
Expertos científicos y periodistas analizan la situación actual de países como Estados Unidos, China y Rusia que no paran en su competencia por armar la artillería para la conquista del espacio y en especial de la Luna, en la mira de colonizar recursos y poderío para sus Naciones.
.- Cabe decir que el terreno en la Luna puede parecer bastante árido, pero se ha confirmado que contiene minerales valiosos, metales como el hierro y el titanio, así como helio, que tiene innumerables usos.
.- La principal incertidumbre ahora gira en torno a la legalidad que tiene un país de reclamar como su propiedad, el área donde posa una nave, planta su bandera y establece algún tipo de base.
.- Hacia 2030 se espera una multiple expansión aeroespacial con la participación en misiones conjuntas están Canadá, la Agencia Espacial Europea (ESA), Japón, México, Sudáfrica, Corea del Sur, Suecia, Turquía y los Emiratos Árabes Unidos.
“No se sorprenda si para el 2025 se coloca una bandera china en la Luna”. Esta predicción del físico y futurólogo estadounidense Michio Kaku, citada por el Wall Street Journal en marzo de 2012, fue incorrecta en un solo aspecto: y es que ya sucedió. Como lo señaló Rebecca Morelle, editora científica de BBC Profundo, el 9 de junio de 2024, esa misma semana se habían transmitido a la Tierra imágenes desplegando los colores de la República Popular en la cara oculta de la Luna. Y eso es sólo el principio. Ya anunciaron que su objetivo es llevar dos astronautas allí en 2030.
El plan de la Agencia National Aeronáutica y Espacial Norteamericana (NASA por sus siglas en inglés) de hacer lo mismo con su programa ‘Artemis’ se ha retrasado al menos hasta septiembre de 2026, pero Bill Nelson, su administrador jefe ahora que Donald Trump regresó a la Casa Blanca, confía en que Estados Unidos siga liderando la “carrera lunar” y llegue de nuevo a la Luna antes que sus competidores. Sin embargo, como señala Morelle, hay una gran cantidad de países y empresas que también tienen la superficie lunar en la mira, en la lucha por los recursos y el dominio espacial.
Cabe decir que, aunque el terreno en la Luna puede parecer bastante árido, Morelle destaca el hecho de que contiene minerales valiosos, metales como el hierro y el titanio, así como helio, que tiene innumerables usos, desde superconductores hasta dispositivos médicos. Existe un riesgo claro de que las tensiones y rivalidades que ya existen en la Tierra se repliquen en la Luna, sobre todo porque se han detectado restos de hielo de agua en el interior de algunos cráteres, que podrían proporcionar agua potable y utilizarse para generar oxígeno.

La competencia de los millones de millones
Según la Reseña de la Población Mundial, entre los países y entidades que tienen ambiciones de expedir naves con o sin tripulaciones a la Luna en 2030 o participar en misiones conjuntas están Canadá, la Agencia Espacial Europea (ESA), Japón, México, Sudáfrica, Corea del Sur, Suecia, Turquía y los Emiratos Árabes Unidos. El 15 de enero, la corresponsal de la BBC, Kathryn Armstrong, informó sobre dos módulos de aterrizaje construidos por la empresa estadounidense Firefly Aerospace y la japonesa Ispace que acababan de despegar de la Tierra a bordo de un cohete SpaceX, propiedad de Elon Musk, como asociados de un “viaje compartido” a la Luna.
Según Noticias AP, el Starship de SpaceX era el cohete más grande disponible (aproximadamente 400 pies/123 metros), pero en su último vuelo, del pasado 16 de enro de 2025, el megacohete explotó sobre el Caribe. Los restos de la nave espacial no tripulada provocaron el desvío de decenas de aviones en la zona, tras despegar de Texas (EE. UU.), pese al incidente, el estatus actual de Musk como el “mejor aliado” del presidente Trump y su poder económico siguen intactos.
El éxito de la India al ubicar su Chandrayaan-3 cerca del inexplorado polo sur lunar, en agosto de 2023 ha atraído una atención particular, sobre todo porque se logró a un coste relativamente bajo. Su intención es enviar allí una misión tripulada en 2040, un orbitador a Venus y comenzar a construir su propia estación espacial. En opinión de la baronesa y ejecutiva de negocios Karren Brady, expresada en el periódico Sun, las “considerables sumas involucradas” podrían gastarse mejor en aliviar la pobreza de los millones de indios que “tienen que sobrevivir con menos de 5,43 libras al día”.
El editor de ciencia del Observer, Robin McKie, ha descrito la situación emergente como una “enorme usurpación de tierras lunares” y un “choque astronómico entre la ciencia y los negocios”. La principal incertidumbre ahora gira en torno a la legalidad que tiene un país de reclamar como su propiedad, el área donde se ha posado una nave, ha plantado su bandera y luego ha establecido algún tipo de base.

La lucha del poder dentro y fuera de la Tierra
Gbenga Oduntan, profesor de Derecho en la Universidad de Bradford, recalcó en La Conversacion, el 3 de enero, dijo que el Tratado del Espacio Exterior de 1967 estipula que el espacio debería ser libre para la exploración y el uso de todos los estados y “no estar sujeto a la apropiación nacional por reivindicación de soberanía”.
A esto le siguió el ‘Acuerdo Sobre La Luna’ de 1979, firmado entre 17 naciones que especifica que “tanto la superficie, el subsuelo de la Luna, o cualquier parte de ella, no serán propiedad de ningún estado, incluyendo igualmente los recursos naturales en el lugar”. Sin embargo, Estados Unidos, Rusia, ni China han firmado este pacto. En efecto, sugiere Morelle, cualquiera que establezca un campamento en la superficie lunar puede crear sus propias reglas y rechazar, no importa qué desafío a su autodeclarada “zona de exclusión”, incluso si por el derecho internacional en realidad no es el poseedor.
Aunque hay mucha amplitud en la Luna, las áreas cercanas a los cráteres llenos de hielo son los bienes raices mas codiciados. Entonces, ¿qué sucede?, pregunta Morelle, ¿Si todos quieren el mismo lugar para su futura base? O, una preocupación planteada por Joanna Thompson, colaboradora de la publicación neoyorquina en línea Ciencia En Vivo, si un equipo de investigación prohíbe a cualquier otro acercarse demasiado a su material, tal como sus astromóviles o sismometros estacionarios. No es un asunto legal inmediato. ¡Pero pronto lo será…!
Colin Gordon. Miembro de diferentes organizaciones de prensa británicos como el Sindicato Nacional de Periodistas (NUJ), Asociación de Prensa Extranjera (FPA), Federación Internacional de Periodistas (FIP), Asociación de Periodistas Europeos (AEJ), y el Club de Prensa de Londres. Es profesor invitado en: Escuela de Negocios de la Universidad de Roehampton. Además, de arpista en la banda de ritmos latinoamericanos Bahareque.
