El interés internacional por Cantabria como territorio de acogida es permanente, no estacional
Por: Carmen Chamorro
Europa es, ante todo, una historia compartida. Es precisamente en nuestra cultura y nuestro patrimonio donde encontramos una parte esencial de aquello que nos une. Una historia construida a través de sus lenguas, sus ciudades, sus catedrales, sus monasterios, sus obras de arte y sus caminos de peregrinación.
Así iniciaba María Canal Fontcuberta, portavoz y jefa de prensa de la Comisión Europea, el inicio inaugural de un acto recientemente en Madrid, en el que agradeció a la Fundación Camino Lebaniego, en la persona de su directora, Pilar Gómez Bahamonde, “haber escogido esta casa para mostrar el legado del Beato de Liébana”.
El 87% de los ciudadanos europeos consideran que el patrimonio cultural compartido es esencial para sentirse europeos y mejorar su bienestar emocional.
Esta dimensión integradora fue resaltada, en sede de la Comisión Europea en Madrid, por el Gobierno de Cantabria, de la mano de su director general de Cultura, Turismo y Deportes, José Luis López Vielba.
Para quien, proteger un camino es conservar una historia común, una forma sostenible de relacionarnos con la naturaleza y una parte viva de la memoria cultural de Europa. Si existe una realidad que define nuestra identidad como europeos son los caminos de peregrinación.
“Hablar de peregrinación en Europa es hablar, en buena medida, de la propia construcción de Europa”.
Durante el desarrollo del evento alcanzó protagonismo Robert Schuman, uno de los padres fundadores de la construcción europea, quien aportó la idea que Europa necesita un alma, un ideal y una voluntad de servir a la paz y a la solidaridad.
“Quizá sea precisamente el patrimonio el lugar donde esa alma europea se hace más visible. Ojalá esta conferencia nos ayude a redescubrir ese patrimonio, no sólo como herencia del pasado, sino como un puente que sigue uniendo a los europeos”, concluyó María Canal su intervención para dar paso a la exposición de motivos de José Luis López Vielba.
Para el director general de Cultura, Turismo y Deporte, Cantabria es una verdadera encrucijada de caminos, el único territorio que cuenta con dos grandes itinerarios de peregrinación reconocidos por la UNESCO, como Patrimonio Mundial de forma simultánea: el Camino de Santiago del Norte y el Camino Lebaniego.
A ellos se suman otras vías históricas, como el Camino Olvidado al sur de la región o el Camino Medieval. Bajo el lema “Camina Cantabria, Cantabria camina”, esta Comunidad Autónoma se ha consolidado como un punto de encuentro privilegiado entre las grandes tradiciones peregrinas del norte de España.
Son dos caminos diferentes, pero profundamente conectados, que tienen en el Monasterio de Santo Toribio de Liébana uno de sus grandes referentes ecuménicos.
Desde la Dirección General de Turismo del Gobierno de Cantabria, no se entiende a los caminos únicamente como un recurso turístico, sino como un patrimonio vivo. en mayo, por ejemplo, se registró la llegada de cerca de un 80% más de peregrinos que durante el mismo mes del año anterior.
Y el pasado mes de agosto ha vuelto a batir un récord histórico de peregrinación al Monasterio de Santo Toribio, superando las cifras de 2025 y lo que es más significativo, superando las del mes de agosto de 2024, cuando todavía era pleno Año Jubilar.

Precisamente, para comprender cómo se ha ido tejiendo esta Europa conectada por la cultura, el conocimiento y la fe desde la Edad Media, la directora de la Fundación Camino Lebaniego, Pilar Gómez Bahamonde mostró a los presentes uno de los testimonios artísticos y espirituales más extraordinarios de un patrimonio compartido, los Beatos: una manifestación cultural excepcional que demuestra hasta qué punto Cantabria y la comarca de Liébana estuvieron conectadas con las vanguardias y las corrientes intelectuales europeas de su tiempo. Gómez Bahamonde acercó en detalle a la prensa especializada la historia que custodia este patrimonio de dimensión europea.
Beato de Liébana pertenece precisamente a esa historia común, el primer escritor cántabro y hombre de fe con un mensaje que dar: “que nadie necesite de otro para entender”. Su legado, vinculado al Camino Lebaniego, nos habla, en palabras de Gómez Bahamonde, de una Europa medieval conectada por ideas, conocimientos, arte y espiritualidad.
“Un patrimonio que hoy sigue siendo capaz de cruzar fronteras y generaciones. También una parte viva de nuestra identidad cultural europea y una oportunidad para comprender mejor quiénes somos y qué valores hemos heredado”, concluyó la directora de la Fundación Camino Lebaniego.
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