Por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, las Fuerzas Armadas de Estados Unidos aplicarán la pena de muerte mediante un pelotón de fusilamiento. El presidente Donald Trump respaldó formalmente la orden contra Nidal Malik Hasan, un exmayor y psiquiatra del ejército condenado por la masacre cometida en 2009 en la base militar de Fort Hood, Texas.
El ajusticiamiento marcará un hito histórico. Hasan será el primer soldado ajusticiado por la justicia castrense estadounidense en más de 60 años.
La matanza en la base de Texas
El sangriento episodio ocurrió el 5 de noviembre de 2009 en Fort Hood. El entonces mayor irrumpió armado en un centro médico repleto de tropas que se sometían a evaluaciones de salud y vacunaciones previas a su despliegue. Abrió fuego de forma indiscriminada. Asesinó a tiros a 13 personas desarmadas, 12 de ellas militares, e hirió a más de 30 antes de ser reducido.
El ataque figura como el tiroteo no bélico más mortífero registrado en una instalación militar en territorio norteamericano. Durante su juicio en 2013, Hasan admitió ser el autor de los disparos, se disculpó por sus actos y justificó el ataque alegando que buscaba proteger a los musulmanes y a los talibanes en Afganistán. Hasan integra el reducido grupo de cuatro reclusos que aguardan en el corredor de la muerte militar.
Recomendación castrense y marco legal
La decisión final cobró impulso tras la recomendación directa del secretario de Guerra, Pete Hegseth, propuesta que contó con la firma y aval de Trump. Para consumar el procedimiento, la legislación exige culminar una revisión en apelación que confirme la legalidad del dictamen.
“Finalmente ha llegado el día del juicio final para Hasan”, sentenció el portavoz del Pentágono, Sean Parnell, a través de la red social X.
La vía castrense discurre por carriles distintos al sistema penitenciario civil. Actualmente, solo cinco estados (Carolina del Sur, Idaho, Misisipi, Oklahoma y Utah) autorizan el pelotón de fusilamiento en su fuero interno. El año pasado, Carolina del Sur ejecutó al recluso Brad Sigmon mediante este método, tras optar el propio condenado por el fusilamiento frente a la inyección letal o la silla eléctrica, rompiendo un paréntesis de 15 años sin aplicar este recurso en el país.
El Tribunal de Apelaciones de las Fuerzas Armadas declaró inconstitucional la pena de muerte militar en 1983, aunque el presidente Ronald Reagan la restableció al año siguiente. En 2025, Trump reactivó las ejecuciones federales tras la moratoria fijada por Joe Biden, calificando la pena capital como “una herramienta esencial para disuadir y castigar a quienes cometen los crímenes más atroces”.
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