El odio racial desencadenó una jornada sangrienta a las afueras de la capital francesa. Un hombre armado abrió fuego desde su vehículo en tres puntos distintos de las localidades de Trappes y La Verrière, matando a un joven de 24 años e hiriendo de gravedad a otras cinco personas, entre ellas una niña de 12 años que recibió ocho impactos de bala. Las autoridades francesas confirmaron que se trata de una masacre premeditada con tintes extremistas.
Los ataques se ejecutaron en un lapso de apenas 15 minutos a unos 32 kilómetros al suroeste de París. El agresor disparó ráfagas a discreción contra transeúntes, alcanzando incluso las inmediaciones de un parque infantil.
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, informó que tres de los sobrevivientes se encuentran en estado crítico, mientras que la ministra de Igualdad de Género, Aurore Bergé, ratificó la extrema gravedad de la menor herida.
La rápida intervención policial permitió la captura del sospechoso menos de 20 minutos después del primer disparo. Identificado por la Fiscalía Nacional Antiterrorista como Kévin T., nacido en 1987, el arrestado acumulaba cuatro condenas previas eliminadas automáticamente de su expediente según la legislación francesa.
En el registro de su automóvil, los agentes hallaron un subfusil tipo Sten y un bote de gas lacrimógeno. El hallazgo más inquietante ocurrió horas más tarde en su vivienda: un departamento trampado con tres bombonas de gas y cables conectados a un temporizador. La operación policial incluyó además la detención de un familiar directo del tirador durante la tarde.
El presidente Emmanuel Macron calificó lo sucedido como “un ataque terrorista racista» y subrayó la premeditación del agresor. Estas personas fueron atacadas por el color de su piel o por su supuesta religión, y por ningún otro motivo. Esto no tiene cabida en Francia”, aseveró el mandatario.
En la misma línea, el alcalde de Trappes, Ali Rabeh, advirtió a los medios que se trata de «uno de los primeros intentos de asesinato en masa motivados por la islamofobia y el racismo» registrados en la zona.
Este golpe terrorista sacude a una nación hipervigilada que prepara un masivo despliegue de seguridad ante nuevas manifestaciones por el coste de vida. Con el país sumido en la indignación, el fiscal antiterrorista confirmó que el estado de salud de los heridos sigue sin estabilizarse, manteniendo en vilo a toda la comunidad.
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