El legado de Germán Castro Caycedo cobra nueva vida en París, donde Catalina Castro Blanchet reconstruye la obra y pensamiento del reconocido periodista colombiano en un libro que dialoga con su memoria y con el país que narró.
En entrevista con Express News, Catalina Castro relata cómo surgió Mi padre Germán Castro Caycedo, una obra de más de 700 páginas que combina investigación, memoria y testimonio. El libro nació de una promesa hecha en el lecho de muerte de su padre, uno de los referentes del periodismo en Colombia.
El legado de Germán Castro Caycedo y su mirada del país
Catalina Castro me recibió en su apartamento de París en una tarde silenciosa, de esas en las que la ciudad parece suspender el ruido para escuchar las historias que llegan de lejos. Sobre la mesa estaba su libro, Mi padre Germán Castro Caycedo, un volumen robusto que parecía contener no solo páginas, sino décadas de memoria. Hablamos durante horas de su padre, del periodista que caminó Colombia para entenderla, pero también del hombre que ella conoció en la intimidad de la casa: sus hábitos, sus silencios, sus obsesiones.
A ratos la conversación se volvía investigación, otras veces recuerdo, y en ciertos momentos casi confesión. Entre tazas de café y pausas pensativas, Catalina fue hilando la historia de ese libro que es, al mismo tiempo, una promesa cumplida, un diálogo que la muerte dejó inconcluso y una forma de volver a sentarse frente a su padre para seguir preguntándole por el país y por la vida.
El 3 de marzo habría sido el cumpleaños de Germán Castro Caycedo, uno de los periodistas más influyentes de Colombia en el último medio siglo. Nació en Zipaquirá en 1940 y murió en Bogotá en 2021. Pero en el apartamento de su hija, Catalina Castro, en París, la conversación no gira alrededor de la ausencia, sino del legado.
Sobre la mesa hay un volumen de más de 700 páginas: Mi padre Germán Castro Caycedo, el libro que Catalina acaba de publicar tras varios años de investigación. No es una biografía convencional. Más bien, dice, es el intento de reconstruir un diálogo que quedó inconcluso.
“Él no alcanzó a escribir nada de esto”, cuenta. “Investigamos una parte juntos y yo lo entrevisté muchas veces. Pero el libro nace de una promesa”. Hace una pausa antes de continuar.
“En su lecho de muerte le prometí que lo iba a sacar. Con todas las limitaciones, porque no soy periodista. Pero era mi palabra. Y la cumplí”.
Durante décadas, el legado de Germán Castro Caycedo, quien fue una figura central del periodismo colombiano. Estudió antropología en la Universidad Nacional y fue columnista de El Tiempo entre 1967 y 1977. En 1976 se vinculó a RTI Televisión, donde dirigió durante veinte años el programa de investigación Enviado Especial, que produjo más de mil episodios dedicados a denunciar problemas sociales, económicos y políticos en distintas regiones del país.
Más adelante participó en Noticias Uno. Su trabajo le valió, entre otros reconocimientos, el Premio Nacional de Periodismo en Colombia y el Premio Mergenthaler. Sus libros circularon en varios países de Europa y Asia.

Pero para su hija, el rasgo más importante de su trabajo no fue la acumulación de premios. “Mi papá recorrió Colombia entera”, dice. “La caminó. Se metió en las regiones cuando nadie quería ir. Y eso le dio una ventaja enorme: entendió el país antes que muchos”. Y es el legado que Germán Castro Caycedo nos dejó.
Al investigar su obra para el libro, Catalina dice que se sorprendió por algo que no esperaba: la actualidad de muchas de sus denuncias. “Todo sigue pasando”, afirma. “Lo que él denunció en los años setenta y ochenta sigue vigente: el narcotráfico, la corrupción, el saqueo de recursos, el problema del agua”.
