El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha desatado una ola de indignación global tras publicar en sus redes sociales las imágenes reales y explícitas de la muerte de William Chapman, el joven británico atacado por un tigre el pasado sábado en un parque de fauna salvaje.
El mandatario acompañó el video explícito con la frase “¡Nunca te metas con la naturaleza!”, difundiendo el material tanto en Truth Social como a través de la cuenta oficial de la Casa Blanca Rapid Response 47 en la plataforma X.
Insensibilidad en las redes. La difusión de la grabación de 41 segundos, en la que se observan los momentos finales de Chapman antes de sucumbir a sus heridas, provocó la rápida reacción de miles de usuarios que calificaron la publicación de “enfermiza”, “repugnante” y de una absoluta falta de respeto hacia la familia del fallecido. “Una familia está de luto y tú decides compartir con todo el mundo los últimos momentos de su familiar”, recriminó un internauta a través de los comentarios.
Horas después del impacto inicial, Trump volvió a la carga con una serie de contenidos generados por inteligencia artificial. En uno de ellos figuraban ataques ficticios de felinos con música de sintetizador, mientras que en otro se mostraba al propio mandatario estadounidense luchando con un tigre sonriente y amansándolo al ritmo de la canción ‘The Lion Sleeps Tonight’.
La estrategia responde a un patrón conocido dentro de la comunicación política de la Casa Blanca. Según Kurt Sengul, investigador de la Universidad Macquarie de Australia, este uso sistemático de memes e inteligencia artificial generativa se encuadra en una táctica denominada ‘memetic warfare’ o guerra de memes. Esta dinámica busca crear un entorno digital en el que la gravedad de los hechos se disuelve hasta despojar al contenido de cualquier atisbo de seriedad.
El enfoque provoca una trampa comunicativa recurrente. Según explicó Sengul a Euronews, la estrategia presidencial está diseñada para proyectar que cualquiera que se sienta indignado por estas imágenes es simplemente “alguien sin sentido del humor y que no sabe encajar una broma”.
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