Estas son las líneas del metro de Londres más calurosas y afectadas por el calor extremo

Pasajeros sufriendo el calor metro Londres en una de las líneas más profundas del sistema. Pasajeros sufriendo el calor metro Londres en una de las líneas más profundas del sistema.
Las altas temperaturas en el metro de Londres obligan a las autoridades a emitir recomendaciones de salud para los usuarios.

El calor sofocante en el metro londinense se intensifica con olas de hasta 34°C, provocando incomodidad, retrasos y advertencias de las autoridades para los pasajeros.

El sistema de transporte subterráneo de Londres vuelve a estar en el centro del debate durante los episodios de calor extremo. Con temperaturas que han llegado a superar los 34 grados en superficie durante olas de calor recientes, el interior del London Underground puede convertirse en un auténtico horno, especialmente en las líneas más profundas y saturadas.

Las autoridades de Transport for London han reiterado que la ventilación del sistema histórico es limitada, lo que provoca que el calor se acumule y se mantenga durante horas, incluso en horario nocturno.

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Un sistema antiguo atrapado por el calor moderno

El metro de Londres es uno de los más antiguos del mundo. Muchas de sus líneas fueron construidas en el siglo XIX y principios del XX, cuando la preocupación por la climatización no existía. A diferencia de sistemas más modernos, gran parte de sus túneles son estrechos y profundos, lo que impide la instalación de aire acondicionado convencional.

Además, el propio funcionamiento del sistema agrava el problema: los trenes generan calor con la fricción, los motores y el frenado. Ese calor queda atrapado en los túneles, elevando progresivamente la temperatura ambiente.

Según expertos en transporte urbano citados por medios británicos, el calor en el metro puede llegar a ser entre 10 y 15 grados superior al de la superficie en determinados tramos.

Las líneas más afectadas por el calor extremo

Aunque todas las líneas del London Underground sufren incrementos de temperatura durante las olas de calor, algunas son especialmente críticas debido a su profundidad, antigüedad y nivel de congestión.

Entre las más afectadas destacan:

  • Central line: considerada una de las más calurosas del sistema. Sus túneles profundos y trenes con alta ocupación provocan temperaturas extremas en hora punta.
  • Bakerloo line: antigua y con poca ventilación, es otra de las líneas donde el calor se vuelve especialmente intenso en verano.
  • Northern line: con tramos muy profundos, presenta variaciones térmicas significativas y acumulación de calor en estaciones subterráneas.
  • Victoria line: aunque más moderna, su alta frecuencia de trenes genera acumulación de calor en los túneles.
  • Piccadilly line: especialmente afectada en tramos largos y profundos, con sensación térmica elevada durante todo el día.

Estas líneas concentran millones de pasajeros diariamente, lo que incrementa la sensación térmica y la humedad en los vagones.

Un problema que afecta a la salud y la movilidad

Viajar en condiciones de calor extremo no solo es incómodo, sino también potencialmente peligroso para personas vulnerables. Mareos, deshidratación y fatiga son algunos de los efectos más comunes reportados por usuarios durante las olas de calor.

El calor también tiene impacto en la operatividad del servicio. En episodios recientes, se han registrado ralentizaciones de trenes, interrupciones puntuales y recomendaciones de evitar viajes no esenciales en horas de máxima temperatura.

Transport for London ha desplegado campañas informativas para recomendar a los pasajeros llevar agua, evitar aglomeraciones cuando sea posible y planificar los trayectos en horarios menos críticos.

Intentos de modernización y soluciones limitadas

A lo largo de los últimos años, se han impulsado diversas medidas para mitigar el calor en el sistema subterráneo. Entre ellas destacan la incorporación de trenes más eficientes energéticamente, sistemas de ventilación mejorados en estaciones clave y el uso de materiales que reducen la acumulación térmica.

Sin embargo, los expertos coinciden en que las soluciones son complejas y costosas. La estructura histórica del metro limita cualquier intervención profunda sin afectar al servicio diario.

Algunas estaciones han comenzado a incorporar sistemas de enfriamiento puntual, pero el problema de fondo sigue siendo estructural: el calor generado es mayor que la capacidad de disipación del sistema.

El futuro del metro de Londres ante el cambio climático

El aumento de las temperaturas globales añade presión a una infraestructura ya exigida. Las olas de calor son cada vez más frecuentes en el Reino Unido, lo que plantea un reto urgente para el futuro del London Underground.

Las autoridades de Transport for London estudian estrategias a largo plazo que incluyen la renovación progresiva de trenes, mejoras en ventilación subterránea y posibles rediseños de estaciones críticas.

Mientras tanto, los pasajeros siguen siendo los principales afectados de un sistema que, aunque icónico y esencial para la ciudad, enfrenta una de sus mayores debilidades: el calor extremo bajo tierra.

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