Por: César Pastor Gamarra – tavillo1@hotmail.com

La cuarta fue la vencida
Al llegar el conteo de la ONPE al 100%, Keiko Fujimori ganó la segunda vuelta con el 50.135 % de los votos frente al 49.865 % del izquierdista Roberto Sánchez. La hija del expresidente Fujimori llega al poder en su cuarto intento y dirigirá al Perú desde el próximo 28 de julio por cinco años. Recibe un país dividido y sabe que tiene que gobernar con los mejores resultados y convencer a quienes nunca le dieron su respaldo.
El pasado 29 de junio finalmente acabaron 22 días de suspenso en el conteo oficial de la segunda vuelta presidencial en el Perú. La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), llegó al 100 % del escrutinio resultando como ganadora Keiko Fujimori del partido Fuerza Popular con el 50.135 % de los votos con los que se impuso al candidato de izquierda Roberto Sánchez quien obtuvo el 49.865 %.
Cuando usted lea este artículo la hija del exmandatario Alberto Fujimori, probablemente, ya haya sido proclamada oficialmente e incluso habrá recibido de parte del Jurado Nacional de Elecciones sus credenciales como nueva presidenta del Perú, quedando solo que asuma el poder por cinco años a partir del próximo 28 de julio.
Al cuarto intento
Keiko Sofía Fujimori Higuchi logró la presidencia del Perú en su cuarto intento. Madre de dos hijas, graduada en administración de empresas, 51 años, divorciada, la hermana mayor de los Fujimori logró un triunfo después de tres derrotas consecutivas en los años 2011, 2016 y 2021. Con su ajustada victoria, la fundadora y presidenta del partido de derecha Fuerza Popular retorna el fujimorismo al poder luego de 26 años, pero sabe que en su gestión no tendrá un camino fácil.
En un país partido en dos, los resultados electorales hablan de una de las contiendas presidenciales más ajustadas de la historia del Perú. Fujimori ganó al candidato de Juntos por el Perú solo por 49,641 votos y con un gran impulso del voto peruano en el exterior, por esa razón, y otras más que a su modo de ver señalaban un “fraude en desarrollo”, Roberto Sánchez inició desde hace varias semanas una serie de acciones orientadas a desconocer los resultados electorales.
Impugnaciones de actas, recursos de nulidad para invalidar el voto de los peruanos en el extranjero, marchas y amenazas de desconocer al nuevo gobierno de Keiko, fueron los permanentes anuncios de Sánchez Palomino.
Tras conocerse el resultado final de la ONPE, Sánchez, a su manera, finalmente reconoció su derrota, pero siguió cuestionando el proceso electoral y dijo que continuará su lucha incluso acudiendo a instancias internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), ‘’de manera irregular nos han vencido’’, dijo el líder de JP, pero lo cierto es que el partido de izquierda estuvo muy cerca de ganar el balotaje con el apoyo de muchas zonas del Perú profundo, regiones que se sienten dejadas de lado por todos los gobiernos de turno.
Es una clarinada para la nueva gobernante, Keiko Fujimori tiene que trabajar muy duro desde el primer día y convencer a un gran número de detractores que nunca le dieron su apoyo.
Mucho trabajo y consensos
El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) programó la proclamación oficial de Keiko Fujimori para el viernes 3 de julio y el 15 del mismo mes la entrega de sus credenciales como presidenta del país sudamericano.
Por su parte, Sánchez y sus abogados días atrás la emprendieron con denuncias penales contra la propia Keiko, el presidente encargado de la República José María Balcázar, el canciller peruano Carlos Pareja y los presidentes del JNE y la ONPE; los dos organismos electorales del Perú.
Sin embargo, según la opinión de diversos analistas políticos, la ‘’pataleta’’ de Roberto Sánchez ya va llegando a su fin y ‘’se va quedando solo’’, especialmente después de que los senadores y diputados electos de su partido acudieron a recibir sus credenciales de parte del JNE y sus principales aliados electorales se han ido desembarcando del barco de sus reclamos.
La nueva presidenta del Perú debe gobernar en un país que recibe partido por la mitad. Desde días antes de oficializada su victoria ya se hablaba de cómo sería el gabinete ministerial que presente.
Fujimori Higuchi ha dicho que su equipo ministerial no será solo de Fuerza Popular, sino que llevará a los mejores técnicos del país sin importar de qué partido sean. Sobre la urgencia de tender puentes para la gobernabilidad, el politólogo Fernando Tincopa, habla de la necesidad de formar “coaliciones explícitas y transparentes”.
El gobierno de Fuerza Popular tendrá al frente un Congreso bicameral en donde no tienen mayoría; por lo tanto, la palabra clave es consenso para “asegurar la gobernabilidad y evitar la inestabilidad de los últimos años”, dijo el especialista.
Sin cheque en blanco
Keiko Fujimori tendrá los ojos de todo un país puestos sobre ella. Para una gran parte del país, la nación sudamericana se ha librado con las justas de un gobierno comunista, aunque eso haya significado darle una oportunidad al fujimorismo. El llamado voto anti Keiko ciertamente bajó en estas elecciones, pero esto no significará concesiones o entregarle un cheque en blanco a la nueva mandataria.
Para el nuevo gobierno con la primera mujer elegida presidenta en la historia del Perú, ahora prima la urgencia de trabajar para un país con muchos problemas graves: delincuencia descontrolada, corrupción en todos los niveles, falta de institucionalidad y el primer problema que Fujimori debe enfrentar: el fenómeno de El Niño (niño costero) y el niño global, problemas varios en medio de un Congreso fragmentado en donde para poder avanzar la única opción será lograr acuerdos dejando atrás el color político.
Keiko Fujimori, la mujer que siempre quiso ser presidenta, debe demostrar que valió la pena haberle dado una oportunidad.







