El Tribunal de la Corona de Isleworth reconstruye los minutos de angustia que se vivieron en la Terminal 3 del aeropuerto de Heathrow, cuando un asalto con sustancias químicas provocó el colapso operativo del recinto y dejó a más de una veintena de personas bajo cuidados médicos intensivos.
Cuatro hombres aguardan su veredicto tras admitir cargos por alteración del orden público en un incidente que paralizó uno de los aeropuertos más transitados del mundo el pasado 7 de diciembre. Los procesados, Tyrone Richards, de 31 años; Anton Clarke-Butcher, de 25; Omoneke Whyte, de 31; y Denzel Eduardo, de 29, comparecen ante el juez mientras se ventilan los desgarradores testimonios de las víctimas y la cadena de negligencias criminales que desató el caos.
Ataque ciego en un ascensor repleto
La secuencia trágica comenzó pocos minutos después de las ocho de la mañana en el estacionamiento de varios niveles de la Terminal 3. Dos mujeres procedentes de un vuelo internacional de Johannesburgo caminaban acompañadas por dos hombres cuando abordaron un ascensor. Tres de los acusados, encapuchados y vestidos con ropa oscura, intentaron forzar su entrada al cubículo. La resistencia de los viajeros provocó la reacción inmediata de los agresores.
Un bote de gas CS, compuesto utilizado por fuerzas policiales como agente lacrimógeno e incapacitante, fue liberado directamente en el rostro de una de las mujeres dentro del espacio cerrado.
El rociado generó una desbandada desesperada. Las personas escaparon entre ahogos y pérdida del control motor mientras el gas espeso comenzaba a propagarse por los conductos del edificio.
La nube química no tardó en alcanzar la planta baja. La filtración afectó directamente al personal y a los clientes de la cafetería Caffè Nero. Una de las empleadas del establecimiento relató ante la corte cómo empezó a vomitar sangre de forma espontánea tras inhalar el aire contaminado, presa de un terror repentino al perder el aliento en cuestión de segundos.
Huida, robo y desasosiego colectivo
Lejos de detenerse, la banda persiguió a las dos viajeras sudafricanas hasta la parada de taxis del aeropuerto. En mitad del desconcierto generalizado, los asaltantes les arrebataron sus maletas y se dieron a la fuga. La policía no ha logrado recuperar las pertenencias robadas.
El impacto ambiental dentro del edificio desató una crisis de seguridad inmediata. Agentes armados desplegados en la zona cercaron el estacionamiento mientras los servicios de emergencia intentaban atender a los afectados. En el área del aparcamiento, entre 20 y 30 personas sufrieron cuadros severos de asfixia.
Los relatos presentados en la audiencia judicial dibujan un cuadro dramático. Una madre que viajaba con su bebé de 14 meses describió el temor paralizante cuando el menor comenzó a toser sin control.
Una trabajadora de atención al cliente precisó que la mujer en silla de ruedas a la que prestaba asistencia requirió el uso urgente de un inhalador al no poder oxigenarse por sí misma. Cinco lesionados graves tuvieron que ser trasladados en ambulancia hasta centros hospitalarios cercanos.
Estrategias defensivas en el banquillo
El fiscal del caso, Gary Rutter, enfatizó ante la corte que, independientemente del detonante inicial del enfrentamiento, el resultado fue un ataque feroz que expuso a decenas de ciudadanos inocentes a una sustancia altamente peligrosa.
Las defensas de los cuatro acusados han optado por el distanciamiento de la autoría del disparo químico y la alegación de atenuantes personales. La representación legal de Denzel Eduardo, quien acumula 12 condenas previas, alegó que su cliente padece asma grave y atribuyó la liberación del gas a un supuesto grupo rival.
El abogado de Omoneke Whyte fundamentó su alegato en una infancia marcada por la violencia, citando el asesinato de su padre y tres apuñalamientos previos. Por su parte, la defensa de Clarke-Butcher negó categóricamente que este accionara el aerosol, mientras que el letrado de Richards aseguró que su representado no estuvo presente en el instante del primer disparo de gas.
El cierre de la Terminal 3 bloqueó el transporte de trenes, autobuses lanzadera y la programación de vuelos durante varias horas. El tribunal dictará sentencia definitiva en las próximas sesiones.
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