El silencio volvió a paralizar el desierto a las 06:29 de la mañana. Justo a la hora exacta en que los cohetes de Hamás rasgaron el cielo tres años atrás, la música cesó de golpe en el recinto del festival Nova para dar paso al llanto y la oración.
Israel rinde homenaje este miércoles 7 de octubre de 2026 a las 1.221 personas asesinadas en la jornada más letal de su historia, en un ambiente impregnado de tensión militar, críticas a la gestión de Benjamín Netanyahu y una oleada de protestas globales que sacuden a las principales capitales internacionales.
“De repente vimos gente corriendo, pero la música seguía sonando. No entendimos lo que estaba pasando hasta que vimos los cohetes en el cielo”, May Hayat, sobreviviente del ataque.
Un minuto de silencio sobre las ruinas del trauma
Rodeados por retratos de las víctimas, flores e insignias nacionales, cientos de familiares de los caídos bajaron la cabeza en el terreno donde se celebraba el festival de música.
El minuto de silencio resopló con la misma fuerza en el kibutz Kfar Aza, cerca de la frontera con Gaza, escenario de la matanza de 64 residentes y el secuestro de otros 18 colonos a manos de milicianos que traspasaron las vallas de seguridad.
May Hayat, rehén rescatada tras el cautiverio, rememoró para el diario Metro los primeros compases del ataque: “De repente vimos gente corriendo, pero la música seguía sonando. No entendimos lo que estaba pasando hasta que vimos los cohetes en el cielo”.
Mientras las notas fúnebres retumban en Tel Aviv, donde los allegados preparan una concentración nocturna en la plaza principal, la guerra no ha apagado sus brasas. Autoridades gazatíes reportaron al menos dos muertos tras bombardeos nocturnos sobre la Franja, un territorio devastado tras la cruenta contraofensiva israelí que, según estimaciones locales, se cobró la vida de unos 74.000 palestinos desde el estallido del conflicto.
Tensión electoral y la sombra de las advertencias previas
El ambiente político que rodea el aniversario es asfixiante. A solo tres semanas de las elecciones generales del 27 de octubre, las primeras desde las matanzas, el primer ministro Benjamín Netanyahu se enfrenta al desgaste de su liderazgo.
La revelación de que supuestamente ignoró alertas tempranas enviadas por los servicios de inteligencia de Egipto y Emiratos Árabes Unidos antes del ataque revivió los reproches de la oposición, que lo acusa de negligencia grave. Netanyahu calificó la información como una “mentira absoluta”.
En el propio terreno del festival Nova, el ex primer ministro y rival político Naftali Bennett arremetió contra la cúpula gubernamental tras depositar una ofrenda floral.
“Esto fue un fracaso colosal del Estado de Israel, fundado para defender a los judíos en nuestra tierra. Pero surgió una generación de héroes a la que debemos la reconstrucción del país”, Naftali Bennett, ex primer ministro de Israel.
Alerta máxima en las calles y réplicas en el exterior
El ejército mantiene desplegado un dispositivo especial de inteligencia ante posibles ofensivas conmemorativas convocadas por Hamás. El ministro de Defensa, Israel Katz, ratificó el estado de alerta máxima en las fronteras, especialmente tras el intento fallido de atentado contra un avión comercial con destino a Tel Aviv registrado la semana pasada.
Las repercusiones del choque de Oriente Medio se extienden al plano internacional. Mientras las calles israelíes lloran a sus muertos bajo vigilancia armada, la Policía Metropolitana de Londres desplegó un férreo operativo para encauzar manifestaciones estudiantiles a favor de Palestina en torno a Lincoln’s Inn Fields y Russell Square, imponiendo estrictos horarios de dispersión para prevenir disturbios violentos.
El periodista gazatí Wael al-Dahdouh sintetizó el sentir de miles de afectados al analizar la frágil calma impuesta tras la entrada en vigor del alto el fuego militar: “Lo único que ha cambiado realmente es que las matanzas a gran escala han disminuido, pero no han cesado”.
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