Las autoridades sanitarias británicas han declarado la alerta ámbar ante la inminencia de la cuarta ola de calor del año en Inglaterra, donde se prevé que los termómetros alcancen los 33 grados Celsius entre este martes y el jueves.
La Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido (UKHSA) ha advertido de que este notable incremento térmico incrementa de forma significativa los riesgos para la salud, poniendo especial foco en los colectivos más vulnerables, como los niños y los ancianos.
La medida afecta directamente a regiones como East Midlands, el este de Inglaterra, el sureste y Londres, donde la anterior alerta amarilla fue elevada a nivel ámbar. Esta restricción se mantendrá activa desde las 9:00 de la mañana de este martes 28 de julio hasta las 9:00 de la mañana del jueves 30 de julio.
En el contexto del Reino Unido, el nivel ámbar denota que las altas temperaturas no solo representan un peligro sanitario para la población general, sino que también amenazan con sobrecargar el sistema público de salud debido al incremento de la demanda en los servicios de urgencias y ambulancias. Además, el calor intenso conlleva riesgos colaterales en las infraestructuras, como la deformación de las vías ferroviarias y el derretimiento del asfalto.
Un verano marcado por sucesivas olas de calor
Este episodio climático consolida un verano inusualmente cálido en el país, que ya ha experimentado tres olas de calor previas. La primera de ellas tuvo lugar entre el 22 y el 31 de mayo, registrando picos de 35 grados Celsius en el sur de Inglaterra, mientras que la segunda se desarrolló del 19 al 28 de junio con máximas de hasta 37,7 grados. Por su parte, la tercera ola destacó por su prolongada duración, abarcando desde el día 4 hasta el pasado domingo en varias zonas del sur con valores cercanos a los 30 grados.







