La línea de Lewes seguirá cerrada diez días tras el grave descarrilamiento

Vista aérea de los equipos de emergencia trabajando junto a los vagones descarrilados en las vías del tren en Lewes, Reino Unido.emergencia trabajando junto a las vías tras un accidente ferroviario en Reino Unido Vista aérea de los equipos de emergencia trabajando junto a los vagones descarrilados en las vías del tren en Lewes, Reino Unido.emergencia trabajando junto a las vías tras un accidente ferroviario en Reino Unido
Operarios de emergencia y técnicos de Network Rail inspeccionan los vagones afectados tras el descarrilamiento en Lewes.

La red ferroviaria británica atraviesa momentos críticos. La línea de tren que conecta Londres con el sur del país permanecerá cerrada durante al menos diez días más.

Esta drástica decisión llega tras el aparatoso descarrilamiento registrado en Lewes, un accidente que dejó un saldo de dos personas con heridas graves y dieciocho heridos leves, desatando una profunda preocupación sobre la seguridad de las infraestructuras ante episodios de calor extremo.

Diez días de cortes y caos operativo

El siniestro ocurrió un jueves alrededor de las 15:50 horas, cuando un convoy de Southern Rail que cubría la ruta entre Londres Victoria y Eastbourne sufrió el descarrilamiento de tres de sus vagones a la altura de Lewes. En el interior viajaban unos 150 pasajeros que vivieron momentos de auténtica angustia.

Tras las primeras valoraciones técnicas, Network Rail confirmó conjuntamente con la compañía ferroviaria que el tramo comprendido entre Lewes y Haywards Heath continuará inoperativo.

Los equipos de emergencia y mantenimiento necesitan un margen prudencial para retirar el tren siniestrado y acometer las complejas reparaciones en la vía férrea. Ante esta situación, se han habilitado autobuses de sustitución con capacidad limitada entre Lewes y Haywards Heath, con paradas intermedias en Cooksbridge y Plumpton, por lo que las autoridades recomiendan desviar los trayectos habituales a través de Brighton.

Testimonios de una tragedia evitada

El impacto inicial provocó la activación de los frenos de emergencia, generando escenas de pánico generalizado. Varios pasajeros relataron cómo el convoy comenzó a balancearse de forma brusca antes de derrapar.

Rob Bradley, uno de los viajeros presentes en el vagón junto a su hija menor, describió la presencia de humo, polvo y pasajeros tendidos en el suelo con contusiones y cortes sangrientos tras el repentino frenazo.

Por su parte, los servicios de emergencia tardaron aproximadamente veinte minutos en acceder a la zona debido a la complejidad del terreno, logrando evacuar a los afectados mediante escaleras tras horas de tensión en el interior de los vagones.

De los heridos, dos debieron ser derivados a centros de traumatología de alta complejidad debido a la gravedad de sus lesiones, aunque afortunadamente se descartó riesgo vital.

El factor climático bajo la lupa

La Oficina de Investigación de Accidentes Ferroviarios desplazó de inmediato a un equipo técnico para esclarecer los hechos y frenar cualquier especulación precipitada. Sin embargo, la inquietud social aumentó de forma exponencial al producirse un segundo descarrilamiento en menos de veinticuatro horas, esta vez en las inmediaciones de Wickford, en el condado de Essex.

Este nuevo incidente, que afectó a un tren procedente de Southend sin dejar víctimas personales, destapó imágenes de vías de acero deformadas por temperaturas cercanas a los 38 grados.

Martin Frobisher, directivo de Network Rail, admitió públicamente que las condiciones meteorológicas de este verano han planteado desafíos sin precedentes para la conservación de la red. Pese a la apertura de expedientes informativos para analizar los factores determinantes, el Departamento de Transporte insiste en que el sistema ferroviario del Reino Unido se mantiene entre los más seguros del mundo.

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