El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha vuelto a enfrentarse al ambiente más adverso del calendario institucional: el desfile militar del Día de la Hispanidad. En un clima de alta tensión marcado por el adelanto electoral y en vísperas de la visita de los reyes a Ceuta y Melilla, la cita del 12 de octubre derivó en una sonora protesta contra el jefe del Ejecutivo. Silbidos, gritos de dimisión e insultos directos resonaron a su llegada, alentados por la oposición encarnada por Isabel Díaz Ayuso, Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal.
Tensión en el protocolo y llegada de la Corona
A las 11:00 de la mañana, tal como establece el protocolo oficial, Sánchez descendió de su vehículo en el Paseo de la Castellana. Mientras aguardaba la llegada de los monarcas, sectores del público prorrumpieron en gritos como “Pedro Sánchez, hijo de puta”. Minutos antes del arribo de la escolta real a caballo, el presidente coincidió con la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, sin que se produjera conversación alguna entre ambos.
El tono de la calle cambió con la irrupción de Felipe VI. Recibido entre aplausos, vítores y proclamas de “Viva el rey”, el monarca, ataviado con el uniforme de gala del Ejército del Aire y del Espacio, inició los actos militares con el himno nacional, la rendición de honores y el saludo a las autoridades presentes. Entre los integrantes de la tribuna figuraban la subsecretaria de Defensa, la directora del CNI y el jefe del Estado Mayor de la Defensa. Una vez situados en el palco oficial, la intensidad de las protestas descendió, aunque persistieron abucheos aislados desde las inmediaciones.
Ausencias autonómicas y despliegue militar
El marco político estuvo condicionado por faltas de peso. Dirigentes nacionalistas como el lehendakari vasco Imanol Pradales declinaron asistir. Tampoco acudieron la presidenta de Navarra, María Chivite, ni el presidente andaluz, Juanma Moreno, presente en Bruselas en el Comité de las Regiones. El presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, cobró protagonismo junto al resto de presidentes autonómicos y ministros del Gabinete.
El despliegue contó con 4.380 militares (3.850 hombres y 530 mujeres) en un recorrido de 1.540 metros entre la glorieta de Carlos V y la Plaza de Colón. La columna terrestre sumó 144 vehículos, 39 motos, 286 caballos y 5 perros adiestrados. En los cielos de la capital, el Ministerio de Defensa movilizó 34 aeronaves de caza y enseñanza, 16 aviones de transporte y 32 helicópteros militarizados.
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