser un escenario donde el arte no solo se consume, sino que se vive.
Su objetivo inicial no era la fotografía profesional, sino cursar una maestría en branding y entender cómo se construyen las marcas. La pandemia retrasó sus planes dos años, pero no los apagó. Cuando finalmente subieron al avión, sabían que el viaje no tenía fecha de regreso.
Migrar, coinciden, es una palabra pesada. No se trata solo de cambiar de país, sino de despedirse de una vida entera. Antes de partir, recorrieron los lugares que marcaron su infancia: la universidad, el colegio, la iglesia, los parques. “Era una despedida silenciosa”, recuerdan.
Vista Pictures gemelos peruanos y el costo de emigrar
Al llegar a Londres, la realidad fue dura. Durante el primer mes durmieron en un sofá y en el suelo inflable de la casa de un conocido. Vivieron sin calefacción, normalizando el frío y la precariedad mientras estiraban cada libra. “Te das cuenta después de lo que habías llegado a aceptar como normal”, confiesa Juan.
A pesar de dominar el inglés y de haberse formado académicamente, el acceso al mercado laboral profesional fue casi imposible. Las barreras migratorias, los salarios mínimos exigidos para el patrocinio de visas y la falta de redes empujaron a los hermanos a la economía de la supervivencia. Restaurantes, turnos largos y la frustración de no ejercer aquello para lo que se habían preparado.

Fue entonces cuando la necesidad abrió una puerta inesperada. Juan comenzó a pedir prestadas cámaras de la universidad y a fotografiar personas en la calle, sin cobrar, solo para crear portafolio y contacto humano. Londres, con su ritmo acelerado y su diversidad, se convirtió en su primer estudio. Poco a poco llegaron los primeros clientes, luego los primeros pagos simbólicos y, más adelante, el verdadero punto de quiebre: las redes sociales.
Un video en TikTok, sencillo, honesto, sin producción, hizo visible su trabajo. Las reservas comenzaron a llegar. Vista Pictures empezó a tomar forma, primero como una intuición, luego como un proyecto formal. Registrar la empresa, perder el miedo a la burocracia y entender que crecer también implica empezar cobrando poco fue parte del aprendizaje.
El camino no fue inmediato. Durante casi un año vivieron con lo mínimo: arroz con atún, cupones de comida rápida y préstamos de personas que, como ellos dicen, “aparecieron como ángeles”. Pero resistieron. Aprendieron a leer los ciclos del negocio, a aplicar su formación en branding y a usar el marketing digital como herramienta de posicionamiento.
Vista Pictures: un emprendimiento fortalecido
Hoy, Vista Pictures es una empresa creativa consolidada que en el último año ha facturado más de £45,000 y atendido a más de 1,000 clientes de todo el mundo. Los hermanos ya no combinan la fotografía con otros trabajos: viven de su proyecto y miran hacia el futuro con un objetivo claro, aplicar a la Visa de Talento Global y asegurar su permanencia en el Reino Unido como emprendedores.
Mientras Juan lidera toda la dirección creativa y visual, Daniel se ha enfocado en la estrategia de negocios y expansión operativa. Esa dualidad ha sido clave. Aun así, el precio ha sido alto. Tres años sin volver al Perú, lejos de la familia y de los afectos. “Si quieres que tu negocio crezca más rápido, tienes que sacrificar más”, reflexiona Dany. No se trata de romantizar la precariedad, aclaran, sino de reconocer que el crecimiento real exige tiempo, paciencia y constancia.
Su mensaje a la comunidad migrante es directo: la necesidad no es una debilidad, es una oportunidad. En una ciudad como Londres, donde todo parece ir demasiado rápido, la constancia y las redes, digitales y humanas, pueden abrir caminos impensados.
La historia de Juan y Daniel Montánchez no es solo la de dos fotógrafos exitosos. Es la de miles de migrantes latinoamericanos que, desde el anonimato, construyen ciudad, economía y cultura, demostrando que la creatividad también es una forma de resistencia.
Autora: María Victoria Cristancho
Redacción: Express News UK



