Nigel Farage ha cruzado la línea roja del debate migratorio británico. El líder del Partido Reformista ha anunciado que, si alcanza el poder, suspenderá por completo el sistema de asilo durante cinco años y declarará nulas todas las solicitudes en trámite.
El drástico plan contempla la supresión de tribunales de inmigración, vías legales y programas de reasentamiento, además de la deportación directa de aproximadamente 90.000 personas cuyas apelaciones de protección humanitaria se encuentran pendientes de resolución.
Cerrojazo visados y medidas contra terceros países
La estrategia reformista apunta directamente a naciones con alta presencia de ciudadanos en el territorio británico. Pakistán, Somalia, Eritrea, Siria, Afganistán y Sudán figuran en la lista de objetivos para una prohibición radical de visados si sus gobiernos no aceptan la repatriación masiva de deportados. El partido planea cerrar de inmediato los programas de reasentamiento impulsados por la ministra del Interior, Shabana Mahmood, que incluían cuotas para refugiados palestinos y mujeres afganas.
Bajo estas directrices, el Ministerio del Interior revisaría además el estatus de todos los refugiados que obtuvieron asilo en el Reino Unido durante el último lustro. “El país se enfrenta actualmente a una emergencia de seguridad nacional y el primer deber del gobierno es proteger a sus ciudadanos”, defendió Farage en declaraciones a The Telegraph. “No podemos aceptar más solicitantes de asilo mientras sigamos sin tener idea de cuántas personas se encuentran en el país de forma ilegal y la amenaza que representan”.
Reacciones de condena y disputa conservadora
La respuesta del arco político no se ha hecho esperar. Desde filas laboristas, la presidenta del partido, Bridget Phillipson, ha catalogado la propuesta como “una clara señal de desesperación y debilidad” ideológica frente a investigaciones policiales y desafíos internos. “Huir de la decencia básica abandonando por completo a quienes huyen de la guerra y la persecución puede parecerle al Partido Reformista una forma de ganar una puja con otros partidos de derecha, pero la gran mayoría del pueblo británico lo rechazará como un ataque a nuestros valores comunes”, aseveró Phillipson.
Por su parte, el portavoz conservador de Interior, Chris Philp, restó originalidad a la ofensiva de Farage al asegurar que “copian en gran medida” los postulados tories. Philp recordó que el plan BORDERS de su formación también contempla abandonar el Convenio Europeo de Derechos Humanos y expulsar a los inmigrantes irregulares en una semana, advirtiendo que el programa reformista omite lagunas clave sobre esclavitud moderna y revisiones judiciales.
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