El primer ministro Andy Burnham enfrenta duras acusaciones de haber ocultado sus estrechos lazos con la directiva del Manchester City tras salir a la luz un registro de intereses borrado que desmiente su versión oficial.
Una investigación periodística del diario The Sun ha revelado que el dirigente político disfrutó de al menos dos cenas privadas de lujo en suites del estadio Etihad junto al presidente de la entidad deportiva, Khaldoon Al Mubarak. Las citas se produjeron durante su etapa como alcalde del Gran Manchester.
Promesas rotas. El hallazgo erosiona el compromiso de transparencia proclamado por Burnham hace apenas unos días. La controversia estalla en un momento crítico para la entidad futbolística, declarada culpable por un panel independiente por más de 100 infracciones del reglamento financiero de la Premier League. En total, el político aceptó obsequios financiados directamente por el club que superan un valor conjunto de 1.200 libras esterlinas.
Los datos figuraban en un registro oficial que el propio Burnham firmó el 7 de diciembre de 2020. Sin embargo, el documento desapareció misteriosamente de la página web de la Autoridad Combinada del Gran Manchester (GMCA). Los registros de su segundo mandato siguen visibles. Los de su primera etapa fueron eliminados por completo del portal público.
La tormenta política no ha tardado en desatarse en Westminster. “Toda esta historia apesta. Burnham parece haber mentido sobre sus estrechos vínculos con los dueños del Manchester City. No es de extrañar que estuviera tan desesperado por salir en su defensa.
Los aficionados merecen algo mejor que un primer ministro comprometido por este escándalo”, aseveró el diputado reformista Robert Jenrick. En la misma línea se pronunció el portavoz de Deportes de la oposición, Louie French: “Esto dista mucho de la transparencia total que merecen los aficionados al fútbol. Hemos recibido muy poca información sobre estas reuniones, sobre lo que se discutió y sobre lo que se pudo haber acordado. Si Burnham no tiene nada que ocultar, ¿por qué guarda tanto silencio?”.
El propio político había intentado restar trascendencia al asunto el pasado domingo durante una entrevista concedida al podcast The Rest Is Politics. “Voy a dejar bien claro todo lo que he hecho trabajando con ellos en mi anterior cargo como alcalde del Gran Manchester. Nada de esto es reciente, en realidad, en lo que respecta a las reuniones que tuve. Solo tuve una reunión importante, y fue en 2021”, aseguró.
Las evidencias archivadas dicen otra cosa. En agosto de 2017, durante un encuentro de liga entre el Manchester City y el Everton, Burnham cenó en el estadio con el presidente Al Mubarak y con Sir Richard Leese, entonces líder del Ayuntamiento de Manchester. La atención fue valorada en 338 libras. Nueve meses después, en abril de 2018, volvió a ser agasajado durante un derbi de la ciudad con un menú y localidad cotizados en 699 libras. A las cenas se sumaron dos entradas de 150 libras para un concierto de Ed Sheeran y su presencia en 2018 como parte de la delegación oficial del club para inaugurar su segunda oficina comercial en China.
Las ramificaciones económicas aumentan el nivel de escrutinio. Apenas dos meses después de la primera cena institucional en 2017, la GMCA aprobó un préstamo de 24,5 millones de libras a Manchester Life, promotora inmobiliaria participada conjuntamente por el ayuntamiento y Abu Dhabi United Group, fondo propietario del equipo. Posteriormente, tres filiales controladas por el jeque Mansour recibieron alrededor de 55,7 millones de libras procedentes del organismo autonómico. Desde la empresa afirman que los préstamos fueron devueltos íntegramente con sus correspondientes intereses.
Tanto el Manchester City como la oficina del número 10 de Downing Street han optado por el silencio. Las revelaciones dejan abierta la incógnita sobre si se exigirán responsabilidades parlamentarias al Primer Ministro ante los comités de ética británicos.
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