Un presunto terrorista del Estado Islámico logró burlar los controles fronterizos del Reino Unido, tramitar asilo bajo una identidad falsa y alojarse en un hotel financiado por los contribuyentes en Oldham, Gran Manchester.
Layth Ibrahim Mohammed, iraquí de 39 años, desembarcó en una lancha neumática desde las costas francesas en agosto de 2025. Nadie detectó su rastro. Durante casi dos meses, el Ministerio del Interior británico sufragó su estancia sin sospechar que el hombre al que acogía supuestamente fabricaba bombas trampa para el ISIS en Irak durante la década de 2010 y ejerció como profesor en un colegio dirigido por la organización yihadista.
El esquema falló en octubre de 2025. Agentes de la Agencia Nacional contra el Crimen irrumpieron en el alojamiento tras recibir la alerta de las autoridades de Alemania, país que reclama urgentemente su entrega.
Se cree que es el primer caso documentado en el que un presunto combatiente del grupo terrorista ingresa a Gran Bretaña sin ser detectado y vive a expensas de los fondos públicos, un hallazgo que ha puesto al Ministerio del Interior bajo una fuerte presión.
Actualmente, Mohammed libra una batalla legal en los tribunales londinenses para frenar su extradición a suelo germano, donde la justicia lo busca por cargos de terrorismo y por la presunta violación de una mujer alemana.
En una audiencia celebrada en la corte de Westminster, su abogada, Joanna Curtis, alegó que la entrega sería inhumana debido al delicado estado de salud mental del sospechoso.
Curtis sostuvo que su representado padece depresión, ansiedad severa y sensación de “hormigueo”. “Su trauma proviene de un atentado con bomba que acabó con la vida de su hijo mientras vivía en Irak”, afirmó la letrada ante el tribunal.
El caso ha dejado al descubierto serias brechas de seguridad en las solicitudes de asilo. Los jueces de la capital británica darán su veredicto definitivo sobre la extradición el próximo 3 de noviembre.
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