Un conductor de Uber en el Reino Unido aceleró hacia un pasajero que había vomitado en su vehículo, lo embistió y lo arrastró por el suelo tras una acalorada discusión, según testimonios presentados en el Tribunal de la Corona de Basildon.
La víctima, Michael Ashton, de 28 años y empleado del Ayuntamiento de Barking y Dagenham, falleció ocho días después a causa de las severas lesiones sufridas la noche del 26 de septiembre de 2025 en Rosecroft Close, Langdon Hills, Essex.
El acusado, Hayadulla Turkmani, de 53 años, residente en Hornchurchy de origen afgano, niega rotundamente el delito de asesinato que se le imputa.
“Aceleró a una velocidad increíble”
Ray Green, un vecino de la zona, declaró ante el tribunal que observó la escena desde la ventana de su dormitorio. Según su relato, vio a dos hombres gritarse fuertemente antes de que el automóvil arremetiera de frente. “Vi al taxista acelerar a una velocidad increíble hacia Ashton”, afirmó Green, precisando que el joven se encontraba a cuatro o cinco metros de distancia cuando el vehículo avanzó sobre él.
El testigo explicó que Turkmani pasó por encima del cuerpo de la víctima, frenó, retrocedió unos metros y volvió a avanzar. “Pude oír cómo lo arrastraban por el suelo. En ese momento cerré las cortinas y me dije: ‘¿Qué acabo de presenciar?’”, rememoró sobre el brutal impacto.
Una disputa por náuseas en el trayecto
Sophie Caroll, pareja de la víctima, relató entre lágrimas los momentos previos al trágico incidente. La pareja había disfrutado de una cena y unas copas en Upminster y Hornchurch antes de abordar el trayecto de regreso a su vivienda compartida. Poco antes de llegar, Ashton se sintió mal y vomitó en la parte trasera del automóvil.
“El conductor se dio la vuelta y se enfadó muchísimo”, recordó Caroll, quien ingresó de inmediato a su hogar en busca de toallitas húmedas para limpiar el vehículo. Al regresar a la calle, la tensión había escalado radicalmente. Aunque la pareja intentó alejarse, Turkmani lanzó una provocación verbal que hizo que Ashton se diera la vuelta. Segundos después, la mujer no encontraba a su novio, hasta que advirtió que yacía atrapado bajo la carrocería del coche mientras el acusado permanecía imperturbable y sin mostrar emoción alguna. “Estaba histérica, gritando, y llamé a la ambulancia de inmediato”, declaró.
Durante la sesión, Tom Wainwright, abogado defensor de Turkmani, cuestionó las declaraciones planteadas. El letrado recordó a Green que, durante los primeros interrogatorios en la escena del crimen, sugirió a la policía que el conductor no se había percatado de la presencia de la víctima debajo del vehículo.
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