Un fallo de protocolo en el corazón de la policía británica amenaza con desencadenar un escándalo institucional de calado internacional. La Policía Metropolitana de Londres confirmó que en enero de 2019 recibió una carta donde se detallaban acusaciones por presuntos delitos graves cometidos fuera del Reino Unido por Thomas Markle Sr., padre de la duquesa de Sussex, pero optó por notificar únicamente a los duques y archivó la información sin compartirla con ningún otro organismo de seguridad ni fuerzas del orden.
La revelación de Scotland Yard salta a la luz pública justo cuando las autoridades de Filipinas han abierto una investigación formal contra el anciano tras denunciarse que albergaba una colección de material con abuso sexual infantil.
Según la versión oficial británica, el escrito fue canalizado en su día hacia el Comando de Protección de la Policía Metropolitana al tratarse de un asunto que comprometía la seguridad de Meghan Markle. Sin embargo, los detectives limitaron su actuación a trasladar la alerta a la oficina privada del matrimonio en el Palacio de Kensington, omitiendo cualquier protocolo de cooperación policial internacional.
Ante el alcance del desacierto, los mandos de Scotland Yard admitieron que se encuentran revisando exhaustivamente la gestión operativa realizada hace siete años. El propio organismo policial contempla elevar una autodenuncia ante la Oficina Independiente de Conducta Policial (IOPC) para determinar si la actuación de sus agentes constituyó una negligencia grave o una encubierta omisión del deber de socorro y cooperación de seguridad.
El escándalo se desencadenó tras las recientes afirmaciones de Thomas Markle Jr., hermanastro de la duquesa, quien sostuvo haber hallado un archivo de imágenes y vídeos de abuso infantil mezclado entre recuerdos familiares en la residencia que su padre ocupaba en Filipinas.
El caso escaló hasta las autoridades locales y derivó en un contacto formal con investigadores del FBI en Estados Unidos durante el pasado mes de julio. El sospechoso, establecido en el archipiélago asiático desde 2025 tras sufrir varios episodios de derrames cerebrales, reaccionó enfurecido ante los señalamientos.
La posición de la duquesa de Sussex también se ha visto envuelta en la controversia por la precisión de la línea temporal. Aunque en sus primeras declaraciones de este viernes afirmó haber tenido conocimiento de la carta en 2018, un portavoz oficial matizó horas después que cualquier desfase de pocos meses responde exclusivamente al paso del tiempo y al recuerdo de acontecimientos que no constaban en sus diarios personales.
Desde la representación de la duquesa insistieron en que el sello de entrada registrado por la Policía Metropolitana en enero de 2019 debe tomarse como el único punto de referencia certero e inobjetable.
El señalamiento mutuo entre los miembros del entorno familiar ha alcanzado una temperatura insostenible. Desde su retiro en Filipinas, Thomas Sr. tachó los señalamientos de su hijo de “mentiras repugnantes” dirigidas a destruirlo.
“Estoy conmocionado, dolido y muy disgustado de que mi hijo me haga estas acusaciones. Jamás podría hacer lo que me acusan; es lo peor de lo que alguien podría acusarme”, aseveró en una entrevista concedida al Daily Mail.
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