La violencia transnacional de Los Trinitarios se cobra tres vidas en suelo británico

Collage con fotografías de tres víctimas de ataques violentos en Londres: Yeray Sánchez Morales, Giovanny Rendon Bedoya y Gregory Castillo Volquez. Collage con fotografías de tres víctimas de ataques violentos en Londres: Yeray Sánchez Morales, Giovanny Rendon Bedoya y Gregory Castillo Volquez.
Composición fotográfica dividida en tres partes que muestra los retratos de tres jóvenes víctimas de agresiones armadas cometidas en suelo británico por células de la banda criminal Los Trinitarios.

Londres sangra en silencio por el avance de un actor criminal desgarrador de una banda trasnacional que, con machetes de gran tamaño, emboscadas en plena calle y ataques mortales que duran segundos, han sembrado a la capital británica de miedo y un ambiente de inseguridad.

Se trata de la banda Los Trinitarios, grupo delincuencial que estaría implicado en tres crímenes ocurridos en Londres durante 2025, hechos que le da un matiz transnacional a la violencia de las pandillas callejeras.

Nacida en los pabellones de máxima seguridad de Nueva York como un mecanismo de autoprotección carcelaria, esta organización dominicano-estadounidense extendió sus tentáculos a través de la geografía europea hasta afianzarse en el sur de la capital británica.

Advertisement

Elephant and Castle se convirtió en su centro de operaciones en suelo británico. Entre establecimientos comerciales de habla hispana, la red delictiva recluta adolescentes para estructurar pequeñas células territoriales. Las autoridades identifican estas divisiones como “coros”, unidades encargadas de controlar calles completas y ejecutar ataques sangrientos.

Del penal de Rikers Island a las calles británicas

El origen de la organización remonta a principios de los años noventa. Leonides “Junito” Sierra y Julio “Caballo” Marine fundaron el grupo en 1993 mientras cumplían condena por homicidio en la prisión de Rikers Island, Nueva York.

Lo que empezó como un frente común de reclusos dominicanos adoptó una estricta jerarquía paramilitar. Usan los colores de la bandera dominicana y proclaman el lema nacionalista “Dios, Patria y Libertad”.

Décadas después, su proyección internacional abarca Estados Unidos, Centroamérica, Sudamérica y España. En el país ibérico desembarcaron hacia el año 2001, operando desde penales como Alcalá Meco hasta convertirse en una de las bandas urbanas más violentas.

“El grupo juvenil Trinitarios es actualmente uno de los grupos más activos y violentos del país”, advirtió el Ministerio del Interior de España a través de un informe técnico sobre sus operaciones internacionales.

“Tiene sucursales en varios países europeos donde, según los investigadores, también llevan a cabo actividades delictivas violentas relacionadas con el narcotráfico, la falsificación de documentos y las estafas, entre otras”, señalaron las autoridades españolas.

El cruce del Canal de la Mancha por parte de la red consolidó su presencia en suelo británico durante la última década. El Ministerio Público estadounidense en Massachusetts acusó recientemente a 26 de sus miembros por conspiración delictiva, incluidos cinco asesinatos.

Los fiscales remarcaron que los integrantes de la pandilla “emplean una jerarquía interna para organizar y ejecutar actos de violencia, y realizan grandes esfuerzos para mantener en secreto la organización”. Esa misma disciplina táctica opera hoy en las calles londinenses.

Cuarenta y ocho segundos en Old Kent Road

Yeray Sánchez Morales, ciudadano español, pero de origen colombiano, tenía 17 años y el sueño claro de enseñar educación física. Acababa de completar el primer curso de Ciencias del Deporte. Le gustaba cantar, bailar y ayudar a sus conocidos. La tarde de agosto del año pasado, mientras descansaba tranquilamente en la terraza de un restaurante McDonald’s en Old Kent Road, el horror lo alcanzó.

Un grupo armado irrumpió en la escena. Todo duró apenas 48 segundos. Yeray recibió nueve puñaladas certeras en el cuello y el tórax. Su amigo Jeremy Giménez, de la misma edad, sobrevivió tras ser apuñalado en el hombro izquierdo.

Siete jóvenes de entre 15 y 20 años enfrentaron al juez la semana pasada. Andrés Tapia Londoño y Christhofer Jesús Vásquez, ambos de 17 años al momento del ataque, fueron sentenciados a cuatro años de internamiento en un centro juvenil tras ser declarados culpables de homicidio involuntario.

