El fútbol no volvió a ser el mismo después de la década de los 30, pero fue en la Historia del Mundial 1966 donde el deporte regresó a su cuna espiritual para consolidar su impacto global. Celebrado en Inglaterra, este torneo es recordado por ser el escenario donde los inventores del juego finalmente levantaron el trofeo Jules Rimet, en una edición marcada por la profesionalización extrema, el rigor táctico y uno de los goles más polémicos que ha registrado la cronología del balompié.
El robo del trofeo y la llegada de la televisión global
La organización de la Historia del Mundial 1966 comenzó con un sobresalto que rozó lo cinematográfico: el trofeo Jules Rimet fue robado mientras se exhibía en Londres, solo para ser recuperado días después por un perro llamado Pickles en un jardín del sur de la ciudad. En lo deportivo, la Historia del Mundial 1966 fue la primera edición que contó con una transmisión vía satélite a gran escala, permitiendo que millones de personas en todo el mundo siguieran en tiempo real las hazañas de figuras como el portugués Eusébio, la “Pantera Negra”, quien terminó como máximo goleador con nueve tantos.
Este torneo también significó un cambio de paradigma en el campo. El juego se volvió más físico y estratégico, dejando atrás la era de los ataques románticos de cinco delanteros. Fue la Historia del Mundial 1966 la que vio la implementación definitiva de los esquemas defensivos modernos y el uso de tarjetas (aunque las cartulinas físicas se introdujeron formalmente en 1970, el concepto de amonestación se volvió riguroso aquí), resultando en la eliminación temprana de potencias como el bicampeón Brasil tras una serie de partidos de extrema dureza.
El gol fantasma y la gloria de Wembley en la Historia del Mundial 1966
La crónica de la Historia del Mundial 1966 alcanzó su clímax el 30 de julio en el majestuoso Estadio de Wembley. Ante 96,000 espectadores, incluyendo a la Reina Isabel II, Inglaterra se enfrentó a Alemania Federal en una final de infarto. Tras un empate 2-2 en el tiempo reglamentario, el partido se fue a la prórroga, donde ocurrió el momento más discutido de la Historia del Mundial 1966: un disparo de Geoff Hurst que pegó en el travesaño y picó sobre la línea de gol (o según el juez de línea soviético, dentro de ella). A pesar de las protestas alemanas, el gol fue validado. Hurst anotaría un tanto más tarde para sellar el 4-2 definitivo, convirtiéndose en el único jugador en marcar un hat-trick en una final mundialista hasta ese momento. Con el pitido final, Inglaterra se consagraba campeona por primera y única vez, cerrando la Historia del Mundial 1966 con la imagen icónica de Bobby Moore levantando el trofeo, demostrando que en el fútbol, el orden táctico y la ventaja de la localía pueden ser la llave para abrir las puertas de la eternidad.
Redacción: Express News UK