Según ella, una de las intuiciones más tempranas de su padre fue advertir el impacto que tendría el narcotráfico en Colombia. “Él fue precoz cuando anunció que el narcotráfico iba a transformar por completo nuestro país”, dice. “Lo dijo en los años setenta, cuando apenas se estaba gestando”.
En libros como -Con las manos en alto- Castro Caycedo exploró las conexiones entre narcotráfico, poder político y conflicto armado. Poco antes de morir, recuerda su hija, expresó una reflexión que ella no ha olvidado.
‘Si yo volviera a escribir Colombia amarga, hoy sería Colombia más amarga’”
Señala Catalina. No lo decía con resentimiento, explica, sino con tristeza.
“Era la tristeza de ver que muchas advertencias no fueron escuchadas”.
Para Castro Caycedo, el periodismo no debía convertirse en militancia. Catalina recuerda que su padre insistía en la importancia del equilibrio en cada investigación.
“Él decía que no se puede hablar de guerrilla sin hablar de paramilitares, ni del narcotráfico sin explicar el contexto social”, cuenta. “Siempre trató de mostrar las dos caras de la moneda. Ese era su chaleco antibalas”.
La vigencia del legado de su padre
En un país donde ejercer el periodismo ha implicado riesgos, esa búsqueda de equilibrio también funcionaba como protección. A veces incluso recurría a métodos casi artesanales para cuidar sus fuentes. Antes de ciertas entrevistas, por ejemplo, partía un billete en dos: una mitad quedaba con la fuente y la otra con él, como señal de identificación.
Hoy, dice Catalina, el periodismo enfrenta desafíos distintos.
“Los medios exigen inmediatez”, afirma. “En dos minutos tienes que sacar una noticia”. La diferencia con la época de su padre recuerda, es notable.
“A él le daban meses para investigar, con recursos y respaldo. Hoy eso casi no existe”. Ese cambio, sostiene, afecta la posibilidad de hacer un periodismo independiente y profundo.
“En dos minutos no puedes mostrar las dos caras de la moneda”, dice. “Y si no las muestras, te expones”. El libro Mi padre Germán Castro Caycedo es, en parte, un intento de preservar ese método y esa forma de entender el oficio.
“No escribí este libro para idealizarlo”, explica. “Lo escribí para que se entienda su pensamiento y para que las nuevas generaciones sepan que hubo un periodista que intentó contar el país completo, no por pedazos”.
El país que él narró añade, sigue siendo complejo. Y todavía necesita periodistas dispuestos a mirarlo con la misma paciencia y profundidad.
Mientras continúa presentando el libro Mi padre Germán Castro Caycedo, Catalina Castro también prepara su participación en el Foro Global 8M “Mujeres que inspiran, mariposas que transforman”, organizado por la Fundación Iberoamericana Mujer Mariposa.
En ese espacio internacional, dedicado a visibilizar el liderazgo femenino y las voces que promueven cambios sociales, Catalina hablará sobre memoria, periodismo y legado familiar, así como sobre el proceso de escribir un libro que busca acercar a nuevas generaciones al pensamiento y la obra de su padre. Según afirma, será también una oportunidad para reflexionar sobre el papel de las mujeres en la construcción de relatos que preservan la historia y ayudan a comprender el presente.
El libro de Catalina Castro no es solo un acto de amor filial; es una brújula necesaria en un tiempo de noticias efímeras y verdades a medias. Al rescatar la voz de su padre desde el silencio de una tarde parisina, nos recuerda que el periodismo de raza, el que camina las regiones y escucha los silencios de la selva, es la única herramienta capaz de descifrar la “Colombia amarga” que aún nos duele.
Germán Castro Caycedo se fue, pero su mirada inquisitiva permanece en estas páginas como un desafío para las nuevas generaciones: el de no conformarse con fragmentos y atreverse, de una vez por todas, a contar el país completo.
Autora: Albita Neira
Periodista Internacional Francia
Redacción: Express News UK







