
Cada 21 de febrero tras la iniciativa de la UNESCO y de la ONU se conmemora en el mundo, el Día Internacional de la Lengua Materna, un motivo para impulsar el valor y el cuidado de cada una de las lenguas madre y, en especial, el español para la comunidad hispanohablante, que ve la educación multilingüe un pilar del aprendizaje intergeneracional.
Cada 21 de febrero se celebra el Día Internacional de la Lengua Materna, con la idea de conmemorar y reivindicar el idioma nativo: el primero que se adquiere luego del nacimiento y a través del cual –según los expertos– se llevan a cabo los primeros vínculos afectivos, la relación con el entorno, el desarrollo cognitivo, psicológico y emocional en esos primeros años de vida. Ese proceso se diferencia enormemente de las lenguas extranjeras que se pretende estudiar y aprender después a lo largo de la vida.
Y es que, como se dice, las lenguas que no son maternas se pueden aprender, pero no adquirir. Hay una fina diferencia en el desarrollo de incorporación entre ambas. Este año, como se ha venido impulsando desde la ONU desde 1019, se promueve laDiversidad Cultural, El Diálogo Intercultural y el Fomento de la Educación, que no son posibles sin un amplio compromiso internacional orientado a promover el plurilingüismo y la diversidad idiomática, incluyendo la preservación de las lenguas en peligro de desaparición.
Por ello, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el Decenio Internacional de las cuales Lenguas Indígenas (2022-2032) para llamar la atención sobre la pérdida de lenguas y la necesidad de conservarlas, revitalizarlas y promoverlas. Así mismo, la UNESCO ha planteado desde la creación del Día Internacional de la Lengua Materna “preservar la diversidad lingüística y promover el plurilingüismo para apoyar los objetivos de desarrollo sostenible”, en gran medida para el fortalecimiento y uso de los idiomas nativos.

El origen de su conmemoración
La elección de la fecha fue en homenaje al 21 de febrero de 1952, cuando un grupo de estudiantes en Bangladesh fueron reprimidos por la policía mientras reclamaban que su lengua materna, el bangla, fuera reconocida como lengua oficial. Tres jóvenes manifestantes fueron asesinados.
Tanto la UNESCO como las Naciones Unidas fueron las encargadas de proclamar y acordar esta fecha para apoyar, sobre todo, el reconocimiento y práctica de las lenguas maternas, y evitar su extinción. Según distintas estadísticas, una lengua comienza un proceso de desaparición cuando la hablan menos de mil personas. Hoy, un tercio de los idiomas del mundo están en peligro de extinción.
El Día Internacional de la Lengua Materna, proclamado por primera vez por la UNESCO y adoptado posteriormente por la Asamblea General de las Naciones Unidas, subraya el papel de las lenguas en la promoción de la inclusión y la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
“(…) Todo lo que usted quiera (…), pero son las palabras las que cantan”, decía el poeta Pablo Neruda. Y es que gracias a ellas podemos conocer el mundo, a los otros y a nosotros mismos; son parte esencial no solo de la cultura, sino de la condición humana que atraviesa todos los sentidos del pensamiento. Es por ello que defender y promover la lengua materna es un gran motivo de celebración.
Las sociedades multilingües y multiculturales existen a través de sus lenguas, que transmiten y preservan los conocimientos y las culturas tradicionales de manera sostenible. Sin embargo, la diversidad lingüística se enfrenta a cada vez más amenazas por la desaparición de un mayor número de lenguas. Es por eso, que se conmemora este día cada año para promover la diversidad lingüística y cultural y el multilingüismo.
En la actualidad, el 40 % de la población mundial carece de acceso a la educación en su lengua materna, cifra que supera el 90 % en determinadas regiones. Los estudios destacan los beneficios de utilizar las lenguas maternas de los alumnos en la educación, ya que fomentan mejores resultados de aprendizaje, la autoestima y la capacidad de pensamiento crítico. Este enfoque también favorece el aprendizaje intergeneracional y la preservación cultural.

Salvaguardar la diversidad lingüística
Las lenguas, con sus complejas implicaciones para la identidad, la comunicación, la integración social, la educación y el desarrollo, tienen una importancia estratégica para las personas y para todo el planeta. Sin embargo, debido a los procesos de globalización, cada vez están más amenazadas o desaparecen por completo. Cuando las lenguas se desvanecen, también lo hace el rico tapiz de diversidad cultural del mundo. También se pierden oportunidades, tradiciones, memoria, modalidades únicas de pensamiento y expresión, recursos valiosos para garantizar un futuro mejor.
Cada dos semanas desaparece una lengua y se lleva consigo todo un patrimonio cultural e intelectual. Al menos el 43 % de las 6000 lenguas que se calcula que se hablan en el mundo están en peligro de extinción. Solo un centenar de lenguas tienen realmente, cabida en los sistemas educativos y en el dominio público, y menos de un centenar se utilizan en el mundo digital.
Las sociedades multilingües y multiculturales existen gracias a sus lenguas, que transmiten y preservan de forma sostenible los conocimientos y las culturas tradicionales. Por eso, debemos cuidar de todas las lenguas.
Los estudiantes al iniciarse la educación en su lengua materna e introducir gradualmente otras lenguas, pueden eliminar las barreras entre el hogar y la escuela, lo que facilita un aprendizaje eficaz. Ahora bien, la educación multilingüe no solo promueve sociedades inclusivas, sino que también ayuda a preservar las lenguas no dominantes, minoritarias e indígenas. Es una piedra angular para lograr un acceso equitativo a la educación y oportunidades de aprendizaje permanente para todas las personas.

El español, con auge en todo el mundo
De acuerdo a la información más reciente del Instituto Cervantes, el español es la segunda lengua materna del mundo por número de hablantes, tras el chino mandarín, y la tercera lengua en un cómputo global de hablantes. Según sus estadísticas, en el año anterior ya había casi 489 millones de personas cuya lengua nativa es el español. Estas cifras nos permiten vislumbrar un futuro muy promisorio en el campo de la enseñanza del español.
La proyección internacional de la que goza el español le ha garantizado ser la lengua franca, o vehículo para la comunicación en diferentes ámbitos académicos, comerciales y científicos, particularmente en el mundo iberoamericano. Es debido a esto que cada vez más el aprendizaje de un idioma se realiza con un enfoque que trasciende la memorización y el aprendizaje mecánico de estructuras gramaticales y del vocabulario.
Así mismo, en el aprendizaje de una lengua esto implica necesariamente transitar por su cultura, por sus costumbres, creencias y muchos aspectos sociales. En ello es necesario llegar a cierta madurez de la comunidad académica para la debida difusión de las culturas a través, por ejemplo, de la enseñanza del español como lengua extranjera para quienes hablan cualquier otro idioma.
En esos espacios, la enseñanza de la lengua se convierte en un diálogo intercultural muy relevante. Este es un proceso que los docentes de una lengua deben visualizar para generar ideas y recursos para enriquecer sus prácticas. La lengua, la historia, la literatura, la música se convierten en ejes articuladores en las clases internacionales.
Es muy importante que tanto docentes, como centros de lenguas y todos aquellos para quienes el español es su lengua nativa, valorar cada vez más, la riqueza del idioma y divulgarlo con quien quiera adentrarse en ese universo contenido en el español y su fuerza cautivante.






