Fractura social en Venezuela: el país que hereda Delcy Rodríguez

Billete intervenido como símbolo de la fractura social en Venezuela. Billete intervenido como símbolo de la fractura social en Venezuela.
La inflación y la devaluación profundizan la fractura social en Venezuela.

Fractura social en Venezuela define el escenario político y humano que marca el inicio de 2026 tras la salida de Nicolás Maduro y la llegada de Delcy Rodríguez a la presidencia interina: pobreza extrema, migración masiva y un Estado sostenido por asistencia mínima.

El desplome de la producción petrolera, de tres millones a menos de 800 mil barriles diarios, no es una cifra estadística; es el llanto de una nación donde el 56% de la población vive en la miseria extrema. En la Venezuela de 2026, la llegada de Delcy Rodríguez al solio presidencial marca un punto de inflexión donde la urgencia social choca con la «realpolitik» de las petroleras estadounidenses.

Fractura social en Venezuela: un país partido en dos

Caracas es hoy una ciudad de espejismos. Mientras en las «zonas burbuja» del este de la capital se transan camionetas blindadas y cenas de lujo en dólares, a escasos kilómetros, en los laberintos de Petare, la realidad se mide en gramos de harina de maíz y litros de agua cargados a pie.

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La salida de Nicolás Maduro y el ascenso de Delcy Rodríguez a la presidencia interina han ocurrido en el pico de una tragedia humanitaria que no entiende de relevos políticos. Rodríguez no solo hereda un Palacio; hereda una nación donde el 56% de la población vive en pobreza extrema y la estructura social ha sido pulverizada por una década de mala praxis económica.

El desplome es total. Venezuela, que alguna vez fue el faro energético de la región con una producción que superaba los 3 millones de barriles diarios, inició 2026 luchando por mantener su producción apenas por encima de los 800,000 bpd.

Esta caída no es solo un dato macroeconómico; es el motor de una crisis migratoria que ya suma 7.9 millones de personas fuera de sus fronteras, según los últimos registros de ACNUR y la plataforma de Coordinación Interagencial para Refugiados y Migrantes R4V.

Familias enteras fracturadas son hoy el principal sostén del país y las remesas se han convertido en el único respirador artificial para quienes permanecen en un territorio donde el salario mínimo es una cifra simbólica que no alcanza para comprar un cartón de huevos.

Fractura social en Venezuela: la supervivencia como única política de Estado

En las calles de Caracas, la dolarización de facto ha creado dos países. Por un lado, una élite conectada al poder y al comercio importado. Por otro, una masa de trabajadores públicos y pensionados cuyos ingresos se han evaporado.

Fractura social en Venezuela reflejada en protesta contra la pobreza.
La fractura social en Venezuela se expresa en protestas urbanas.

Según el CENDAS-FVM, la canasta alimentaria básica superó en enero de 2026 los $540 dólares, mientras que el salario mínimo real, estancado en bolívares devaluados, apenas cubre el 0.5% de esa necesidad. La brecha es una sentencia de desnutrición.

«Estamos viendo una generación de niños cuya talla y peso no corresponden a su edad. La ayuda humanitaria ya no es un apoyo, es la única barrera entre la vida y la muerte para millones», advierte un informe reciente de Cáritas Venezuela.

El control social, ahora bajo la mirada vigilante de Diosdado Cabello desde el Ministerio del Interior, intenta contener un descontento que bulle en las colas por servicios básicos.

La crisis de los servicios públicos, agua, electricidad y combustible, ha regionalizado la pobreza; mientras la capital recibe una atención cosmética, el interior del país vive en un apagón casi perpetuo, exacerbando el aislamiento de comunidades enteras que dependen de la asistencia de la ONU.

EL 2026 se debate entre la apertura y el colapso

La administración de Rodríguez apuesta por una «apertura pragmática» para atraer capitales estadounidenses y europeos, con la esperanza de que el petróleo actúe como fianza para reestructurar una deuda externa que asfixia cualquier intento de recuperación.

Sin embargo, para los 7.9 millones de venezolanos que la ONU identifica con necesidades humanitarias urgentes, los tiempos de la diplomacia petrolera son demasiado lentos.

«No se puede reconstruir una economía sobre una base social desarticulada. El éxito de Rodríguez no se medirá en barriles de crudo, sino en cuántas familias dejen de ver el Darién como su única salida», señala un análisis de la agencia de noticias Reuters.

Cifras clave – Venezuela 2026

7.9 millones de migrantes y refugiados venezolanos (ACNUR).

56 % de la población en pobreza extrema.

USD 540 costo promedio de la canasta alimentaria mensual.

682 % inflación proyectada sin estabilización cambiaria.

Redacción: Express News UK

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