La Oficina Meteorológica del Reino Unido ha emitido una alerta amarilla de doce horas debido a la llegada de intensas tormentas eléctricas que afectarán de manera directa a seis grandes regiones del país.
Los especialistas advierten que la combinación de lluvias torrenciales, descargas eléctricas y caída de granizo podría desencadenar apagones eléctricos, fallos en las redes de comunicación y graves complicaciones en el transporte.
Las áreas bajo aviso meteorológico comprenden el norte de Inglaterra, Yorkshire y el Humber, East Midlands, el norte de Gales, y las zonas de Central, Tayside, Fife y Grampian en Escocia, sumándose también advertencias similares en Irlanda del Norte. En todas estas localidades se espera que los fenómenos tormentosos avancen lentamente, acumulando grandes volúmenes de agua en periodos muy cortos.
Consecuencias e impacto en infraestructuras
Entre los principales riesgos figuran la suspensión temporal del suministro eléctrico, internet y telefonía móvil provocada por la caída de rayos. También, el peligro de inundaciones en viviendas y calles es elevado, ya que se prevén precipitaciones de entre 15 y 30 milímetros en solo una o dos horas.
Esta acumulación de agua dificultará la circulación vial y generará retrasos notables en las redes de autobuses y trenes, mientras que las ráfagas de viento y el granizo podrían dañar techos y estructuras frágiles.
Ante este escenario, las autoridades recomiendan adoptar precauciones básicas como recargar dispositivos móviles antes de las precipitaciones, mantener linternas a mano y asegurar objetos sueltos en patios o jardines, evitando por completo resguardarse bajo árboles aislados o estructuras metálicas altas en la vía pública.
Alerta máxima en Londres tras un mes seco
De forma paralela, la capital británica se vio azotada por fuertes aguaceros al mediodía tras varias semanas de tiempo veraniego inusualmente seco y cálido. En puntos específicos de Londres, como Hounslow y Woolwich, se llegaron a registrar hasta 32 mm de lluvia en una sola hora.
Este repentino cambio meteorológico llega después de que Inglaterra registrara el mes de julio más seco de su historia, lo que dejó a la capital sin lluvias significativas y provocó restricciones en el uso de mangueras debido al bajo nivel de los embalses.
El alcalde de Londres, Sadiq Khan, advirtió a través de sus redes sociales que un suelo tan seco y duro acelera el escurrimiento del agua, incrementando drásticamente el riesgo de inundaciones repentinas similares a las sufridas en 2021, cuando numerosas viviendas y negocios sufrieron graves daños por el desborde de aguas pluviales y residuales.
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