“Yeray tenía solo 17 años cuando le arrebataron la vida”, expresó su madre, Elena Morales, con el corazón roto. “Era un joven sensible, alegre, educado y generoso, siempre dispuesto a ayudar a quien lo necesitara. Tenía una manera especial de conectar con los demás y una bondad que se reflejaba en todo lo que hacía. Como madre, no tengo palabras para describir el dolor que me destroza el alma. Enterrar a mi hijo, ir a los tribunales, enterarme de cómo murió… todo el proceso ha sido terriblemente doloroso. Esta tristeza me quita las ganas de vivir. Pero me sostiene Dios, el apoyo de mi familia y amigos, y todos los equipos profesionales que me han tratado con tanta comprensión y cariño”.

Cacerías con machete en Walworth y Tottenham

La ferocidad de los ataques continuó en abril de 2025. Giovanny Rendon Bedoya, de 21 años y también de origen colombiano, transitaba por el distrito de Walworth cuando fue abordado por una jauría armada con machetes. Su cuerpo sufrió amputaciones en las puntas de tres dedos, heridas oculares y laceraciones severas en extremidades y tronco.

Uno de los agresores, Christian Batista González, de 22 años, huyó inmediatamente del país. La policía lo capturó en Barcelona cuando intentaba embarcar hacia República Dominicana. Tras su extradición a Gran Bretaña, fue juzgado en mayo junto a otros cuatro implicados, recibiendo una condena conjunta que supera los 107 años de prisión.

“Quiero que el mundo sepa que mi hijo era inocente. No tuvo nada que ver con los sucesos de aquella noche”, declaró la madre de Giovanny. “No estaba peleando con nadie. Salió de su casa y, en cuestión de segundos, fue recibido con violencia. No llevaba ningún arma”, aclaró la condolida madre de Giovanny.

Además, contó que su hijo “no salió con la intención de hacerle daño a nadie. Él asesinado en un país que desconozco y cuyo idioma no hablo. Esto me puso en una situación extremadamente vulnerable, ya que durante todo el último año no he tenido más remedio que depender de otras personas. Cada vez que sonaba mi teléfono con un número extranjero, se me aceleraba el corazón y contestaba con cautela, por miedo a recibir más malas noticias”.

Un dominicano asesinado de Tottenham

El expediente judicial sumó un nuevo episodio trágico en enero. Gregory Castillo Volquez, dominicano de 36 años, fue emboscado en Tottenham. Tres hombres le asestaron 22 puñaladas cruzadas utilizando un machete y un cuchillo táctico tipo “Rambo”. Gregory no conocía a sus verdugos. El móvil del crimen no ha sido establecido por los investigadores.

Los autores materiales del homicidio, Carlos Akum Metumbe, de 22 años, Luiggi Perelli Santana, de 22, y Benito Ramírez Kones, de 20, permanecían de forma ilegal en el Reino Unido. Metumbe y Perelli escaparon hacia territorio español tras el crimen, pero fueron devueltos a la jurisdicción británica y condenados por asesinato.

“Tenemos una hija, una niña pequeña, que extraña a su papá. Lo llama, todavía espera verlo regresar”, relató Teresa, pareja de Gregory.  “Necesita sus abrazos, sus palabras y su presencia. Es muy doloroso ver a una niña pequeña sufrir la ausencia de su padre y cómo intenta comprender por qué no está con nosotros. Le robaron la oportunidad de crecer a su lado, de compartir sus cumpleaños, graduaciones y todos los momentos importantes de su vida”.

La joven madres expresa con tristeza que “esta tragedia no solo destrozó nuestras vidas, sino que también destrozó el corazón de una madre que perdió a su único hijo. No hay palabras que puedan describir el sufrimiento de esta madre que tuvo que despedirse de su hijo de una manera tan cruel e injusta”.

Alianza internacional para desarticular a los Trinitarios

Scotland Yard mantiene abiertos varios frentes operativos en el sur de Londres para desarticular los canales de financiamiento y reclutamiento de Los Trinitarios. La cooperación entre las fuerzas policiales británicas, la Policía Nacional de España y el FBI intenta frenar una franquicia del crimen organizado que cruza fronteras con absoluta frialdad.

Mientras las investigaciones avanzan, las autoridades locales evalúan si las redes de inteligencia europeas lograrán frenar el asentamiento de estas bandas internacionales o si el Reino Unido se enfrenta al inicio de un fenómeno criminal sin retorno en sus calles.

Add a comment

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Advertisement