Boca Juniors clasificó a la gran final de la Copa Sudamericana 2026 tras vencer 3-1 a Vasco da Gama en el Estadio Maracaná este 20 de octubre. Con goles de Lautaro Di Lollo, Miguel Merentiel y Leandro Paredes, el equipo argentino logró revertir la derrota por 1-0 sufrida en el partido de ida en La Bombonera, cerrando un marcador global de 3-2 a su favor.
El renacer xeneize en tierra brasileña
El fútbol tiene escenarios que magnifican las hazañas, y el Estadio Maracaná es uno de ellos. Tras un duro golpe en Buenos Aires, Boca Juniors llegó a Río de Janeiro con la obligación de ganar. Lejos de dejarse intimidar por el 0-1 en contra, el equipo pisó el césped con una convicción que conectó de inmediato con la esperanza de sus millas de hinchas.
A los 4 minutos, Lautaro Di Lollo conectó un remate que igualó la serie y cambió por completa la dinámica emocional del encuentro. Este gol tempranero fue un impulso anímico vital para un plantel que demostró carácter en el momento de mayor presión.
Un ritmo arrollador y la ventaja parcial
Con el mediocampo controlado por Milton Delgado y Rodrigo Battaglia, Boca impuso sus condiciones. A los 34 minutos, el goleador Miguel Merentiel amplió la ventaja, silenciando por un instante al mítico estadio brasileño. El 2-0 parcial no solo representaba la remontada en el marcador global, sino el premio a una estrategia clara, directa y efectiva.
El equipo dirigido desde el fondo por Álvaro Montero mantuvo una estructura sólida, permitiendo que la línea ofensiva explotara los espacios que un desesperado Vasco da Gama comenzaba a dejar en su intento por recuperar el control.
Tensión, descuento y el sello de la jerarquía
El segundo tiempo trajo consigo el inevitable empuje del conjunto local. Vasco da Gama, empujado por su afición, adelantó líneas y encontró su recompensa en los pies de José Luis Rodríguez Bebanz al minuto 66. Este descuento (1-2) devolvió la tensión al campo de juego y puso a prueba la resistencia mental de la defensa visitante.
Fue entonces cuando la experiencia internacional inclinó la balanza. El ingreso de Leandro Paredes desde el banco de suplentes ordenó los tiempos del equipo argentino. Su presencia proporcionó la pausa necesaria para frenar los embates brasileños y preparar el golpe definitivo.
El cierre dorado de Leandro Paredes
Cuando el reloj marcaba el minuto 88 y la angustia crecía en ambas áreas, Paredes frotó la lámpara. Con un golazo espectacular, el mediocampista vendió el 3-1 definitivo y desató la locura en el sector visitante. Boca Juniors demostró resiliencia, superó un desafío mayúsculo como visitante y se aseguró un lugar en el partido más importante del torneo continental.
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