Una operación policial de altísimo riesgo en Malawi culminó con el rescate con vida de la británica Nusrat Jiwa Osman, cuyo secuestro mantenía en vilo a las autoridades de Londres y Lilongwe. El despliegue táctico derivó en un intenso enfrentamiento armado que se saldó con cuatro personas muertas.
Las circunstancias exactas del secuestro continúan bajo estricto secreto oficial. El móvil del crimen tampoco se ha hecho público hasta el momento. La víctima, de profesión auditora, había desaparecido repentinamente dejando a su entorno sumido en la incertidumbre.
Durante los días de angustia, su cónyuge intentó sin éxito obtener respuestas sobre su paradero. “Mi esposa es auditora y no tengo ningún problema con nadie”, declaró al medio local Nyasa Times cuando aún se desconocía el paradero y estado de salud de la mujer.
El desenlace llegó tras una incursión relámpago de las fuerzas de seguridad. Se entiende que la operación de rescate fue extremadamente peligrosa.
Las reacciones políticas y diplomáticas no tardaron en llegar tras confirmarse el éxito del operativo. “Es con gran alivio y gratitud que comparto la noticia de que la señora Nusrat Jiwa Osman, que había sido reportada como desaparecida, ha sido encontrada”, confirmó Atupele Muluzi, referente político y presidente del Frente Democrático Unido de Malawi.
La familia de la auditora quiso ensalzar el trabajo de los agentes implicados. Expresaron su profundo agradecimiento por la profesionalidad, la dedicación y la increíble valentía del Servicio de Policía de Malawi a lo largo de esta difícil situación, haciendo una mención especial al subinspector general de policía, Dr. Noel Kayira.
El Ministerio de Asuntos Exteriores del Reino Unido también reaccionó al desenlace. “Nos complace que una mujer británica que fue secuestrada en Malawi haya sido liberada y reunida con su familia”, señaló un portavoz diplomático a Metro, añadiendo que agradecen a las autoridades locales sus esfuerzos y que continúan brindando apoyo a la víctima y a sus allegados.
La resolución del caso enciende, sin embargo, las alarmas sobre la seguridad nacional. Muluzi advirtió de que este tipo de delitos eran prácticamente desconocidos en el país africano, pero se están volviendo cada vez más frecuentes. El violento rescate deja una inquietante incógnita abierta sobre hasta qué punto las redes de crimen organizado están penetrando en la región.
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