Londres se enfrenta a una crisis climática y de salud pública sin precedentes, ya que una ola de calor histórica está azotando la capital británica, alcanzando niveles alarmantes. Altas temperaturas en Oxford Street y Regent Street, arterias comerciales icónicas de la ciudad, han superado los 56 °C, según revelan impactantes imágenes captadas por cámaras térmicas para Greenpeace Reino Unido. El asfalto ardiente y las aceras se han convertido en un peligro real para los ciudadanos y turistas que intentan navegar por las calles de Londres.
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Un calor asfixiante en los lugares más emblemáticos de Londres
Mientras que la temperatura oficial del aire el miércoles rondaba los 35 °C, las cámaras térmicas mostraron una realidad mucho más extrema y agobiante. La acera de Regent Street llegó a los 57 °C y Piccadilly Circus y Oxford Street a los 56 °C. Altas temperaturas en Oxford Street han transformado el corazón comercial de la capital en un caldero sofocante. Las superficies absorbentes de calor, como el asfalto y el granito, están exacerbando las temperaturas a nivel del suelo, poniendo en riesgo a cualquier persona que transite por la zona.
El Metro de Londres: un infierno bajo tierra
La situación no es mejor en el transporte público. Los usuarios del metro de Londres han tenido que soportar condiciones extremas. Las imágenes térmicas de la estación de Highbury and Islington revelaron una temperatura máxima de 62 °C en la plataforma del Overground. Altas temperaturas en Oxford Circus y en la línea Central alcanzaron los 39,4 °C, convirtiéndola en la línea de metro más calurosa de Londres. El suelo de un vagón de la línea Victoria, abarrotado de pasajeros, llegó a los 40 °C.
Consecuencias de la ola de calor en Londres
El impacto de estas temperaturas extremas se está sintiendo en toda la ciudad. Un análisis del Ayuntamiento de Londres revela que cerca de un millón de viviendas en Londres corren el riesgo de sobrecalentamiento, junto con 1.361 escuelas, 60 hospitales y 351 residencias de ancianos. Altas temperaturas en Oxford Street y en toda la capital han obligado a muchas escuelas, tiendas y oficinas a cerrar sus puertas, alterando el ritmo de vida cotidiano.
Mel Evans, responsable de clima de Greenpeace Reino Unido, declaró: “Esta ola de calor sin precedentes ha convertido a Londres en un hervidero sofocante. No se trata solo de un fenómeno meteorológico, sino de una emergencia de salud pública provocada por las grandes empresas de combustibles fósiles y sus emisiones que calientan el planeta”.
Exigiendo una acción urgente
“Estas temperaturas anormales están llevando al límite a hogares, escuelas, transporte y nuestra propia salud, y sin embargo, el gobierno ha sido tomado por sorpresa. Los ministros deben dejar de improvisar y presentar un plan adecuado para hacer frente al calor extremo, con hogares y escuelas más frescos, límites de seguridad para los trabajadores, más sombra y espacios verdes, y una protección clara para los más vulnerables”, concluyó Evans.
Las impactantes imágenes de altas temperaturas en Oxford Street y en las calles de Londres son un recordatorio urgente de la necesidad de actuar contra el cambio climático y proteger a los ciudadanos de las olas de calor que cada vez serán más frecuentes.







