El presidente colombiano alega irregularidades en el software de conteo y denuncia que el sistema registró 800.000 cédulas que no figuran en el censo oficial. De la Espriella le responde con dureza y lo acusa de querer desconocer la voluntad popular.
Petro asegura que “el conteo transmitido no tiene fuerza vinculante” y que solo aceptará los resultados de las comisiones escrutadoras dirigidas por jueces de la República, no los del preconteo de la empresa Thomas Greg & Sons.
Colombia amaneció este lunes con una crisis política añadida al resultado electoral del domingo. El presidente Gustavo Petro rechazó públicamente los resultados del preconteo de la primera vuelta presidencial, que sitúa al candidato derechista Abelardo de la Espriella por delante del izquierdista Iván Cepeda, el candidato respaldado por el propio mandatario.
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“Como presidente no acepto los resultados del preconteo de la firma privada de los hermanos Bautista”, escribió Petro en redes sociales, señalando directamente a Thomas Greg & Sons, la empresa responsable del soporte tecnológico electoral. El presidente alegó que “los algoritmos del software de conteo y escrutinios fueron variados en tres oportunidades” durante la última semana, y que el sistema “agregó 800.000 cédulas más de personas que no están en el censo oficia”.
Petro apunta a Thomas Greg & Sons y habla de dos censos
La empresa en el ojo del huracán no es desconocida en el entorno de Petro. Thomas Greg & Sons, fundada en 1960 y parte del consorcio que ha prestado asistencia electoral en Colombia desde 2007, ya protagonizó una polémica durante el actual mandato presidencial por la adjudicación de la emisión de pasaportes.
En 2024, el entonces canciller Álvaro Leyva fue suspendido de su cargo precisamente por intentar bloquear en dos ocasiones un contrato a favor de esta empresa. Más tarde, la ministra Laura Sarabia amplió el acuerdo con Thomas Greg & Sons para pasaportes, pero fue desautorizada por Presidencia, lo que acabó precipitando su dimisión.
Petro sostuvo en su mensaje que en este momento existen “dos censos”: el oficial y el del software de los hermanos Bautista, que contendría 800.000 personas adicionales. Por ello, insistió en que los únicos resultados que reconocerá son “los de las comisiones escrutadoras dirigidas por los jueces de la República”.
Cepeda denuncia “votaciones atípicas” pero pide esperar
El candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, se sumó a las dudas de Petro aunque con un tono más cauteloso. Denunció un presunto “desfase electoral” de hasta 885.000 personas o cédulas y alertó de la existencia de “un número indeterminado de mesas” con “votaciones atípicas”. Sin embargo, Cepeda evitó pronunciarse sobre los resultados y condicionó cualquier declaración a que las comisiones escrutadoras “aclaren totalmente este asunto”.
De la Espriella responde con contundencia desde Barranquilla
La reacción del candidato más votado de la primera vuelta no tardó en llegar. Desde Barranquilla, Abelardo de la Espriella arremetió con dureza contra Petro y Cepeda. “No se atrevan, no se les ocurra desconocer la voluntad popular, porque aquí hay un pueblo que los va a enfrentar y los va a derrotar”, advirtió ante sus seguidores.
Las palabras de Petro generaron una cascada de críticas que cruzó fronteras ideológicas. Paloma Valencia, candidata del Centro Democrático y la más votada entre los perdedores de la primera vuelta, calificó la postura del presidente de “afrenta a la democracia” y advirtió que representa “una preocupante ruta para desconocer su derrota en la segunda vuelta”.
El expresidente Iván Duque fue más allá y exigió a las instituciones que se pronunciaran “de inmediato”, al tiempo que llamó a la comunidad internacional a “estar alerta ante esta amenaza”. Juanita Goebertus, directora de la División de las Américas de Human Rights Watch, defendió que Colombia “tiene un sistema electoral independiente y confiable” y tachó de “lamentable que el presidente siembre dudas injustificadas”. Alejandro Gaviria, exministro de Educación del propio Petro, fue todavía más directo: “Un demócrata se reconoce por su disponibilidad a perder”.
Con la segunda vuelta fijada para el 21 de junio, Colombia enfrenta ahora tres semanas de máxima tensión política en las que la integridad del proceso electoral ha quedado en el centro del debate.







