El exagente Grant Fulker, de 32 años, abusó de su posición como líder de cadetes voluntarios de la Policía Metropolitana para manipular a jóvenes en su confianza. Fue expulsado del cuerpo en 2024 y sentenciado el 29 de mayo a 15 meses de cárcel.
El comandante Pete Stevens calificó el comportamiento de Fulker de ‘calculado, depredador y un grave abuso de su posición’, y destacó la valentía de las víctimas, cuya denuncia hizo posible su arresto y condena.
Un exoficial de la Policía Metropolitana de Londres ha sido condenado a 15 meses de prisión por agresión sexual contra adolescentes que estaban bajo su tutela como líder voluntario del programa de cadetes policiales.
Grant Fulker, de 32 años, fue sentenciado el viernes 29 de mayo en el Tribunal de la Corona de Southwark, cerrando un caso que pone en vitrina pública uno de los abusos de confianza más graves que puede cometer un agente del orden: aprovecharse de jóvenes que acudían a él como figura de autoridad y referencia.
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Un patrón de comportamiento depredador
Los delitos por los que Fulker fue declarado culpable tuvieron lugar entre el 12 y el 13 de febrero de 2024 en una habitación de hotel en Heathrow. El jurado lo condenó por agresión sexual e intento de agresión sexual tras cinco días de juicio, el 9 de enero pasado.
Pero la investigación reveló que su conducta iba mucho más allá de esos hechos concretos. En una audiencia anterior, el propio Fulker se declaró culpable de tres cargos de mala conducta en el ejercicio de sus funciones públicas, relacionados con mensajes de WhatsApp de contenido sexual que envió a la víctima mientras desempeñaba su rol como líder de cadetes.
Las pruebas digitales extraídas de su teléfono demostraron además que había enviado mensajes del mismo tipo a un segundo adolescente, confirmando lo que los investigadores definieron como un patrón claro y calculado de comportamiento depredador.
Fulker estaba adscrito al Comando de Operaciones Especializadas de la Policía Metropolitana en el momento de los hechos. Fue arrestado en febrero de 2024, apenas días después de que las víctimas tuvieran la valentía de denunciarlo, y expulsado del cuerpo un mes después, en marzo de 2024, tras una audiencia disciplinaria acelerada.
La Policía Metropolitana, firme en la depuración de sus filas
El comandante Pete Stevens, responsable del área de protección pública que dirigió la investigación, no escatimó palabras al valorar la condena. “El exagente Fulker se aprovechó de su cargo para manipular a jóvenes que deberían haber podido confiar en él. Su comportamiento fue calculado, depredador y un grave abuso de su posición”, declaró.
Stevens aprovechó también para destacar la labor del programa de cadetes y subrayar que, tras conocerse las acusaciones, se revisaron todas las unidades voluntarias para verificar el cumplimiento de las políticas de protección. “La protección de los jóvenes a nuestro cargo es nuestra máxima prioridad”, insistió.
Sin posibilidad de volver a trabajar en ningún cuerpo policial
Las consecuencias para Fulker van más allá de los 15 meses de cárcel. Fue despedido sin previo aviso e incluido en la lista de personas inhabilitadas del Colegio de Policía, lo que le impide trabajar para cualquier fuerza policial, organismo de control o inspección en el Reino Unido. Permanecerá inscrito en el registro de delincuentes sexuales durante 10 años y está sujeto a una Orden de Protección contra Daños Sexuales de 5 años de duración.
El caso de Fulker es el último de una serie de procesos internos que la Policía Metropolitana ha impulsado en los últimos años para recuperar la confianza ciudadana tras varios escándalos que sacudieron su credibilidad. La institución insiste en que el resultado de este proceso “evidencia el firme compromiso con los más altos estándares profesionales y la disposición a erradicar a los funcionarios que no tienen cabida en la organización”.







