Una ola de disturbios ha sacudido Irlanda del Norte tras el apuñalamiento de un hombre en el norte de Belfast. Lo que comenzó como una protesta contra la inmigración degeneró en actos vandálicos, incendios y agresiones contra comercios y viviendas, avivados por llamamientos en redes sociales.
La tensión ha estallado en las calles de Belfast y sus alrededores. Durante la noche del martes, grupos de personas enmascaradas protagonizaron una serie de disturbios violentos, incendiando autobuses, coches y atacando propiedades en una jornada marcada por el caos y el odio. Los incidentes se produjeron tras llamamientos explícitos de figuras de extrema derecha para salir a las calles, utilizando como detonante un violento ataque con arma blanca ocurrido el lunes por la noche.
TE PUEDE INTERESAR: Clifton George condenado a cadena perpetua en Londres por asesinato de Anabel Rook
El detonante: Un ataque que conmociona a la ciudad
El origen de la crispación se remonta a un incidente ocurrido alrededor de las 22:30 del lunes frente a un bloque de apartamentos en el norte de Belfast. Un solicitante de asilo sudanés de 30 años fue detenido y acusado de intento de asesinato tras un ataque que dejó a un hombre de unos 40 años con heridas graves en los ojos, la cara y la espalda.
El hecho fue registrado en un vídeo explícito que circuló rápidamente por las redes sociales, provocando una onda de indignación. Tras la difusión de estas imágenes, figuras como el activista de extrema derecha Tommy Robinson y el empresario Elon Musk, entre otros agitadores, exhortaron a la población a manifestarse, lo que derivó en la escalada de violencia observada 24 horas después.
Una noche de fuego y vandalismo
El este de Belfast fue uno de los epicentros de la destrucción. En Newtownards Road, los manifestantes secuestraron e incendiaron un autobús de la compañía Glider. En Shankill Road y Newtownabbey, la estampa era desoladora: coches ardiendo, sirenas sonando ininterrumpidamente y un helicóptero policial sobrevolando la ciudad.
La violencia no se limitó al mobiliario urbano. En un acto de extrema gravedad cerca de Shankill Road, un grupo irrumpió en una vivienda que, al parecer, estaba habitada por una familia de una minoría étnica, bajo el pretexto de que la estaban “liberando”. Asimismo, dos tiendas de telefonía fueron saqueadas y un negocio de propiedad africana fue reducido a cenizas.
La respuesta política: Un llamamiento a la cordura
Las autoridades de Irlanda del Norte y del Reino Unido han condenado unánimemente los actos. La primera ministra, Michelle O’Neill, fue tajante: “Que grupos de hombres enmascarados incendien los hogares de familias es un acto de cobardía repugnante. Esto no tiene nada que ver con la comunidad; es vandalismo puro y duro”. O’Neill instó a la ciudadanía a no dejarse manipular por agitadores que, desde las pantallas de sus teléfonos, buscan sembrar el miedo en una sociedad que no los representa.
Por su parte, Jon Boutcher, jefe de policía del Servicio de Policía de Irlanda del Norte, aclaró que el sospechoso del apuñalamiento, quien solicitó asilo en febrero de 2023 tras llegar a través de Dublín, no figuraba en las bases de datos de seguridad nacional. Hasta el momento, las autoridades han descartado que se trate de un acto terrorista, tratándolo como un crimen violento.
Un fenómeno extendido
Aunque el grueso de los altercados se concentró en Belfast, se registraron protestas más discretas en localidades como Antrim, Bangor y Ballymena. Incluso en Londres, cerca de 60 manifestantes se congregaron en Parliament Square, donde, bajo consignas antiinmigrantes, intentaron provocar a los agentes de policía.
Los líderes políticos, como la ministra de Justicia, Naomi Long, y el diputado del Sinn Féin, John Finucane, coincidieron en denunciar que los manifestantes están “empeñados en sembrar la destrucción en las mismas comunidades que dicen estar protegiendo”. La policía continúa revisando grabaciones de cámaras de seguridad y material audiovisual para identificar y detener a los responsables de los disturbios, advirtiendo que las investigaciones apenas comienzan.







